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Muchos compañeros quizá piensan que el ajuste es inevitable, que la crisis económica necesariamente tenemos que pagarla nosotros. Sin embargo, esto no es así. Esa es la trampa que agitan diariamente en todos los medios de comunicación. Aquí colocamos algunas medidas que un gobierno de trabajadores podría tomar para que esta vez la crisis la paguen los que la produjeron: los bancos y las multinacionales.

Por PSTU (Argentina)

– No al pago de la fraudulenta deuda externa. Desconocimiento de las deudas al club de Paris, Repsol y buitres.
– Reestatización de todas las privatizadas bajo control de trabajadores y usuarios.
– Nacionalización sin indemnización y bajo control de los trabajadores de la banca, el comercio exterior, el petróleo, la minería, la pesca y la gran industria.
– La expropiación de la oligarquía terrateniente y multinacionales dueñas de tierras, de los grandes pools de siembra, de los monopolios cerealeros, aceiteros y frigoríficos.
– Nacionalización de la tierra, comenzando con la expropiación de los 4000 principales propietarios, respetando los derechos de los campesinos pobres, pueblos originarios y pequeños chacareros que no exploten mano de obra asalariada.
– Eliminación del IVA en los artículos de la canasta familiar para reducir su costo en un 21% en forma automática. Impuestos a las grandes fortunas y las operaciones financieras para recuperar esos ingresos.
– Volcar esos millonarios recursos para desarrollar un verdadero plan de viviendas, salud, educación, combate a la violencia contra la mujer y transporte que garantice empleo genuino, salarios y condiciones laborales dignas.

La política exterior del nuevo gobierno 

El 4 de diciembre el diario La Nación informó que “El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Jacob. J. Lew, llamó hoy al futuro ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, para felicitarlo por su designación. Según un comunicado emitido por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, (…) durante el diálogo se trató la orientación de las medidas que se instrumentarán para sincerar la macroeconomía. ‘Intercambiaron perspectivas sobre las reformas económicas que el nuevo gobierno realizará para corregir los desbalances económicos.’”

Fue una muestra clara de que el centro de la política del macrismo es el sometimiento sin vueltas al imperialismo: le pide al gobierno yanqui aprobación para su plan económico antes de informárselo al pueblo argentino.
Junto con esto, los viajes de Macri a Brasil y Chile dan muestra de lo que serían otras prioridades de la política exterior. En ambas escalas discutió la importancia de poner en marcha nuevamente el Mercosur para negociar acuerdos con China y la Unión Europea. También se habló de la posibilidad de un acuerdo de libre comercio con la Alianza del Pacífico, un bloque creado recientemente por EE.UU. con diez países asiáticos y latinoamericanos para competir con China.
Carlos Pagni, columnista del mismo diario, informaba en un artículo el 8 de diciembre: “Hay un motivo hasta ahora no expresado por el cual la relación con Chile es importante. El gobierno de Macri aspira a que la Argentina ingrese a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Chile es el único miembro sudamericano de ese club. Los demás socios del continente son Canadá, Estados Unidos y México. La OCDE ejerce un control de calidad sobre las gestiones de sus socios similar al del Fondo Monetario”.