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Acorralado por la crisis
Al mal tiempo buena cara. Cristina luce en los actos y spots televisivos su alegre sonrisa, acompañada de su típico gesto sobrador y burlón de siempre. Repite las consignas que han acompañado al kirchnerismo en sus diez años en el poder: defensa de la soberanía,
desendeudamiento, defensa de los derechos humanos, distribución de los ingresos a favor de los pobres…

Pero, aunque aún saque algún conejo de la galera, aunque todavía ensaye un gesto demagógico para seducir al pueblo –por caso, el aumento del salario mínimo en dos cuotas hasta fin de año, la devolución del impuesto a las ganancias sobre el medio aguinaldo de julio- el truco ya no funciona como antes.

Ocurre que el gobierno, desde aquel octubre de 2011 donde cosechó el ya mítico 54% de los votos, viene tomando serie medidas con los
que ha ido desnudando ante los trabajadores y el pueblo el verdadero sentido de su política. Y en ese camino se ha ido perdiendo el encantamiento: una gran parte los que confiaban en ella ya no le cree más a Cristina, por más que siga de luto y lo compare a Él con el Papa..

Detrás de todo está la crisis
La crisis se hace sentir en las cifras grandes de la economía con la caída del superávit comercial (menos entradas por exportaciones, más salida por importaciones), el déficit del estado que ya no logra cubrir sus gastos, los pagos de la deuda externa que superan los US$ 10.000 millones por año, la crisis energética que obliga a comprar cada vez más combustibles afuera y aún así siguen los cortes de luz y de gas.

Y también se hace sentir la crisis en la vida diaria de los trabajadores. Mientras la inflación trepa sin parar, las paritarias dan aumentos en cuotas y los sueldos alcanzan cada vez menos, el impuesto a las ganancias se roba las horas extras y hasta el aguinaldo para los que ganan un poco más. Cada vez está más difícil conseguir trabajo para el que no lo tiene, especialmente los jóvenes.

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Y el trabajo que se consigue es cada vez más precario. Mientras las escuelas y los hospitales públicos se caen a pedazos y faltan obras elementales para evitar catástrofes como las inundaciones y los desastres ferroviarios.


El kirchnerismo se planta… contra el país y los trabajadores
 
Frente a la entrada de la crisis el kirchnerismo tenía la opción de plantarse con sus banderas, en defensa del país, de la soberanía, de los trabajadores y el pueblo.

Podría haber defendido de verdad la soberanía rechazando y denunciando el fraude de la deuda externa para terminar con la sangría de miles de millones de dólares.

Cuando impuso el cepo al dólar pudo haber impedido de verdad que las grandes empresas siguieran fugando millonadas con distintas trampas.

Cuando nacionalizó el 51% de las acciones de YPF en manos de Repsol pudo haber avanzado más y estatizado el 100% de los yacimientos en manos de monopolios extranjeros, para recuperar de verdad el auto-abastecimiento.

Pero el cepo no alcanza para sostener las reservas del Banco Central, por más que a la clase media le sigan faltando dólares para hacer turismo, porque el gobierno deja que las grandes empresas y bancos sigan fugando millonadas.

¿Desendeudamiento? Las cifras del proprio gobierno indican que la deuda pública trepó de 140.000 millones de dólares cuando asumió
Néstor Kirchner en el 2003 a 270.000 millones de deuda pública del estado central en el 2013 y otros US$ 80.000 millones de las provincias. Como no va a crecer la deuda si tan solo en 2012 se agregaron otros US$ 18.000 millones entre capital e intereses.1

Pero con el acuerdo por Vaca Muerta de YPF y Chevron el kirchnerismo ha dado un paso que lo ubica entre los gobiernos más entreguistas de la historia: incluye en el contrato una cláusula que coloca toda disputa por nuestros recursos naturales bajo la jurisdicción de la justicia norteamericana. Ya no se trata de unos miles de millones de dólares en disputa con los buitres. Se trata de nuestra tierra y nuestro subsuelo.

Por supuesto que el gobierno es consciente de las consecuencias de su política de entrega. Sabe que a partir de ella hay cada vez menos plata para sueldos, para salud, para educación, para vivienda. Que crecerá el desempleo y la miseria. Y con ello crecerá la protesta obrera y popular como viene sucediendo.

Por eso necesita contar con fuerzas armadas y policiales dispuestas a reprimir a los que reclamen. Esto llega hasta el punto de que Cristina
sostiene al genocida Milani al frente del Ejército, aunque signifique entregar la bandera de la defensa de los derechos humanos y, en el camino, provocar una grave crisis en las propias filas del kirchnerismo.

La crisis deja cada vez menos margen para demagogia. Se está con el saqueo de las multinacionales y los banqueros o con el país y los
trabajadores. Cristina no duda: entrega todas las banderas demagógicas del kirchnerismo y se planta contra el país y los trabajadores.

La oposición patronal no es ninguna alternativa
 
Muchos de los que confiaron y dieron su voto e incluso militaron por Cristina en el 2011, están desilusionados y se encuentran en el camino con los candidatos de la oposición. Sin duda Massa, de Narváez, De la Sota, Stolbizer, Alfonsín, Binner, Carrió, Solanas y compañía cosecharán muchos votos en agosto y octubre. Alguno incluso puede fortalecerse hasta el punto de quedar bien plantado para conquistar la presidencia en 2015.

Aunque así sea, ninguno de ellos tiene para ofrecer algo distinto al kirchnerismo. Todos ellos defienden el pago de la fraudulenta deuda pública, la entrega de nuestros recursos y empresas a las multinacionales y banqueros, el sometimiento de nuestra soberanía a los yanquis y europeos. Todos ellos defienden estas fuerzas armadas con oficiales formados bajo la dictadura genocida. Y ninguno de ellos, a pesar de sus actitudes demagógicas, se jugarán por defender nuestros salarios y jubilaciones ni salvar del desastre a la educación y la salud pública.

Pelear por nuestros derechos y votar al FIT el 11 de agosto
 
Nosotros no hacemos promesas electorales, lo que te ofrecemos es luchar juntos por nuestras necesidades y contra la entrega. Te invitamos a rechazar juntos el nombramiento de Milani y la entrega a Chevrón.

También te llamamos a el 11 de agosto votes por El Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), la única alternativa de independencia de clase, que no tiene ningún compromiso con ningún sector patronal y que levanta un programa de no pago de la deuda externa, de nacionalización de todos los recursos naturales y las principales empresas bajo control obrero, de eliminar el impuesto al salario y reemplazarlo por un impuesto a la renta financiera, de utilizar todos estos recursos para responder a las necesidades de los trabajadores y el país. Vota por el FIT el 11 de agosto para que este frente que unifica a varios partidos de izquierda, pueda presentar su propuesta anti patronal y anti-imperialista en las elecciones de octubre.
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Notas:
1 Artículo de Héctor Giuliano sobre informe del Mecon (Ministerio de Economía) – 04-07-2013