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Los sucesivos gobiernos del país desde siempre nos han negado nuestros derechos. Los que tenemos los hemos arrancado con la lucha organizada y en las calles. Y hasta algunos, como la ILE, son incumplidos cuando la voluntad de las Iglesias o la creencia del Gobernador de turno va por encima.

Por Nazarena Giles,dirigente de la Juventud del PSTU, candidata a Diputada provincial por Buenos Aires.

Es que los derechos conquistados dentro de este sistema penden de un hilo. El capitalismo se sirve de la opresión que sufrimos las mujeres para rebajarnos al conjunto los salarios, para echarnos a la calle primero cuando necesitan despedir las empresas, o dejarnos en las ramas más precarizadas de la industria. Por eso si luchamos podemos arrancar conquistas, si desbordamos a las direcciones como lo hicimos en 2018 por el aborto, arrancaremos respuestas, promesas y hasta leyes. Pero bajo este sistema las leyes seguirán siendo letra muerta mientras los gobiernos continúen sirviendo al imperialismo a través de la Deuda Externa. Y esa deuda se paga con la plata que no se destina a refugios para mujeres víctimas de violencia, con los subsidios que no se entregan a les hijes huérfanes de madres muertas por femicidios.

Las direcciones del movimiento no dan respuesta porque están atadas al gobierno que asumirá en diciembre. Por eso creemos que somos las mujeres trabajadoras las que debemos acaudillar la lucha. A nosotras solo un gobierno que coloque la riqueza que producimos en el campo y en la industria al servicio del conjunto del pueblo, y no de la ganancia de multinacionales y especuladores financieros es el que nos puede beneficiar. Un Gobierno que deje de pagar la Deuda, nacionalice la banca y el comercio exterior, para destinar el dinero necesario para combatir la violencia, tener hospitales y escuelas en condiciones y trabajo para todas y todos.

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Nosotras no creemos que haya una salida a los problemas de las mujeres en el marco de esta sociedad capitalista en descomposición. Cada día aumentan más los femicidios, las guerras, el hambre, la desocupación. No hay lugar para las reformas en este sistema. Y esto se ve en nuestro país y en el mundo, donde las mujeres se enfrentan a todos los gobiernos porque nos matan en nuestras casas y nos quieren seguir arrebatando derechos. Es necesario que luchemos de conjunto, hombres, mujeres y disidencias por una revolución obrera y socialista para terminar con el capitalismo. Y sentar las bases para construir una sociedad dónde se comience a gobernar para el beneficio del conjunto y no de unos pocos.

Para esta tarea es necesaria una herramienta política que golpee como un solo puño contra los gobiernos y los empresarios, necesitamos centralizar nuestras fuerzas para pelear de manera más efectiva. Sin organización revolucionaria de los trabajadores no hay revolución, por eso construimos el PSTU y la LIT, partidos al servicio de una salida obrera y socialista. Te invitamos a construirlos con nosotras.