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Arrancó un nuevo año en el cual el plan económico sigue haciendo estragos en la familia obrera y los sectores medios.

Por Daniel Ruiz, preso político del gobierno de Macri 

Las metas del FMI se pagan caro en la mesa familiar a diario. Ya nos escasean los alimentos y la ecuación entre el aumento paritario y la inflación no cierra para nuestro bienestar,  solo favorece a los grandes pulpos multinacionales y la banca financiera.

Todo indica que la cosa no va para mejor. El propio FMI y su cumbre de Davos anticipan que la recesión continuará y con ello la guerra comercial que está dejando miles de despidos no solo en China y EEUU, si no en Europa y en nuestro países latinoamericanos.

El 2019 tampoco trajo buenos vientos para las mujeres, que no solo sufren los efectos del ajuste en la mesa familiar, sino también el aumento de la violencia machista, con un nuevo incremento de los casos de femicidios.

El hambre no puede esperar a las elecciones

Frente a esta situación, existen cientos de conflictos en fábricas y sectores, ruidazos en algunos barrios, pero todo disperso ¿Qué puede explicar que un gobierno cada vez mas odiado por la población pueda avanzar con su plan sin grandes respuestas que lo frenen? Eso solo se explica por la tregua vergonzosa que el conjunto de las direcciones sindicales y de los movimientos sociales le están dando.

Es que mientras el hambre nos azota,  los dirigentes sindicales y sociales están detrás de los de los proyectos electorales K, del PJ o Massa.  No van organizando a la clase para poder paliar el hambre, la falta de medicamentos o los cortes de servicios publicos,  por la “expectativa electoral”. El propio Hugo Yasky, dirigente de la CTA de los Trabajadores y dirigente del movimiento 21F declaró que no es conveniente hacer paros en un año electoral. Más claro imposible. Frente a un tarifazo brutal proponen “marchas de antorchas” que tienen mucho mas de campaña electoral que de pelea concreta contra el gobierno y las multinacionales de servicios. El Secretario General del Vidrio, Horacio Valdez, se muestra muy combativo frente a las cámaras en las marchas de antorchas contra los tarifazos, mientras deja solos a los trabajadores de Pilkington.

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Abandonan la lucha concreta para salir de esta situación, que debería comenzar por expropiar alimentos y medicinas a los grandes supermercados, frigoríficos, laboratorios y campos, organizando  brigadas de re conexión de servicios como luz y gas, como lo han hecho en Francia y en algunos barrios de Argentina, y luchar por instalar el boleto obrero y popular en trenes, subtes y colectivos.

Tenemos que frenar los despidos.

La excusa de la crisis y la disparada del dólar la utilizan tanto las patronales y el gobierno como los sindicalistas que no están dispuestos a luchar.

Pero como está pasando en la industria automotriz y sus autopartistas, en fábricas como Pilkington del vidrio, Sport Tech, Nidera, el Ferrocarril Belgrano,  con despidos y suspensiones, nos quieren hacer creer que el achique y el ajuste es lo único que podemos hacer.

Les decimos a las patronales que abran sus libros de contabilidad, que no sean un secreto comercial sus movimientos bancarios, que muestren si es verdad que están perdiendo o solo ganando menos de los que quisieran. Los socialistas del PSTU reclamamos el control obrero de la industria, y sin hipocresía demostrar quién es quién ante esta crisis. Proponemos la distribución de las horas de trabajo sin reducción salarial, como medida para frenar los despidos.

Unir las peleas para frenar a Macri y las patronales

Mientras nos envuelven con las internas partidarias y alianzas electorales, en muchas provincias ya anticiparon sus elecciones para entretenernos de cara a octubre. Pero nuestras necesidades no se adaptan a los calendarios electorales.     

La necesidad de frenar a Macri y las patronales es urgente, no podemos esperar. Tenemos que juntar todas las peleas, porque todas enfrentamos un enemigo común: el plan del FMI, que lleva adelante Macri, en beneficio de las empresas y buitres del sistema financiero,  con la complicidad de la “oposición” patronal y las conducciones sindicales traidoras.

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Sólo podremos derrotar ese plan , retomando el camino de la lucha del 18 de diciembre del 2017 y lo que fue el Argentinazo.

Para ello debemos llamar a la acción directa, con ejemplos como la lucha de los trabajadores de Astillero Rio Santiago, y que los trabajadores seamos caudillo de todas las luchas en un pliego común y en una lucha común.

Tenemos que juntar las fuerzas que están dispersas en cada conflicto o pelea sectorial. Sólo así podremos obligar a los dirigentes de la CGT y las CTAs a romper la tregua que le dan al Gobierno, a impulsar la lucha en la perspectiva de obligarlos a llamar a un nuevo paro general, como ya lo hemos hecho.

En cada zona o región del país coordinar y unificar. Exigir asambleas y organizar los comités de lucha en cada conflicto ¡No podemos permitir que los dirigentes sindicales nos dividan a los trabajadores despedidos con los no despedidos; a los trabajadores de las distintas fábricas o sectores; a los trabajadores y trabajadoras mediante el machismo! ¡Solo la unidad de toda la clase trabajadora nos puede hacer fuertes!

Y construir un pliego único de reclamos para pelear juntos: basta de despidos y suspensiones, aumento general de salarios, abajo los tarifazos, en defensa de la salud y la educación públicas, contra la violencia machista, unidad de todas las luchas, rodeemos de solidaridad los conflictos.  ¡CGT-CTAs rompan la tregua! ¡Organicen una pelea de verdad, en camino a un Paro Nacional!