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Muchos compañeros festejaron con ganas la derrota de Macri. Pensando seguramente que la angustia de ver como el salario cada vez alcanza menos se termina pronto y con la esperanza que “algo mejor que estos años va a venir”.

Por Víctor Quiroga

Cristina Fernández, en su discurso del domingo, le pidió a Macri que “tome medidas para alivianar la dramática situación”. A su turno, Alberto advirtió que “se vienen tiempos difíciles”, enfriando las expectativas, mientras le exigen a Macri que “haga su trabajo hasta el 10 de diciembre”. El “trabajo” que viene haciendo Macri en estos últimos meses ha sido liquidar más de 22 mil millones de dólares de las reservas del Banco Central para contener el alza del dólar que fueron a parar a los bolsillos de los especuladores. Diluir el salario de los trabajadores que perdieron más del 20% de su poder de compra, con una inflación galopante, aumentando la miseria, la desocupación.

¿Es que suponen Alberto y Cristina que Macri hará algo distinto para “aliviar la situación” de los trabajadores y el pueblo de lo que vino haciendo hasta ahora? Sin dudas el Presidente electo y su vice, quieren que Macri se “haga cargo” de las medidas antipopulares que faltan hasta fin de año. Ya Kicillof, gobernador electo de la Provincia de Buenos Aires, en la euforia del festejo dominguero avisó que el Gobierno está dejando “tierra arrasada”. Es decir “una pesada herencia” que nos querrán hacer pagar a los trabajadores, como hasta ahora. 

“Un apretón de manos” 

Macri, en su discurso de despedida, anunció que hará una oposición “seria y democrática”. Mientras que Fernández, luego de entrevistarse con el actual presidente, café por medio, agradeció “genuinamente la predisposición del Presidente para llevar adelante una transición ordenada”. La foto del apretón de manos forma parte de los mensajes de tranquilidad “al mercado”, pero que no cambia en nada la angustia en los hogares populares.  En estos próximos 40 días de “transición” la inflación continuará destruyendo poder adquisitivo de nuestros salarios. Según los analistas económicos en diciembre habrá otro salto en la inflación hundiendo aún más a los trabajadores. Mientras los empresarios aprovechan la volada para seguir ajustando y chantajeando con despidos, suspensiones, “retiros voluntarios” y cierres de empresas con la complicidad de la CGT–CTA y la mayoría de los dirigentes sindicales que hacen absoluto silencio. 

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“Volvimos una noche, y seremos mejores” 

Todavía no se ve de donde saldrá “la plata para poner en el bolsillo de los trabajadores” según el slogan de campaña de Alberto. Pero como viene la mano seguramente no compensará la pérdida del poder adquisitivo y una inflación anualizada que probablemente rondará el 60%. Por eso todos ellos, dirigentes sindicales, sociales, futuro gobierno, empresarios, Iglesia y políticos opositores se preparan para un “nuevo contrato social”, un “acuerdo de precios y salarios”, un “Pacto Social”, como dicen las patronales. Después que ya remarcaron (y seguirán remarcando) todos los precios, dejando intactas las súper ganancias empresariales, y naturalizando y legalizando las pérdidas obreras y populares, por culpa, dirán, de la “pesada herencia” macrista.

Los trabajadores debemos rechazar esta “transición” tramposa, que aumenta la miseria y legaliza los golpes que ya hemos recibido. Porque los ataques continúan como lo demuestra el cierre de fábricas, la continuidad de despidos y suspensiones. El ataque al nivel de vida, la muerte por abortos clandestinos, el gatillo fácil, y un largo etcétera. Aunque respetamos las esperanzas de muchos compañeros que votaron a los Fernández para sacar a Macri, les decimos que no podemos depositar ninguna confianza en las entrevistas “cordiales”, de la “transición ordenada” ni en el futuro gobierno. Debemos organizar reuniones, asambleas, plenarios para prepararnos a continuar la lucha contra los ataques patronales y el gobierno. Los dirigentes de la CGT-CTA no pueden seguir mirando para otro lado. Debemos exigirles que tomen medidas para enfrentar esta situación. La transición de los trabajadores será para preparar la lucha.