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Hace unas semanas el presidente Alberto Fernández dijo en una reunión con organismos de DDHH que hoy “en Argentina no hay presos políticos”. Hace algunas horas el jefe de gabinete Santiago Cafiero, declaró en el mismo sentido.

Lo que existe para ellos son “detenciones arbitrarias”, o sea, “gente que podría soportar sus procesos en libertad pero los detienen porque son opositores” en palabras del propio Fernández.

Esto generó revuelo incluso entre quienes apoyan al presidente y hasta algunos de sus funcionarios, puesto que venían denunciando la persecución y el encarcelamiento de varios políticos opositores durante el gobierno de Macri.

¿Qué define si alguien o no es preso político? El presidente nos dice que “un preso político es una persona que fue detenida sin un proceso”. Pero en la historia hemos visto casos de dirigentes políticos, luchadores obreros y populares que fueron presos mediante juicios truchos y causas armadas, que en apariencia seguían todo el procedimiento legal necesario.

Para nosotros, un preso político es un preso que fue detenido por acciones o posiciones en contra de un Gobierno o del estado, ya sea por “arbitrariedades” de la justicia o directamente pasando por encima a ésta. Nuestro compañero Daniel Ruíz estuvo más de un año preso por participar de la movilización contra la reforma previsional, y hoy continúa procesado. Sebastián Romero, también miembro del PSTU, sufre persecución por la misma causa, y hoy hace más de dos años que no puede ver a su familia. Milagro Sala fue detenida por realizar un acampe contra el recorte a los planes sociales en la provincia de Jujuy. Sus detenciones buscan ser ejemplificadoras para los que quieran organizarse y luchar contra los planes de ajuste y entrega.

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El gobierno de Alberto Fernández, que se encuentra negociando con el FMI, sabe que para cumplir las exigencias de este último, tendrá que traicionar las expectativas del pueblo trabajador y llegado a eso puede enfrentarse a movilizaciones. Por eso no tiene ningún apuro en moverse por la libertad de Milagro Sala o el fin de la persecución a Sebastián Romero. Tenemos que exigirle que rompa esa pasividad.

Sabemos que hay muchos compañeros y compañeras honestos que confían en este Gobierno, que han pedido por la libertad de Daniel Ruíz, que se han movilizado contra Macri. Sabemos también que en muchos casos estarán molestos con estos dichos del presidente. Por eso los llamamos a movilizarse por la libertad de los presos políticos y el fin de la persecución a todos luchadores.

Pero sí queremos hacer una distinción. No consideramos a todos los opositores detenidos como presos políticos. Ex funcionarios como Julio De Vido o Ricardo Jaime están hoy detenidos por ser responsables del vaciamiento de los ferrocarriles que provocó la Masacre de Once. No vamos a exigir su libertad, están donde merecen estar. La corrupción es una moneda corriente en los gobiernos capitalistas. Y si bien es hipócrita que sean corruptos de distinto color político los que juzguen a los corruptos, no por eso vamos a salir a defender a una banda de ladrones de otra banda similar.

Habrá compañeras y compañeros que coincidan o no con esta visión. Pero creemos que esto no nos impide poner manos a la obra. Cada día que pasa es un día más que Milagro Sala y sus compañeros de La Tupac están privados de su libertad y que Sebastián Romero está lejos de su familia.