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Hace unos días las sesiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación fueron noticia. En una sesión especial convocada por el kirchnerismo antes del cambio de composición de las cámaras, el FPV hizo votar más de 90 proyectos de ley en ausencia de la oposición patronal (PRO, Frente Renovador, PJ disidente, Partido Socialista) que se negó a brindar el quórum para iniciar la sesión.

Por: Matías Martínez

La noticia relevante fue que ante la ausencia de 10 diputados de su propio bloque, el oficialismo contó con el apoyo de los 5 diputados de la centroizquierda (Unidad Popular, Libres del Sur y Proyecto Sur) y de las tres bancas del Frente de Izquierda y de los Trabajadores: Pablo López del PO, Nicolás Del Caño y Myriam Bregman del PTS. 
Es decir, ante la crisis de un kirchnerismo en retirada, la actuación de los diputados del FIT fue decisiva para que se puedan aprobar las leyes presentadas por el Gobierno. En los hechos, fueron aliados llegando incluso a votar juntos algunos de estos proyectos argumentando que eran “leyes favorables para los trabajadores”.

Un debate necesario

A nuestro entender, esto significa un grave error. Lo fue tanto el haber dado el quórum como haber votado las leyes con el Gobierno. Y es lo opuesto al papel que deben desempeñar los diputados de los partidos que se reclaman como revolucionarios en el terreno del enemigo, como lo es el Parlamento de esta democracia que sostiene los intereses de los banqueros y los empresarios.

En realidad, esta tendencia no es nueva. Son sólo algunas expresiones que confirman que a medida que el espacio político electoral del FIT se va consolidando –algo que sin duda resulta progresivo- las fuerzas políticas que lo componen cada vez expresan una mayor adaptación a las reglas del juego del propio sistema democrático burgués.
Es decir, que mientras una franja del activismo obrero y juvenil del país empieza a avanzar hacia posiciones de enfrentamiento al capitalismo, al imperialismo y al corrupto y fraudulento régimen democrático burgués que los sostiene, los partidos integrantes del FIT van en sentido contrario, canalizando ese progresivo movimiento hacia la confianza en el propio régimen.

Mientras la presencia del FIT cumple un rol progresivo al presentar a los trabajadores una alternativa electoral de independencia de clase, su dirección cumple un rol regresivo, con una orientación reformista.
Esta es la cuestión de fondo que queremos debatir.

Y cabe aclarar que nuestros planteos alcanzan a las direcciones de las tres fuerzas que componen el FIT. Es decir, incluye al PTS, al Partido Obrero y a Izquierda Socialista.

¿Los revolucionarios votamos leyes con la patronal?

“Así, en una jornada sin dudas bochornosa, lo más importante fue la votación de los proyectos de ley en favor de los trabajadores. Proyectos a los que, sin embargo, no se les pudo incorporar las mejoras propuestas por los diputados del Frente de Izquierda.” (Daniel Satur, La Izquierda Diario, PTS, 27/11/2015).
“El bloque del FIT se va a quedar hasta garantizar que se voten positivamente cada una de las leyes a favor de la clase obrera…” esta fue la justificación de Pablo López en el comunicado publicado por el PO el 26/11/2015.

Es decir, ambos plantean que el FPV, el bloque patronal gobernante, presentó “leyes obreras” o “favorables a los trabajadores” y por eso estos diputados del FIT lo apoyaron políticamente con su voto.

Esto es lo opuesto a las recomendaciones de Lenin y a las resoluciones del 2do Congreso de la Internacional Comunista de 1920, a las cuales todas las fuerzas que componen el FIT siguen reivindicando, que señalaba en una de sus tesis sobre la táctica revolucionaria en el parlamento que “Los diputados comunistas deben subordinar toda su actividad parlamentaria a la acción extraparlamentaria del Partido. Deben presentar regularmente proyectos de ley concebidos para la propaganda, agitación y organización revolucionaria, y no para ser aprobados por la mayoría burguesa.” (Subrayados nuestros).

Es verdad que producto de la movilización y en determinadas circunstancias algún sector burgués puede impulsar alguna medida “progresiva” entre comillas, como decía Trotsky, para los trabajadores. En estos casos, como aconsejaba el revolucionario ruso al que todos reivindicamos, cuando algún sector burgués las ataca por derecha nosotros la defendemos. 
Pero nunca le damos nuestro apoyo político, como lo expresa el voto afirmativo en forma conjunta por una determinada ley, porque estas medidas están al servicio de un plan profundamente reaccionario. 
Por ejemplo, estaremos en la calle peleando si el macrismo impulsa la reprivatización de las empresas que fueron estatizadas. Lo mismo haríamos si el propio kirchnerismo lo intenta. Pero eso no significa de ningún modo que le hayamos dado nuestro apoyo político votando a favor de esas nacionalizaciones extremadamente retaceadas.

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¿A qué vamos al Parlamento?

Aún cuando queden en absoluta minoría, y a pesar de que inicialmente esta actitud no sea comprendida por un sector valioso de trabajadores debido a la conciencia reformista que este sistema construye diariamente, nuestros diputados deben presentar en el parlamento sus propios proyectos denunciando el conjunto de este plan reaccionario. El mensaje debe ser claro, los trabajadores nunca tenemos un proyecto político común con los partidos de las patronales y el Parlamento burgués nunca votará mejoras de fondo para los trabajadores, por eso, nuestros proyectos no son aprobados.
Porque de no ser así, no estaríamos colaborando en demostrar que este parlamento es una verdadera “cueva de bandidos” y que no hay tarea más importante para los revolucionarios que denunciar en forma implacable que ninguna ley de esta institución patronal puede ser beneficiosa para los trabajadores. Porque nuestra tarea es la de convencer pacientemente y movilizar a la clase obrera y los sectores populares para derrocar todas las instituciones por medio de las cuales la burguesía imperialista ejerce su poder para reemplazarla por los organismos que representen el poder de los trabajadores.
Tal es la confusión que esta desviación reformista está trayendo que desde la obtención de las bancas legislativas en el 2013, un canto muy común entonado por las tres fuerzas integrantes del FIT dice “diputados de los trabajadores, ahora que la crisis la paguen los patrones”, como si bastara tener diputados de izquierda para derrotar la crisis. 
En ese sentido, también es equivocado que el PO festeje un proyecto sobre violencia contra la mujer de la Legislatura porteña producto del consenso entre el PO y el kirchnerismo , o cuando el PTS votó a favor de la leyes de jardines comunitarios presentados por el kirchnerismo en la Legislatura Bonaerense. Ambos justificaron estas acciones diciendo que traían beneficios para los trabajadores, apelando a una “lógica reformista” para justificar la aprobación de leyes propuestas o consensuadas por los partidos patronales. 
Finalmente, a la luz de los últimos acontecimientos vemos importante abrir este debate entre todos los compañeros y compañeras que ven con expectativa el avance electoral del FIT; para no transformar dichos avances en una nueva frustración.

Notas:

1 Ver nota completa en http://www.laizquierdadiario.com/Nuestro-unico-compromiso-es-con-los-trabajadores

2 Ver el comunicado completo en http://www.po.org.ar/comunicados/parlamentarios/nos-quedamos-hasta-garantizar-que-se-voten-las-leyes-obreras

3 Ver nota completa en http://www.po.org.ar/prensaObrera/1389/mujer/avanzo-el-proyecto-del-frente-de-izquierda-para-victimas-de-violencia-de-genero. En dicho artículo, el PO reconoce que “la iniciativa que se aprobó surge de un compromiso entre nuestro proyecto y otro que el kirchnerismo presentó a posteriori”. 

Una polémica que ya se expresó en la campaña

Hace ya algunas semanas, desde la “Izquierda Diario” del MTR de Brasil, el partido ligado al PTS argentino, han polemizado con las primeras conclusiones del balance electoral obtenido por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores que publicamos en el AS N° 98.
Curiosamente, en una nota firmada por Simone Ishibashi, esta organización nos acusa de “no reconocer las conquistas del FIT” y polemiza con nuestro partido diciendo que “de acuerdo con el PSTU los resultados del FIT habían sido “débiles” por la presentación de “listas divididas” entre el PTS y el PO en las PASO, y la campaña habría sido de “menos contenido.”

También se quejan de que los candidatos PSTU no habían figurado (en las generales), cuando se unió a la lista encabezada por Altamira en la PASO.” 
En primer lugar, debemos partir de clarificar cuales son los verdaderos debates sin tergiversar las posiciones. Nuestro balance de los resultados del FIT es claro. Es una campaña de la cual nuestro partido formó parte poniendo todo lo que estuvo a su alcance para lograr la “muy buena elección” obtenida (ese es el título de la nota con la que se pretende polemizar). Allí mismo señalamos entre otros aspectos que “El resultado obtenido, sumado a los resultados alcanzados a lo largo del 2015, lo consolida como la alternativa política electoral de izquierda en el país y confirma que existe un espacio para disputar por izquierda la ruptura con el kirchnerismo expresada en estas elecciones”.

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Y a su vez, sostenemos que “ante las tres propuestas mayoritarias del ajuste (FPV, Cambiemos, UNA) que arrastraron tras de sí a la mayoría del electorado, el FIT logró resistir la presión del voto útil y colocarse como la única propuesta distinta, con un programa alternativo que planteaba una salida obrera y popular a la crisis en estas elecciones. Y esta votación, constituye una conquista para los trabajadores que debemos valorar.”
La polémica que sí existe es alrededor de la orientación equivocada y reformista que las fuerzas que integran el FIT le dieron a la campaña electoral, del error de haber utilizado las PASO antidemocráticas como el mecanismo para dirimir las diferencias que aparecieron por las candidaturas y la proscripción de candidatos apelando a un método desleal y burocrático.

Las tendencias electoralistas de las fuerzas “legales” del FIT

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores nació en el año 2011 como consecuencia de la reforma política antidemocrática impulsada por Cristina Kirchner, donde al imponer el piso restrictivo en las elecciones Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO) obligó a las fuerzas integrantes a unirse en un Frente para poder presentarse a elecciones y no perder las legalidades de cada partido. 
Este frente empalmó con la ruptura política por izquierda de una franja de la población con el kirchnerismo y se transformó en un fenómeno político que se fue consolidando en el terreno electoral.

Más allá del acuerdo programático constitutivo, el FIT funciona meramente como un “acuerdo electoral” que gira alrededor de la presentación de listas en todas las elecciones del país donde la ley lo permite, y en donde se dirime el “reparto” de las candidaturas y sus respectivas bancas parlamentarias. En raras ocasiones se realizan presentaciones políticas comunes, como frente, y su actividad fuera de las elecciones es casi nula. 
No obstante, desde su origen, el desprecio y destrato por parte de las direcciones de las fuerzas integrantes del FIT hacia todas las organizaciones que el régimen proscribe por no tener legalidad fue una constante que comprueba el criterio “electoralista” que imponen dichas fuerzas políticas. Se impone una práctica sectaria, mezquina y autoproclamatoria donde la diferenciación al interior del frente la otorgan las reglas que el propio régimen democrático burgués determina. Por ejemplo, pese a haber adherido al FIT e integrado sus listas de candidatos desde su fundación en el 2011, el PSTU y otras organizaciones jamás fuimos convocados para debatir los puntos programáticos o la planificación de las campañas electorales.

El no respeto de los acuerdos (por ellos mismos impuestos) en relación a la ubicación de los candidatos de nuestro partido sin mediar consulta alguna que la misma nota señala como una “queja”, es otra muestra de la presión que ejerce la legalidad burguesa en estas organizaciones.

Esta metodología burocrática y desleal ajena a la clase obrera, muy común entre las “trenzas” y “peleas por los cargos” de los partidos patronales y la burocracia sindical, debe ser erradicada entre quienes nos reclamamos como revolucionarios.

No alcanza con echarse la culpa entre sí sobre la responsabilidad del hecho. Hay que posicionarse y combatirlo con firmeza.

Como ya señalamos, resulta innegable que las propuestas políticas programáticas han quedado relegadas detrás de instalar la figura de algún candidato. Y al contrario de resoluciones de la III° Internacional orientada por Lenin (que todas las fuerzas integrantes del FIT dicen defender), la “fiebre” electoralista provocó que el centro de la campaña fuera la obtención de diputados de izquierda, donde abrumaron los afiches con la “cara” de los candidatos sin demasiadas propuestas (compitiendo entre las mismas fuerzas del propio frente e incluso tapándose entre sí) y los volantes señalando la cantidad de votos que nos faltaban para ganar la banca casi ausentes de contenido político.

Por supuesto que valoramos la obtención de las bancas parlamentarias del FIT, pero ese no puede ser el centro de la actividad de los revolucionarios en las campañas electorales.

A su vez, “la fuerza de los trabajadores, las mujeres y la juventud”, “el aborto legal, seguro y gratuito” o que “un diputado gane lo mismo que una maestra” que la propia nota reconoce como los ejes de campaña, son consignas democráticas muy importantes que todos reivindicamos, pero olvida mencionar que hay varias fuerzas políticas patronales de nuestro país que proponen cosas similares. Es decir, siendo importantes, nunca pueden ser ejes de una campaña que se reclama socialista y revolucionaria.
Lo que nadie proponía, porque seguramente podía espantar algunos votos, es la necesidad de dejar de pagar la deuda externa y de romper todos los acuerdos con el imperialismo, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, la necesidad de reestatizar bajo control obrero todas las empresas multinacionales que saquean nuestros recursos sin ninguna indemnización y que para ello hace falta un gobierno de los trabajadores y el pueblo que aplique un plan obrero alternativo.

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Lamentablemente, más allá de alguna mención en algún momento, estas propuestas que forman parte del acuerdo programático del FIT no fueron los ejes de la campaña elegidas por quienes orientaron la campaña. Sí lo fueron para el PSTU.
De este modo, las fuerzas integrantes del FIT no cumplieron con el principal objetivo de los revolucionarios al presentarse a elecciones: llevar el programa revolucionario a millones.

Por eso, decimos que no hemos aprovechado la oportunidad histórica de contraponer en forma tajante y contundente nuestras propuestas programáticas ante los millones de trabajadores que observaron el debate presidencial.

Nuestro candidato presidencial nunca rompió el molde y sólo se ubicó como una izquierda moderada en el plano electoral. 
Los elogios y el destaque de la prensa representante de los empresarios como O Estado de Sao Paulo que se señalan en la polémica –algo similar hizo la Izquierda Diario argentina con las repercusiones de los dichos de Del Caño en las corporaciones periodísticas de nuestro país- sobre el nuevo rol de la izquierda, lejos de conformarnos debe preocuparnos. Por el contrario, representa un alerta sobre el avance de la “democratización” del discurso del FIT y su peligrosa adaptación a la lógica electoral reformista.

Por eso, sin dejar de valorar el resultado obtenido, seguimos sosteniendo que el desarrollo de la campaña electoral elegida por las tres fuerzas “legales” del FIT no tuvo nada que ver con una campaña orientada desde una perspectiva obrera y revolucionaria, vaciándola de este modo de contenido político.
Y es por ello que insistimos en la importancia de abrir este debate entre los miles de luchadores que se referenciaron en el FIT en las últimas elecciones.

Notas

1 Ver nota completa en portugués en http://www.esquerdadiario.com.br/Por-que-setores-da-esquerda-se-recusam-a-reconhecer-as-conquistas-da-FIT

2 Ver nota completa en http://litci.org/es/mundo/latinoamerica/argentina/muy-buena-eleccion-del-fit/

3 Ídem

4 Por ejemplo, Victoria Donda, diputada electa por el Frente “Progresistas” que encabezó la ex radical Margarita Stolbizer utilizó el tema del aborto y la fuerza de las mujeres como eje de su campaña.

5 Como dicen las Tesis sobre el Partido Comunista y el Parlamentarismo aprobadas por el 2do Congreso de la III Internacional dirigida por Lenin en 1920: “La campaña electoral debe ser llevada a cabo no en el sentido de la obtención del máximo de mandatos parlamentarios sino en el de la movilización de las masas bajo las consignas de la revolución proletaria.”

 

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