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Cambiemos, exagerando sus buenos resultados, festeja como ganador a nivel nacional y busca utilizar ese rédito para intentar aplicar la Reforma Laboral y Jubilatoria y continuar los ataques a los trabajadores. El kirchnerismo por su lado no consiguió el resultado que buscaba en Buenos Aires y perdió en Santa Cruz. Fue víctima de la fragmentación del peronismo y del desgaste de haber sido gobierno. En un panorama polarizado, el FIT hizo una buena elección en todo el país consolidando un espacio propio.

Por: PSTU – Argentina

Cambiemos festejó entre globitos de colores

Las PASO dieron como ganador a nivel nacional a la alianza Cambiemos con 36% de los votos. Si bien es la fuerza con mayor cantidad de votos a nivel nacional, la realidad es que es un triunfó con pocos votos. En Provincia de Buenos Aires obtuvieron un empate con el kirchnerismo, que podría convertirse en triunfo de Cristina con el recuento final. Según denuncia el kirchnerismo, el Gobierno habría puesto pausa al recuento para esconder la derrota de Vidal en Provincia, que a pesar de no ser la candidata, fue la jugadora estrella para hacerle campaña a Bullrich, que estuvo dibujado.

En Santa Fe los resultados también están ajustados, dando ganador a Rossi por sobre Cambiemos con pocos votos de diferencia.

Un dato interesante es que Julio Martínez y José Cano dejaron sus cargos de Ministros para ser candidatos en La Rioja y Tucumán y ninguno logró una victoria. Lo mismo puede ocurrir con Bullrich en Buenos Aires.

A pesar de eso, Cambiemos obtuvo el primer puesto en 3 de los distritos con mayor cantidad de electores y diputados: la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, y quedó a la cabeza en Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Neuquén, San Luis y Santa Cruz.

De repetirse esta elección en octubre, Cambiemos pasaría a tener primera minoría en el Congreso y aumentaría considerablemente el número de Senadores, aunque el kirchnerismo seguiría teniendo algunos Senadores más.

¿De dónde vienen los votos de Macri?

Según una nota del diario “La Nación” titulada “El campo volvió a sembrarle votos a Macri”, los votos vendrían de “La Pampa, San Luis y Corrientes… de la provincia de Buenos Aires (otro distrito en términos sociológicos respecto del conurbano), Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

De los casi 8.400.000 votos que Cambiemos recogió en los 24 distritos, el 45 por ciento fue aportado por esas seis provincias más el interior de Buenos Aires. El 21 por ciento llegó desde el conurbano; el 11 por ciento fue el aporte al nuevo triunfo de la casa de Macri, la Capital, y apenas un 3,5 por ciento llegó desde Jujuy, Santa Cruz y Neuquén”.

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Sin duda hay trabajadores que votaron a Macri, pero las elecciones mostraron de manera distorsionada, a través del voto útil, la polarización social que empieza a haber entre los trabajadores que no quieren saber más nada con Cambiemos y votan a Cristina para sacar a Macri, y los sectores ricos y de clase media que votan a Macri porque lo apoyan ideológicamente, porque se benefician con el ajuste o porque no quieren que vuelva Cristina.

¿Luz verde para el ajuste y la reforma laboral?

Un dato importante en ese sentido es que en las grandes concentraciones obreras como La Matanza (con altos porcentajes en González Catan y Laferrere), Florencio Varela, José C. Paz, Malvinas Argentinas, Lomas de Zamora, Berazategui, el voto fue principalmente contra el Gobierno. El hecho de que el kirchnerismo se haya llevado la mayoría de esos votos tampoco significa que la mayoría de los obreros confía que si vuelve Cristina se van a solucionar los problemas, sino que es lo que vieron como voto más útil para castigar a Macri.

Pero no es solo eso, en general los gobiernos provinciales perdieron en su propia casa. Esto se debe a que son quienes han venido aplicando el ajuste siendo la cara visible del ajuste nacional. Así, los K perdieron en Santa Cruz donde aún no comienzan las clases y el gobierno reprimió a los estatales; en San Luis, los Saá perdieron por el descontento que hay con ellos; en Neuquén el MPN, histórico ganador, también perdió y en Córdoba Schiaretti sufrió el mismo destino.

Estos elementos muestran que la reforma laboral y el ajuste que quiere seguir aplicando el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y municipales, se va a encontrar con una fuerte resistencia de los trabajadores y el pueblo, a pesar de las conducciones políticas y sindicales.

La Fragmentación del Peronismo

El kirchnerismo y sus aliados sacó el 21% a nivel nacional, atrás quedó el PJ con 17%, Massa con 7 y pico, y el FIT.

Sin dudas el que quedó muy mal parado fue Randazzo y los dirigentes sindicales que lo siguieron, llegando a un 6%.

La política tiene sus leyes propias que no son las de la matemática, pero si se suman los votos K y los del Peronismo no K, sin dudas le hubiesen podido ganar a Cambiemos a nivel Nacional. Cristina no le quiso dar internas a Randazzo porque pensó que ganaba tranquila, pero se llevó una sorpresa.

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Pero ese no es el único problema, Cristina no hizo la elección que esperaba no solo por eso, sino por la gran desconfianza y el rechazo de un sector importante de los trabajadores que sufrieron el ajuste durante su gobierno o lo sufren ahora en Santa Cruz, con su cuñada Alicia Kirchner. A eso hay que agregarle los casos de corrupción.

“Enemigos” pero garantizando que llegue al 2019

Los medios emocionados con el triunfo del gobierno, anunciaron que estas elecciones significan la muerte definitiva del peronismo. Nosotros creemos que la crisis del Peronismo se remonta a más de 40 años atrás y que el peronismo nunca volverá a ser el movimiento nacionalista que fue. Pero más allá de si está vivo o muerto, Macri necesita al Peronismo como enemigo para polarizar, y como enemigo que le garantiza la gobernabilidad. Ya dijo Cristina que quiere que Macri gobierne hasta el 2019, a pesar del ajuste, el aumento de la miseria y la represión. La burguesía necesita un recambio, como antes hacia la UCR y el Peronismo. Eso que llamamos bipartidismo, voló por el aire en el 2001, con el famoso “que se vayan todos, que no quede ni uno solo” y la revolución que tiro abajo al gobierno de De la Rua. Ni Macri ni Cristina quieren eso.

Los del medio cayeron en “la grieta”

Massa se postuló como el hombre que iba a unir a los argentinos, cerrando la grieta, proponiendo un espacio con Stolbizer y Donda, haciendo una mezcla de centro derecha y progresismo. Pero a pesar del elaborado spot donde se parte la tierra hasta llegar a Massa y Stolbizer que frenan la grieta, este agrupamiento quedó apenas con un 7% a nivel nacional y un 15% en la provincia. Lo cual no es un número despreciable, pero es menos de lo que había sacado Massa años anteriores.

Esto se da por varios factores, pero sobre todo porque lo que primó fue el voto Anti-Macri y el voto Anti-Cristina.

Por su parte, Patria Grande, Pino Solanas, Micheli, De Gennaro, y todos aquellos partidos y candidatos que quisieron ocupar un espacio de centro izquierda quedaron a la sombra de Cristina que ocupó ese espacio.

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Las elecciones no resuelven los problemas

A pesar de que el Gobierno se envalentonó con los resultados, y se prepara para avanzar con la reforma laboral, los “Gordos” de la CGT anunciaron que se bajan de la movilización que habían convocado para el 22 de Agosto porque como ganó Cambiemos, “De cara a la sociedad hacer esta marcha no tiene sentido”.

Esta es otra canallada de estos traidores que vienen haciendo de pata sindical del gobierno dejando pasar el ajuste sin hacer nada. Se tienen que ir ya mismo de la CGT y los sindicatos, y si no se van tenemos que sacarlos a patadas.

Las elecciones no son un plebiscito donde el pueblo acaba de darle a Macri la vía libre para que nos haga lo que quiera.

Lo que pase con los salarios, lo que pase con la reforma laboral, los despidos, las suspensiones, lo que pase con Santiago Maldonado, con los femicidios, con la salud y la educación pública, en definitiva lo que se haga con el país y los trabajadores que lo hacemos funcionar todos los días, no depende de las elecciones, depende lo que hagamos los trabajadores y el pueblo.

Artículo publicado en Avanzada Socialista n.° 138, 16 de agosto de 2017.-