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Un nuevo show mediático de la mano de la actriz y cantante Jimena Barón encendió la mecha de un viejo debate que divide a la vanguardia del movimiento de mujeres: la cuestión sobre la prostitución.

Por PSTU-Argentina

Abolirla o regularla parecen ser las opciones. Ante el debate ningún sector va directo a las raíces de la cuestión ni mucho menos a como enfrentar las causas que llevan a que millones de mujeres/ trans y travas se vean obligades a vender su cuerpo para sobrevivir en este mundo.

No es oficio, es esclavitud sexual

En todos los sectores nos venden la prostitución como el oficio mas viejo del mundo. Pero ni es un oficio ni es que existe desde siempre. La prostitución existe y se consolida a la par que los hombres necesitaron garantizar la herencia de sus bienes y para eso, era necesario saber de quienes eran los hijos que iban a heredar.

Este es el momento donde triunfa la monogamia y la línea hereditaria pasa a ser por parte de padre y no de madre. Es la caída y destrucción del derecho materno y, por lo tanto, una derrota para las mujeres, quienes entonces fuimos confinadas a meras reproductoras y criadoras de hijos. Es decir, que la monogamia va de la mano de la consolidación de la propiedad privada en manos de los hombres.

Como contrapartida de la monogamia obligatoria para las mujeres, estos mismos hombres se reservaron para si el derecho y la necesidad de contar con otras mujeres que pudieran satisfacer sus deseos sexuales no reproductivos.

Es así como, de una u otra manera, las mujeres quedamos atadas a las necesidades de los hombres, quienes tomaron el control de nuestras vidas, ya sea convirtiéndonos en amas de casa listas para parir, fieles y esclavizadas en las tareas domésticas, o como objeto de compra y venta sexuales, degradadas y utilizadas como “cosas” usadas y descartadas.

De esta manera, se apoderaron de nuestra fuerza creativa, de nuestro deseo y de nuestra capacidad productiva también, rebajándonos a la categoría de objeto.

Algunos sectores postulan que, como todo en este sistema, se vende la fuerza de trabajo a cambio de dinero y que, por lo tanto, lo que llaman “trabajo sexual” entra en esa categoría. Por lo tanto, este sería un trabajo que se puede elegir libremente, cobrando por ello, pero reclamando al mismo tiempo todos los beneficios que cualquier trabajador obtiene por cualquier trabajo regular.

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Muchas feministas famosas como Señorita Bimbo o Malena Pichot, que tienen acceso a los medios de comunicación cotidianamente, sostienen esta posición. O la misma Jimena Barón que se autodefine a favor de los derechos de las mujeres. Y seguramente lo es honestamente. Quizás a ellas mismas, que defienden para otras la prostitución como una opción, habría que preguntarles si la “elegirían” o si podrían sugerirles a sus hijas que se sometan a semejante violencia durante toda su vida.

La respuesta a esta pregunta podemos encontrarla en el testimonio de una sobreviviente de semejante esclavitud como es Sonia Sánchez, quien cuenta detalladamente como padeció violaciones grupales de “bienvenida”, maltratos, golpizas, embarazos por violaciones de “clientes”, y toda una serie de padecimientos que todes repudiaríamos si estas cosas se produjeran en cualquier trabajo. Aquí no hay nada de libre elección ni prevalece el deseo o el amor. Allí no se elige que hacer con el cuerpo, porque a quienes padecen esta violencia, el cuerpo ya no les pertenece.

Pobreza y redes de trata: cómo el capitalismo se alimenta de ellas

No es casual que la prostitución cale mas hondo en los sectores populares, en las mujeres pobres y marginalizadas o en los sectores de trans y travas, expulsades del mercado laboral y confinades a sobrevivir apenas 35 años. La necesidad de sostener un hogar, hijos, sobrevivir en este sistema a pesar de todo, se siente mucho mas duro en estos sectores.

Por eso, detrás de la prostitución no hay ninguna libre elección, sino una red gigantesca y millonaria de trata de personas, mujeres, niñas que son captadas, secuestradas y vendidas para su consumo. En nuestro país la mayor cantidad de personas secuestradas o captadas para la trata provienen de los sectores más pobres, en donde se les promete un futuro de trabajo y poder salir de la miseria que las inunda a ellas y a sus familias cotidianamente. Este negocio maneja fortunas impensables en el mundo. Y allí esta el poder: el Estado, la policía, políticos que avalan o hacen la vista gorda porque se benefician de este negocio también. Es el mismo sistema capitalista que nos usa como una mercancía más, llenando así los bolsillos de algunos, pero a costa de convertirnos en descartables, sin derechos, casi negando nuestra humanidad y nuestra posibilidad de elegir y sentir.

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En este sentido AMMAR (Sindicato de Mujeres Meretrices) sostienen el proyecto de legalizar y reglamentar la prostitución como trabajo. Un manto de sospecha se extiende sobre los verdaderos intereses de esta organización teniendo tantas dirigentes denunciadas e incluso condenadas por favorecer la trata o proxenetismo. Quizás suceda que incluso a quienes han padecido en su propio cuerpo lo terrible de la trata y la explotación de personas, el sistema y el negocio llega a contaminar con toda su podredumbre, descargando sobre otras lo mismo que este sistema ha descargado sobre ellas mismas.

No embellecemos la esclavitud. ¡Basta de prostitución!

Por eso decimos que la prostitución es una de las caras mas brutales del capitalismo, la exacerbación de la explotación del hombre por el hombre, que convierte en bienes de uso y consumo a las personas. Estamos en contra de legalizar un negocio que se lleva la vida de millones de mujeres/trans y trabas. No podemos permitir que los proxenetas que secuestran, violan y violentan permanentemente de las maneras más brutales se conviertan en empresarios gozando de la impunidad de un Estado que solo les pide que paguen impuestos.

Necesitamos luchar para que la prostitución sea eliminada y que nadie mas deba padecer sus consecuencias física, económicas o psicológicas. Pero la lucha no es contra quienes hoy ejercen la prostitución, sino justamente por elles y por todas nosotras. Es necesario luchar para que cada mujer y cada trabajador tenga acceso a una salud digna, a jubilarse, y en el caso de quienes hoy son perseguides y criminalizades por tener que prostituirse, defenderles ante las fuerzas represivas, que son cómplices del negocio y solo buscan más dinero o hacerles sentir su poder en las calles. Tenemos que exigir al Estado capacitaciones para las mujeres y trabajo digno. Y no enmascarar ni embellecer un horrendo negocio con promesas románticas de independencia, elección individual y discursos semejantes que solo favorecen el negocio de la trata, la esclavitud y la muerte de las mujeres de la clase trabajadora y de los sectores más pobres y oprimides del mundo.

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Luchamos por un mundo socialista, donde no exista explotación ni opresión, donde verdaderamente seamos libres para relacionarnos, elegir y gozar nuestra sexualidad libremente, así como poder desplegar toda nuestra capacidad productiva y creadora.

Abolición de la prostitución. Abajo las redes de trata.
Trabajo genuino para mujeres, trans y travas. ¡Cupo laboral ya!
Igual trabajo, igual salario. Capacitación y creación de empleo ya
Que los sindicatos y centrales obreras y estudiantiles tomen los reclamos de estos derechos y peleen por ellos
No al pago de la deuda externa. Plata para trabajo, salud, educación y para la Emergencia contra la violencia machista.