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Con el pomposo nombre de “Compromiso Argentino por el Desarrollo y la Solidaridad” dirigentes sindicales, patronales, de movimientos sociales y el Gobierno estamparon su firma en un acta que los compromete a conformar un “Consejo Económico y Social” para consensuar políticas “que vayan más allá de un periodo presidencial”.

Por PSTU-Argentin

Daer, de la CGT, Hugo Moyano, Yasky de la CTA, Godoy de ATE, Caló metalúrgicos, entre otros junto a dirigentes de más afines al gobierno, como la CCC, Darío Santillán, Barrios de Pie, junto a dirigentes patronales de la UIA, representantes de Cámaras comerciales, de la PYMES, etc. dijeron presente en la Casa de Gobierno hace unos días.

Los principales participantes del evento en Casa de Gobierno fueron coincidentes: “Es el puntapié inicial” de futuros consensos”. Decía Daer “Hay un acuerdo multisectorial amplio como nunca”, dijo sonriente Arroyo. “Es un placer estar acá, la UIA está muy positiva con este compromiso”, afirmó Acevedo, jefe de la UIA y el Ministro Arroyo soñaba con que “Se ha dado un hecho inédito en Argentina, todos sentados a la mesa”. Faltaba el pan dulce y la sidra (y los patrones del campo, aunque estos aseguraban que firmarían el acuerdo). Todos felices.

Pero más allá de lo que dice el papel el objetivo central es el de dar un apoyo explícito al gobierno para las negociaciones con el FMI y los buitres financieros internacionales. Daer lo dijo clarito en la conferencia de prensa al salir de la reunión: con este acuerdo se busca “acompañar a la negociación de nuestro país con los acreedores que entiendan que hay un país que quiere honrar las deudas y obtener las facilidades para el desarrollo y crecimiento.

El empresario de la UIA estaba muy contento con el acuerdo logrado: “Estoy muy positivo con estas reuniones” “Es lo que veníamos reclamando hace tiempo” dijo. Por su parte el Presidente Fernández dijo: “Yo valoro mucho esta mesa porque en ella están sentados los actores de la Argentina, los que trabajan, los que invierten y producen y los que gobernamos. Y así van a hacer los cuatro años que vienen, trabajando juntos y decisiones juntos”.

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Las medidas que el gobierno ha tomado en estos días y las declaraciones de Alberto, muestran que la gran preocupación de los Fernández no está tanto en elevar el nivel de vida de los jubilados y trabajadores, sino en juntar plata para pagar la deuda.

Macri ya había jodido a los jubilados con un “nuevo cálculo” para los aumentos; eso llevó a una pérdida del 25% en sus haberes. Pero justo ahora que les correspondía un importante aumento para todos los jubilados, el gobierno les suspende la movilidad, dando un bono de 5 mil pesos para quienes ganan la mínima hasta 19 mil pesos, perjudicando a más de 3 millones de jubilados que ganan un poco más de esa cifra. Y que concluirá en marzo con aumentos por debajo de lo perdido. Así se ahorrarán millones de dólares para pagar la deuda pública.

Al mismo tiempo, el Presidente les pidió a los dirigentes sindicales que “no hagan pedidos desmedidos” y que las paritarias funcionen “para garantizar un aumento mínimo”. En acuerdo con estos se anuncia un monto fijo para los privados que no supera los 4 mil pesos y luego se anunciará para los estatales. Es decir aumentos miserables, que no cubren para nada lo perdido en estos años, porque “hay que tener en cuenta la situación del país”.

“Si el ajuste es tratar de poner orden en las cuentas públicas, es un ajuste…”

De este modo Alberto Fernández explica las medidas que está aplicando. Es decir “aplanar” el monto de los haberes jubilatorios, dar un aumento mínimo a los trabajadores privados y estatales. “Yo soy un obsesivo de las cuentas públicas, no esperen otra cosa de mí”, dijo en un extenso reportaje por Radio 10, reproducido por el diario Página 12. “Si el Estado deja de gastar lo que no tiene, es una gran tranquilidad”. Un claro mensaje para reducir los gastos y ajustar aún más al Estado.

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El Presidente asegura que “esta vez el ajuste no lo van a pagar los que menos tienen”. ¿Pero quién lo está pagando entonces? A las petroleras y mineras le bajaron las retenciones 4%, la quita del impuesto a la Renta Financiera de la que se benefician los especuladores y buitres. La “actualización” de las retenciones a los pulpos del agro negocio parece una broma después de estos sí se la llevaron y siguen llevando en pala. Por más discursos que se hagan somos los trabajadores que otra vez ponemos el hombro.

Ajuste y súper poderes

Todo esto en el marco que a Alberto Fernández le han otorgado unos “súper poderes” en el Congreso que le dejan en primer lugar las manos libres para la negociación con los acreedores (FMI y demás banqueros) y cambiar, modificar o suspender algunas conquistas de los trabajadores, como acaba de suceder con la movilidad de Jubilados, metiendo la mano nuevamente en las aras de ANSES.

La euforia de los Mercados, las patronales y la “comprensión” del FMI en estos días, están mostrando que los acuerdos entre burócratas sindicales patrones y gobierno van en dirección a garantizar el pago de la deuda a los banqueros dándoles “tranquilidad”.

Queda claro entonces que con los “súper poderes” para Fernández, el Pacto firmado en la Rosada, la suspensión de la movilidad jubilatoria, el limitado aumento salarial para privados y las declaraciones posteriores, el mensaje para el FMI es: “ya tenemos el acuerdo y el respaldo de todos los dirigentes para hacer un ajuste que nos va a permitir pagar”.

Los “súper poderes” de la lucha

La pelea por recuperar lo perdido y que no nos sigan metiendo la mano en nuestros bolsillos. Esa tendrá que ser la pelea que debemos organizar.

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El pueblo de Mendoza muestra que por más acuerdos que hagan los gobernadores, políticos opositores y oficialistas, la lucha en las calles es el camino. De esta forma se logró un claro triunfo que ahora habrá que defender, porque volverán al ataque. Pero se puede triunfar. Los dirigentes sindicales, como Caló y otros ya están negociando cambios en los convenios y reformas para beneficiar “las inversiones” todo esto a espaldas de los trabajadores. Debemos organizarnos en los lugares de trabajo, en las fábricas, en los barrios, en asambleas para impedir que nos sigan quitando conquistas, y exigir: trabajo genuino, el 82% en jubilaciones salarios de acuerdo a la canasta familiar, suspensión del pago de la deuda pública, etc. La consigna debe ser no abandonar las calles como el pueblo chileno, ecuatoriano, colombiano y el pueblo mendocino. Así iremos construyendo una nueva dirección para triunfar y terminar con este sistema capitalista podrido.