Compartir

Con el objetivo de preparar la huelga general, comienzan a proliferar en el Brasil los comités de lucha contra la reforma de la previsión. La organización por la base de los trabajadores y de la juventud, a través de sus lugares de trabajo, barrios o escuelas y universidades es la única forma de derrotar la reforma de la previsión de Temer y el Congreso de corruptos.

Por: PSTU – Brasil

Además de servir para organizar la huelga general, los comités de lucha también pueden garantizar los próximos pasos del movimiento contra la reforma, después del 28 de abril. Por eso, converse con sus compañeros de trabajo, vecinos, líderes sindicales, comunitarios y religiosos, y haga una reunión para discutir la reforma de la previsión y la huelga general.

Pero de la organización de los comités también podrá surgir una alternativa de los trabajadores frente a la crisis. Los trabajadores podrán percibir que el poder no está solo en aquellos que se sientan en los confortables sillones de la Asambleas y de las Cámaras. Que la participación política no se resume a votar cada dos años para elegir a otro político ladrón, que va a gobernar para los ricos y poderosos.

Durante su lucha, los trabajadores pueden construir un tipo embrionario de poder obrero y popular, totalmente diferente del actual. Y eso no es ningún hecho inédito. En América Latina tuvimos algunos ejemplos que merecen ser recordados.

Chile: fábrica bajo el control obrero

Los Cordones Industriales en Chile, en 1973.

En Chile, en los años de 1970 surgieron organismos embrionarios de este tipo, llamados Cordones Industriales. Formados por obreros, ellos llegaron a controlar la producción en las fábricas del país. También combatieron el sabotaje realizado por los patrones, que intentaban imponer el desabastecimiento de mercaderías para derrocar el gobierno de Salvador Allende.

Lea también  Avanzar en la lucha para derrotar el golpe en Bolivia

En los Cordones, los obreros discutían todo: de política hasta cómo impedir el cierre de las fábricas. Muchas de las estaban cerradas fueron reabiertas por obreros despedidos que organizaron los Cordones y pusieron a funcionar la empresa, pero esta vez sobre gestión obrera.

Argentinazo y poder popular

Barricadas en el centro de Buenos Aires. Argentinazo, 2001.

También hay otro ejemplo como el de Argentina. Los días 19 y 20 de diciembre de 2001, estalló el “Argentinazo”, una revuelta que explotó después del robo de los ahorros a partir del “corralito” –una confiscación de los ahorros [de la población] hecho por el gobierno–. La población fue a las calles y derrocó al entonces presidente De la Rúa. Pero la lucha no paró allí: junto con las movilizaciones surgieron organismos de lucha. Los desempleados ya antes habían organizado los movimientos de piqueteros, que bloqueaban calles y rutas.

Muchas de las fábricas del país que estaban cerradas en función de la crisis fueron ocupadas por obreros que las pusieron a producir nuevamente. Así nació el movimiento de las fábricas recuperadas. Surgieron después las Asambleas Populares, organizadas principalmente en Buenos Aires, que agrupaban a vecinos en todos los barrios. En las Asambleas, que cada vez adquirían un carácter más popular, se discutía sobre todo. Algunas tomaron tareas que tenían que ver con la lucha contra la impunidad, otras instalaron restaurantes e instrumentaron medidas de economía solidaria, articulándolas con organizaciones piqueteras. También se asumieron tareas de defensa de los hospitales y se organizaron movilizaciones contra los aumentos de las tarifas, contra los cortes de luz, por la recuperación de las empresas privatizadas.

Bolivia: la guerra del agua tuvo al pueblo organizado

Lea también  Argentina | Frente al aumento por decreto
Manifestación en la ciudad de Cochabamba, Bolivia 2000.

Entre enero y abril de 2000, en la ciudad boliviana de Cochabamba, explotó la llamada guerra del agua. En aquella época, la ciudad estaba privatizando el servicio de abastecimiento de agua para la empresa estadounidense Aguas Tunari. Por las nuevas reglas, hasta el agua de los quintales de las casas serían propiedad de esa empresa y, por lo tanto, habría que pagar por ella. La privatización causó desabastecimiento generalizado y habitantes de los barrios más pobres se organizaron para reconectar el agua cortada por la empresa. La empresa llamaba a la policía para reprimir a los moradores, y los enfrentamientos se tornaron cada vez más violentos.

Así, se creó una Coordinadora de Agua de Cochabamba: un comité de lucha contra la privatización, que coordinó las acciones de resistencia. En la práctica, la Coordinadora asumió el control de barrios enteros de la ciudad, impidiendo el corte de agua en muchos barrios pobres. El 8 de abril, el presidente Hugo Banzer declaró el estado de sitio y en respuesta la Coordinadora decretó la huelga general. Se entabló una guerra en las calles hasta que la privatización del agua fue suspendida.

Todos estos ejemplos históricos muestran que es posible dar un paso a más: la lucha de los trabajadores puede asumir sus propias formas de organización independiente de la burguesía. Por otro lado, muestra que es posible construir otro tipo de poder, de la clase obrera y del pueblo pobre.

Traducción: Natalia Estrada.