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El actual episodio con los fondos buitres y la justicia de Estados Unidos está mostrando al pueblo argentino hasta qué punto la deuda externa es una piedra al cuello del país, que nos hunde en la crisis y la miseria.




Numerosos países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay, entre otros, se han declarado solidarios con Argentina. Ese apoyo debe transformarse en hechos. Siguiendo el ejemplo de San Martín y Bolívar que unieron a todo el continente para expulsar a los españoles y conquistar la Primera Independencia de los países de América del Sur, debemos unirnos en un verdadero Frente de Países para terminar con el saqueo de los Fondos Buitre y el FMI.


La estafa de la dictadura

 

La deuda externa argentina es en realidad una gran estafa concretada contra el país bajo la última dictadura militar por Videla y Martínez de Hoz. Lo hicieron para beneficio propio y para favorecer a los grandes grupos económicos. Y luego esa estafa se continuó con las refinanciaciones de la deuda realizadas por los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y los Kirchner.



La deuda pública apenas superaba los 7.000 millones de dólares bajo el gobierno peronista de los años setenta. Cuando se fueron los militares en 1982, la deuda sumaba 45.000 millones de dólares.



El ministro Martínez de Hoz y su secretario de finanzas, Walter Klein, produjeron ese aumento de la deuda, en primer lugar haciendo que las empresas públicas tomaran créditos en el extranjero a altísimas tasas y avalados por el FMI. Así fue que Videla y Martínez de Hoz hicieron que YPF tomara créditos cada tres meses y llegó a tener una deuda de 6.000 millones de dólares, casi tanto como el total de la deuda antes de la dictadura.



Esos fondos se depositaban en el Banco Central. Este prestaba ese dinero a bajas tasas a las grandes corporaciones privadas. Y estas utilizaban ese dinero para especular con la compra y venta de divisas y otras operaciones financieras.



Cuando llegó el momento de que las corporaciones debían repagar sus deudas al Banco Central en 1982, el entonces secretario de Hacienda, Domingo Cavallo, inventó una nueva estafa, llamada “seguro de cambio”. Por decreto se estableció que los créditos dados a las corporaciones tenían una cláusula por la que si la cotización del dólar subía mucho con relación al peso, el Estado se haría cargo de las deudas con el Banco Central de las grandes empresas privadas, como Macri, Fortabat, Bunge & Born, Bridas, Bulgheroni, Pérez Companc, Techint (Rocca), Soldati, Pescarmona, etc.



Así fue que el pueblo argentino pasó a ser el deudor. Mientras todas las empresas públicas estaban prácticamente quebradas, agobiadas por sus deudas, y faltas de recursos para invertir.



Los gobiernos de la democracia avalaron la estafa

 

A partir de la caída de los militares, todos los gobiernos que siguieron avalaron la gran estafa de la dictadura y las corporaciones privadas.



Alfonsín fue el primero que se presentó al FMI para pedir que ayudara a renegociar los vencimientos de la deuda. Ese refinanciamiento de los vencimientos significó no solo que se avalaron los 45.000 millones de dólares de deuda que había dejado la dictadura, sino que se agregaron otros 20.000 millones de dólares de intereses. Y lo mismo fue sucediendo con los sucesivos gobiernos.



Así fue como se llegó a la actual cifra de deuda del Estado nacional de 210.000 millones de dólares.



Pero la deuda supera los 300.000 millones de dólares si se tienen en cuenta los recientes pactos con Repsol y el Club de París, los reclamos de los holdouts y lo que deben las provincias argentinas.



Los gobiernos bajo la democracia han aceptado colocar la deuda bajo la jurisdicción de los tribunales de Estados Unidos, Francia y otras potencias imperialistas. Eso es lo que permite a un juez de Estados Unidos pasar por encima de la soberanía argentina y decidir lo que se hace con nuestro dinero.



La deuda condiciona toda la política argentina



Esta estafa condiciona desde hace años en forma absoluta la política económica argentina. Los banqueros y fondos buitres se han quedado con centenares de miles de millones de dólares, con los que se pudieron haber construido las tres millones de viviendas que faltan en el país, resuelto la crisis de la educación y la salud públicas, financiado obras públicas que garantizaran trabajo para todos, asegurado sueldos que cubran la canasta familiar y el 82% para los jubilados.



Las privatizaciones de empresas públicas realizadas con Menem se hicieron como parte de una política acordada con el FMI y los bancos acreedores para refinanciar la deuda externa.



Ahora, los fondos buitres, avalados por el fallo del juez Griesa y la Corte Suprema de EE.UU., están exigiendo como parte de pago que se les dé control de las inversiones de YPF en el yacimiento petrolero de Vaca Muerta. Es decir, la estafa de la deuda externa es el arma que utiliza el imperialismo para someter por completo nuestras finanzas, nuestras riquezas naturales y nuestras industria a su dominio.

El kirchnerismo paga la deuda y nos hunde nuevamente en la crisis


Desde el comienzo de su gobierno, el kirchnerismo buscó la manera de salir del default, es decir, volver a pagar la estafa de la deuda, acordando con el FMI y los buitres.



Lo primero que hizo fue iniciar una negociación con los tenedores de bonos, para llegar a un acuerdo. Así nació el llamado Canje de 2005, por el que acreedores que tenían la mitad de la deuda pública argentina aceptaron renegociar los montos de capital, los intereses y los plazos de pago. La misma operación se repitió en 2010, llegando a renegociarse el 93% de la deuda. Los pagos de vencimientos se retomaron en 2007. Y en 2009 el kirchnerismo pagó al contado 10.000 millones de dólares al FMI, con el argumento de que así se liquidaba la deuda pública del país y no se dependería más de las políticas impuestas por los acreedores.



En total, según dice el propio gobierno, en los últimos diez años ha pagado más de 140.000 millones de dólares. Y a pesar de ello, lejos de “desendeudarnos” como dice el kirchnerismo, hoy la estafa de la deuda suma el doble que hace diez años: más de 300.000 millones de dólares.



No es ninguna casualidad que a partir del momento en que se retomaron los pagos del fraude de la deuda externa ha comenzado a caer la tasa de crecimiento, ha vuelto a crecer el desempleo, aumenta la inflación y bajan los salarios, mientras las reservas del Banco Central han caído a 27.000 millones de dólares.


Lo que podría hacerse con el dinero que nos roban los buitres


• De acuerdo a lo que indican los estudios oficiales, con menos de la mitad de los 1.300 millones de dólares que reclaman los buitres se podrían construir todos los hospitales nuevos y hacer todas las reparaciones que se requieren en los hospitales existentes para cubrir las necesidades de toda la población argentina.

• Se podrían construir 43.333 viviendas populares a un costo de 30.000 dólares cada una.

• Con 1.300 millones de dólares alcanza para pagar un salario de 10.000 pesos durante un año a 110.000 trabajadores.

• Ahora imagínese lo que se hubiera podido hacer con los 140.000 millones de dólares que el Gobierno reconoce haber pagado en diez años por la estafa de la deuda externa.
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