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De América Latina a Asia y Oceanía, pasando por Estados Unidos, Europa y Medio Oriente, las movilizaciones en solidaridad con la lucha de las mujeres argentinas por la legalización del aborto en el país muestran que la lucha contra la opresión y por los derechos de las mujeres avanza, crece y se internacionaliza.

Por: Lena Souza y Lorena Cáceres

El agravamiento de la crisis capitalista intensifica las desigualdades y alcanza de lleno a las mujeres, sobre todo a las trabajadoras, y las hace sufrir con mayor nivel de desempleo, pérdida de derechos y precarización del trabajo, y deterioro de las condiciones de vida. Y, junto con todo eso, esas mismas mujeres padecen también con el aumento de otras facetas del machismo como la violencia y el feminicidio, el tráfico humano, el casamiento forzado, etc.…

Sin embargo, la respuesta no ha sido la aceptación y la sumisión. Estamos asistiendo, hace algunos años, a la reacción de las mujeres, que viene destacándose entre las luchas de los pobres y los oprimidos de todo el mundo, y que, además, viene avanzando, extendiéndose, y desarrollando una herramienta muy importante para la lucha de las/los explotadas/os y oprimidas/os, que es la solidaridad internacional.

Las luchas que se iniciaron hace algunos años, aisladas en algunos países, como en la India contra la violación colectiva en 2012, en la Argentina con el “Ni Una Menos” en 2015, en Polonia donde las mujeres derrotaron el endurecimiento de la ley de aborto en el país con una huelga general en 2016, e incluso en 2017 con las marchas contra Trump en los Estados Unidos, se extendieron hacia otros países y avanzaron a movilizaciones unificadas los 8 de Marzo de 2017 y de 2018.

La lucha por la legalización del aborto en la Argentina, una lucha de años, fue creciendo junto con la lucha más general por los derechos femeninos, y hoy se masificó y adquirió fuerza extraordinaria. El 23 de febrero de 2018, frente al creciente desprestigio del gobierno y del parlamento, Macri anunció que viabilizaría el debate para que la ley fuese abordada, buscando mostrarse más amigable con un sector de la sociedad y sin tener la dimensión de la ola que desencadenaba.

A partir de ahí, la masificación de la lucha no paró de crecer, encontrando su punto más alto entre los jóvenes menores de 18 años. El 8 de agosto, un millón y medio de personas fueron a las calles para exigir el aborto legal, seguro y gratuito en la Argentina. Incluso así, el Congreso corrupto, la Iglesia, los partidos políticos patronales y particularmente el gobierno, negaron a las trabajadoras este derecho elemental.

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Y ese 8 de agosto, en más de 70 países, las mujeres demostraron la solidaridad internacional movilizándose en defensa de la legalización del aborto en la Argentina, sorprendiendo una vez más por su disposición.

Aunque hayan sido de vanguardia, las movilizaciones se extendieron por todo el mundo.

La solidaridad vino de Medio Oriente con el emocionante video de las mujeres del IPJ, una organización militar kurda formada por mujeres, ramificación del YPG, que es el ejército de defensa del territorio y del pueblo kurdo.

https://www.facebook.com/rod.panclasta/videos/10156025568016973/?t=0

De Corea del Sur, donde el aborto también es ilegal.

https://twitter.com/milanesariana/status/1027254733956894726

Y también de los países de Europa donde el aborto ya está legalizado, como Inglaterra, Dinamarca y Holanda, país donde la interrupción del embarazo puede ser realizada hasta la 22° semana y es uno de los países con menor nivel de abortos en el mundo.

Londres, Inglaterra.
Berlín, Alemania.

Alemania, Austria, Francia, además del Estado español, donde la lucha contra la violencia a la mujer ha llevado a millares a las calles, como en el caso de La Manada. Así, como la de Irlanda, uno de los pocos países de Europa donde el aborto era prohibido y recientemente el “SÍ” fue vencedor en un plebiscito por el cambio de la ley, que permite la legalización del aborto.

Barcelona.

Y aún más en América Latina, donde de norte a sur las movilizaciones se multiplicaron frente a las embajadas argentinas exigiendo que el Senado votase la legalización del aborto en la Argentina y también en su propio país. En América Latina, solo en Uruguay, Cuba, Guayana, además Puerto Rico y Ciudad de México, el aborto está legalizado.

Ecuador.
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Chiapas, México.
Chile.

También es en América Latina donde existen más países en los que el aborto está prohibido por cualquier motivo, como El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Surinam. En países como El Salvador y Nicaragua, donde los gobiernos dichos “progresistas” asumieron el poder e hicieron retroceder la legislación sobre el aborto, también ocurrieron movilizaciones.

Todo el apoyo de la Liga Internacional de los Trabajadores

La Liga Internacional de los Trabajadores no tiene dudas de que la lucha de las mujeres contra la opresión debe contar con nuestra participación y acciones de solidaridad. Por eso está presente, a través del PSTU (Argentina) en la lucha de las mujeres argentinas, y en varios países, a través de la militancia de sus secciones, estuvo presente en los actos de solidaridad. Como en el Brasil, donde las/os manifestantes mostraban la unidad en la lucha por la legalización del aborto cantando: “¡De norte a Sur, América se unió, legalizar el aborto en la Argentina y en el Brasil!”.

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PSTU, Brasil.
PST, Colombia.
PT, Costa Rica.
PT, Paraguay.

Así como apoyamos la lucha contra la opresión de las mujeres, nosotros, de la Liga Internacional de los Trabajadores, también defendemos una política para el movimiento de mujeres y es por eso que llamamos a ampliar la lucha por la legalización del aborto a todas las trabajadoras y los trabajadores.

La lucha por la legalización del aborto tiene que ser ampliada para todas las mujeres y hombres de la clase trabajadora. Debemos llevar esa discusión a la clase obrera y el pueblo pobre. Aunque sea en esos sectores que la Iglesia y los sectores reaccionarios, con su moral hipócrita, busquen el mayor apoyo para su “defensa de la vida”, que en realidad significa la defensa de la muerte de las mujeres trabajadoras y pobres y la mantención de las clínicas clandestinas, solamente ellas pueden dirigir esa lucha y garantizar su victoria. Por eso debemos involucrarlas en esta discusión, llevar esta discusión hasta las fábricas y todos los lugares de trabajo y vivienda, a través de reuniones, debates, palestras, volanteos, etc.

Es preciso exigir también de las centrales sindicales, de los sindicatos y de todas las organizaciones de la clase trabajadora, que abracen esta lucha, que asuman las reivindicaciones de las mujeres como parte de las reivindicaciones de toda la clase y convoquen a los hombres a hacer parte de la discusión y de las movilizaciones por la legalización del aborto.

Internacionalizar la lucha

La explotación y la opresión que nosotras las mujeres sufrimos se presenta con sus facetas deshumanas e impiadosas en todos los países, haciendo que las mujeres pobres, y entre ellas principalmente las negras, sufran siendo maltratadas, secuestradas, violadas, asesinadas, reciban salarios menores, cumplan dobles y triples jornadas de trabajo, y no tengan el derecho de decidir sobre su propio cuerpo.

Movimiento Mujeres en Lucha (MML) Brasil, en Buenos Aires el 8 de agosto.

La movilización unificada y la solidaridad en nivel mundial que ha sido protagonizada por las mujeres el 8 de marzo en los últimos dos años y ahora, en la lucha por la legalización del aborto en la Argentina, tiene que continuar y desarrollarse. Ese es el camino que deben continuar transitando las mujeres y que debe ser seguido por toda la clase trabajadora en la lucha contra la explotación y la opresión.

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Luchar por una sociedad socialista

La lucha por la legalización del aborto es una lucha muy importante en el combate a la opresión de las mujeres, principalmente para las mujeres trabajadoras que la sienten de manera mucho más profunda. Pero nuestra lucha no puede parar ni restringirse a esa reivindicación, pues como planteamos en el inicio de este artículo, la crisis capitalista profundiza cada vez más la opresión sobre la mujeres, trayendo más feminicidios, más desempleo, más desigualdad salarial, etc. El fin de la opresión de las mujeres solo podrá ser conquistado con el fin de este sistema que carga en sus entrañas la explotación y que utiliza la opresión para profundizarla.

Solo un sistema económico y social que acabe con la explotación puede abrir camino para que

todos los sectores oprimidos, entre ellos las mujeres, puedan conquistar su verdadera emancipación. Y esa sociedad solo puede ser una sociedad socialista.

Traducción: Natalia Estrada.