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Faltando aún un mes y medio para el 27 de octubre, se registra un fuerte crecimiento de Massa en las encuestas a costa, en gran medida, de los votos que antes iban al kirchnerismo. Y, consecuentes con su costumbre de ir donde más calienta el sol, son legión los diputados y senadores nacionales y provinciales, los funcionarios y los sindicalistas que hasta ahora apoyaban a Cristina, que se pasan a las filas del Frente Renovador.

Tratando de contener esta fuga masiva de votos y tránsfugas hacia el massismo, Cristina, Scioli y su candidato Insaurralde aplican apresuradamente las medidas que el propio Massa lanzó como su programa, con lo que supuestamente recuperarían popularidad.

La excención temporaria (hasta diciembre) del impuesto a los salarios y la profundización del giro represivo –visto tanto en los garrotazos contra trabajadores en Neuquén y Jujuy, como en la movilización masiva de gendarmes al Gran Buenos Aires, como la propuesta de creación de policías municipales y de agravamiento de penas, el nombramiento del “pistolero” Alejandro Granados como Ministro de Seguridad en Buenos Aires, y ahora la iniciativa de Insaurralde de bajar la edad de imputabilidad a 14 años reflejan directamente el espíritu del “plan de seguridad” presentado por Massa en la campaña electoral.

Así, Massa, entre otras cosas, declaraba el 28 de julio al presentar su plan: “Hemos planteado penas de reclusión perpetua para narcotraficantes, un cambio al Código de Procedimiento Penal que permita romper con lo que llamamos ‘la puerta giratoria’, que hace que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra. También planteamos una ley para la Policía Municipal, tratando de contemplar todas las observaciones y propuestas vigentes, con la idea de que haya una Policía Comunal en cada municipio y que cada intendente sea el jefe de Policía”.

Lamentablemente para el kirchnerismo, disfrazarse de Massa no parece estar dando resultado: las encuestas ahora dicen que el intendente de Tigre le va a sacar mucha más distancia a Insaurralde en octubre.

Esto confirma algo que venimos diciendo –junto a muchos analistas- desde agosto: lo que las PASO mostraron es que millones están buscando el candidato opositor que más votos pueda sacar para castigar al Gobierno, ante el hartazgo por la inflación que se devora los salarios, el derrumbe de los servicios públicos, la inseguridad, la corrupción y demás desastres.

Y la mayoría elige a Massa en la provincia de Buenos Aires, a Carrió en la Capital, a Binner en Santa Fe, a Cobos en Mendoza, sin fijarse tanto en su programa, porque son los que parecen estar en mejores condiciones de derrotar al kirchnerismo.

Porque si de programas se trata, esos candidatos “opositores” –desde Massa y Macri, pasando por Carrió, Binner y Cobos, hasta De Narváez y De la Sota- sostienen con firmeza los principales pilares del “modelo” kirchnerista, como el pago de la fraudulenta deuda externa y la entrega de nuestros recursos a las multinacionales. Lo demuestra el apoyo de todos ellos a la decisión de Cristina de reabrir el canje para pagarle a los fondos buitres favorecidos por el fallo de la corte de Nueva York, para lo cual votaron juntos todos los diputados de esas fuerzas, y el silencio cómplice de Massa y compañía ante la votación del nefasto acuerdo YPF-Chevron, silencio sólo roto por Massa para pedir que no sea “solamente” a Chevron la entrega sino que se incluya a Exxon y otras multinacionales.

Por eso llamamos a los millones de compañeros que han roto y continúan abandonando el gobierno K, a no caer en engaños, en variantes patronales, con caras distintas pero del mismo modelo.

El FIT propone otro modelo
 
Las movilizaciones que repudiaron la entrega de Vaca Muerta a Chevron y enfrentaron a la represión -desatada por el gobernador Sapag en Neuquén con el aval de Cristina- tuvieron entre sus principales convocantes y protagonistas a dirigentes y activistas que proponen de verdad un cambio de modelo en Argentina. Con el aval del casi millón de votos obtenidos en las PASO, desde el PSTU como parte de las fuerzas que integramos el Frente de Izquierda y de los Trabajadores pusimos en la práctica y en las calles una parte fundamental de lo que proclamamos en nuestra declaración programática para las elecciones: la defensa de los recursos del país contra la entrega a las multinacionales, exigiendo su estatización bajo control de los trabajadores.

Del mismo modo repudiamos la reapertura del canje para pagar a los fondos buitres, reclamando el no pago de la fraudulenta deuda externa.

Frente al creciente giro represivo del Gobierno en acuerdo con Massa y los demás candidatos de la derecha, el PSTU en el FIT denuncia que lejos de servir para reducir la inseguridad, todo ello va dirigido fundamentalmente contra los trabajadores, el pueblo y la juventud, contra los que protestan contra la entrega y la creciente miseria, como ya vimos en Jujuy y Neuquén. El plan de seguridad en el que coinciden el Gobierno y Massa no hará más que fortalecer a las fuerzas represivas que son responsables de gran parte de los crímenes cometidos por el narcotráfico, las redes de trata y de desarmaderos y reducidores. Y por ello reclama la derogación de toda la legislación represiva, incluyendo la ley antiterrorista.

Mientras los viejos dirigentes corruptos defensores del viejo sindicalismo burocrático –al estilo de los “gordos” y Barrionuevo- se pasan del kirchnerismo a las filas de Massa, el FIT se enorgullece de tener en sus filas y entre sus candidaturas a los representantes de un sindicalismo democrático y combativo, que se encuentran entre los principales impulsores de nuevas experiencias gremiales, como las del gremio docente neuquino y de una docena de seccionales del SUTEBA en la provincia de Buenos Aires, las comisiones internas independientes de las patronales y la burocracia de fábricas de la alimentación como Kraft, Pepsico y Felfort, delegados metalúrgicos como los de Emfer, Fate, GM en Rosario y muchos más. Dirigentes que han estado al frente de muchas de las luchas por aumento salarial, contra la precariedad laboral y por todos los reclamos obreros. Convergiendo muchos de ellos en la convocatoria a la movilización del 13 de septiembre lanzada por los dirigentes de Fate, junto a decenas de direcciones de seccionales gremiales, comisiones internas y delegados, por la derogación del impuesto al salario, la generalización de las asignaciones familiares y el fin de la precariedad laboral.

A los trabajadores y el pueblo argentino que están hartos de la inflación, la inseguridad, los servicios públicos destruidos, la represión y la corrupción, que son las consecuencias del modelo de entrega kirchnerista, desde el PSTU y las fuerzas reunidas en el FIT les decimos que no hay por qué resignarse a apoyar candidatos como Massa, Carrió, Binner o Cobos, que en todo lo fundamental son lo mismo que Cristina.

Que existe otra alternativa, la de la izquierda y los trabajadores, que propone un modelo realmente distinto, para terminar con la entrega y para lograr con la lucha los reclamos de la clase obrera y el pueblo.
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