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La crisis se siente en cada lugar de trabajo. En las fábricas, por ejemplo, no solamente imperan los despidos. Como si nada hubiese pasado día a día nos hacen compensar con más esfuerzo físico el trabajo que ya no hacen quienes fueron despedidos. De esta forma el negocio es redondo. Misma producción por menos costo.

Por Leandro Aznar

Esto, sumado a la falta de inversión en seguridad laboral, repercute en un aumento de los accidentes. Los últimos datos de la SRT, que datan del 2017, hablan de más de 580 mil accidentes laborales registrados.

Las leyes de ART colocan un costo base de indemnización por invalidez por accidentes laborales y también por muerte. Esta “tabla” les permite a las patronales evaluar, a partir de estadísticas que le cierra más a sus negocios, si poner las medidas necesarias o pagar, ART mediante, las indemnizaciones. Esto no es más que ponerle precio a nuestra vida.

Ahora, DNU mediante, Macri redujo los montos a partir de los que se calculan dichas indemnizaciones. Todo con el objetivo de reducirle más gastos a las empresas. En un momento en que cada vez nos cuesta más vivir a los trabajadores en la Argentina, lo único que vale menos son nuestras vidas.

Las centrales sindicales ya tiene que salir a denunciar y enfrentar este atropello. Hay que terminar con el negocio de las ART, empezando por tirar abajo este decreto y las leyes que lo preceden. Trabajaremos bajo condiciones dignas que garanticen nuestra integridad física y psicológica, o no lo haremos. Que en cada lugar de trabajo se realicen asambleas para hacer relevamientos de las inversiones necesarias para que no se accidente ni un solo compañero o compañera y para organizar la lucha para arrancarselo a los empresarios.