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La situación comienza a tensarse cada vez más.  Vemos a diario como la inflación se lleva nuestros salarios condenando a millones de familias trabajadoras a una carestía de vida creciente.

Por Daniel Ruíz

La mitad de nuestros hermanos de clase del país cobra menos de 6 mil pesos.  Vemos como la crisis económica incentiva la cara más horrorosa del sistema capitalista, promoviendo una violencia inigualable contra las mujeres. Hoy ya no basta con pagarles menos  y otorgarles peores condiciones por el mismo trabajo, hoy se las mata como lo muestra la escalda de femicidios en todo el país.

Las grandes multinacionales provocan crisis en el mundo. Ya sean petroleras, mineras, sojeras, automotrices o bancarias. Dicha crisis se traslada inmediatamente a la familia de los trabajadores cuando nos suspenden, despiden, obligan a “tomar” retiros voluntarios y aumentan aún más los ritmos de trabajo en cada vez peores condiciones.

Esta crisis también afecta al gobierno que no tiene condiciones económicas para revertir la situación por la sencilla razón que gobierna para las multinacionales y debe ajustar lo más posible a los trabajadores y el pueblo pobre para “subsidiar” a las empresas. Es el mismo gobierno que no duda en disponer todos los recursos represivos contra las luchas, ya sea mediante el envío de gendarmería o instrumentando el “Proyecto X” de espionaje y la ley anti-terrorista para judicializar y encarcelar a los luchadores obreros y populares.

Las luchas de resistencia que se vienen dando desde muchos sectores en estos últimos años como la de los petroleros de la Patagonia, ferroviarios, metalúrgicos, Cresta Roja, Felfort, Lear, Fate,Gestamp, Emfer-Tatsa,  docentes de Chubut, Neuquén, Buenos Aires  muestran la voluntad de lucha que tenemos los trabajadores. Y más recientemente, las grandes huelgas victoriosas del gremio aceitero y la línea 60 empiezan a mostrar el camino a seguir.

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Porque todas ellas muestran como  se viene la mano para los laburantes en este país. Scioli, Macri, Massa, se pelean en las elecciones, pero a la hora de enfrentar la conquistas del movimiento obrero siempre acuerdan y se mantienen unidos en meter más ajuste y palos contra los trabajadores.

Y para ello cuentan con la complicidad de las distintas conducciones sindicales que nos aíslan y solo negocian se limitan a negociar con alguna que otra variante de todos ellos a nuestras espaldas, Y somos nosotros los que nos bancamos las consecuencias.

Por ello,  cada vez resulta más necesario realizar un encuentro de quienes esta vez no queremos pagar la cuenta de la crisis que provocaron los bancos y los empresarios.

Este encuentro debe convocarse desde las luchas, desde los trabajadores mismos, desde quienes han conducido a la clase obrera a sus últimos triunfos y se han transformado en una referencia, como es el caso de los aceiteros y la línea 60. Lo necesitamos para discutir entre nosotros como hacemos para coordinar y solidarizarse con las luchas en curso. Y a su vez,   debe servirnos para preparar y fomentar la organización de la lucha contra el ajuste que seva a profundizar gane quien gane las elecciones en octubre.

En el mismo sentido, cada día está más claro que los trabajadores estamos en busca de una opción de lucha que no solo se ubique para resistir y pelear por la defensa de nuestros salarios  y puestos de trabajo, sino que comience a postularse ante la población para organizar cuestiones de fondo como: la estatización de la industria petrolera y bancos para destinar los fondos necesarios para salud, educación y viviendas; estatizar los medios de transporte y el cobro de impuestos a las grandes fortunas terminando así con el impuesto al salario;entre otras medidas que vayan marcando el camino a un plan obrero alternativo que necesitamos.

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Dicho encuentro debe ser lo más democrático posible, en donde no solo participen los dirigentes y delegados de los gremios e internas combativas, sino que debemos hacer una gran campaña para que asistan representantes de todas las fábricas y sectores de trabajo electos por asambleas en cada lugar, para ayudar así a desarrollar las direcciones de las futuras luchas. La unidad y organización se vuelven una prioridad en este momento, ya que la crisis económica va a castigarnos aún más y debemos defender a nuestras familias.

Seguramente saldrán muchas ideas y debates de allí, debemos darnos esa oportunidad. Pero tampoco debemos ignorar a las 5 centrales obreras que el gobierno y los empresarios han dividido para su beneficio. Por eso la exigencia y lucha contra ellas debe ser parte de las tareas del propio encuentro.Así sumaremos a los trabajadores y podremos ayudar a los precarizados, esos que son la gran mayoría que gana menos de 6 mil pesos al mes y no tiene ningún beneficio social. Así podremos destacarnos en construir la unidad junto a las mujeres trabajadoras que son la mitad de nuestra clase para tener toda la fuerza.

Compañeros, la disyuntiva en esta crisis mundial económica va ser  quien finalmente debe pagar la crisis:   ellos (las multinacionales y el gobierno) o nosotros (toda la clase obrera unida). Por eso, tenemos un desafío por delante, no perdamos más tiempo y construyamos juntos este encuentro que tanto necesitamos los luchadores.