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Ante el clima electoral vigente y la colosal crisis económica potenciada por el Gobierno, el BCRA, con aval del FMI, decidió cambiar la estrategia para contener las corridas devaluatorias de nuestra moneda y aumento del dólar.

Por Guillote

Hasta hace unas pocas semanas la política consensuada con el organismo imperial era continuar controlando que el dólar oscile entre franjas de mínima y de máxima. La última acordada era un piso de 39,75 y un techo de 51,45. Es decir, dejar que la muletilla del “mercado” sea la que establezca el valor de la moneda yanqui, interviniendo con ventas de las reservas en caso que se supere el techo de la franja mencionada.

Esa política mostró que en la realidad era una cortina de humo mediática, ya que el dólar está actualmente en $47.- y con perspectivas de que siga aumentando. El techo fijado de casi $52.- y una inflación de más del 4% mensual lo demuestra. Ante el supuesto descontrol del valor del dólar generador de más inflación, el BCRA a fines de abril adecuó la estrategia acordada con el FMI y podrá intervenir  también ante movimientos del dólar dentro de la franja establecida para evitar una mayor desestabilización económica y “tranquilidad de los mercados”. Puede vender diariamente entre U$S150 y 250 millones de esas reservas, que no son tales al ser dibujadas y originarse en un préstamo usurario de ese organismo. Ello contradice la filosofía del Gobierno de dejar que la oferta y demanda dominen la economía y los precios relativos de la moneda y los productos. Pero en el capitalismo todo vale en las elecciones burguesas y la avidez de ganancias de los especuladores.

Lo cierto es que por un lado el Gobierno culpa a las movidas económicas internacionales pero por otro lado deja correr la devaluación. Es decir dolariza de a poco la economía, por lo que la energía, los servicios y las exportaciones siguen el valor del dólar en continua subida, afectando toda la cadena productiva capitalista de nuestro país, logrando en los hechos una colosal transferencia de recursos del bolsillo de los trabajadores y el pueblo a las arcas de las multinacionales y grandes empresas generándole fabulosas ganancias. Si el valor del petróleo sube, la nafta sube, si el valor del gas en “boca de pozo” sube pagamos más cuando cocinamos o nos bañamos, si la carne se exporta a China en valor dólar, pagamos el asado al $250.- el kilo o más. Esto es un plan bien concebido a favor de los grandes capitalistas.

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La perversidad especulativa capitalista en el aumento del dólar

Por un lado el FMI otorga un préstamo de U$S58.000 millones a tres años para garantizar el pago de vencimientos e intereses de la Deuda Externa condicionando la vida de los trabajadores (Reformas Previsional y Laboral, despidos, salarios a la baja, tarifazos, menos gastos del Estado como subsidios, remuneraciones y jubilaciones, etc), pero simultáneamente autoriza al Gobierno a utilizar parte de los fondos (un simple asiento contable) para venderlos en el mercado especulativo generando enormes fugas de capitales al exterior y a los bolsillos imperialistas, generando gastos del Estado millonarios por intereses.

Recordemos el mecanismo: 1. Las tasas de interés mundiales oscilan entre el 3 y 4% anual. Los supuestos inversores a los que llama Macri y hasta la oposición burguesa evalúan el rendimiento de su capital. 2. Traen los dólares a nuestro país, no para desarrollar una fábrica, los venden por ejemplo a $40.- por dólar y con las millonarias sumas  obtenidas compran bonos Leliqs o Lecaps a tasas que llegan hasta el 70% anual en períodos de 7, 15 y hasta 30 días. 3. Al vencimiento, con el capital en pesos y los colosales intereses ganados demandan la compra de dólares y como el sagrado “mercado” manda aumenta el valor del dólar, por ejemplo a $46.- al día de hoy. Negocio redondo y se los llevan a sus países de origen o a paraísos fiscales.

Por ejemplo, el total colocado en el mercado de bonos Lecaps asciende a U$S 69.993 millones sobre los que deberán pagarse al contado miles de millones en intereses con una tasa promedio del 59.43% anual.

Un ciclo de fuga de recursos y capitales aplaudido por los amigos y socios de Macri. Por eso, los poderosos medios capitalistas de comunicación no hablan claramente sobre estos robos en una economía dolarizada. No son los trabajadores activos o despedidos, ni los cuentapropistas, ni los jubilados, ni doña Rosa o don Pepe del barrio los que compran los dólares. Son los grandes bancos y especuladores nacionales y extranjeros los piratas que viven de la fiesta, como entre otros la banca JP Morgan (yanqui), los fondos buitre Templeton y Blackrock (yanquis), Compass Group (ingles), y los filiales en Argentina de los grandes bancos privados internacionales (HSBC, Galicia, City, Francés, Santander, que también entran en el juego especulativo, de ahí sus enormes ganancias. Los capitalistas contentos con lo acordado con el FMI al comprar parte de los dólares de su préstamo y posterior devaluación y que deberemos pagar en el futuro los trabajadores y el pueblo.

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La Deuda Pública: la otra estafa relacionada

Todo este plan económico en forma paralela está estrictamente ligado con la cuantiosa Deuda Externa de nuestro país. En el primer trimestre de 2019 el déficit primario, ingresos menos gastos del Estado, estaría “equilibrado” al reducirse profundamente el Gasto Público. Pero ese equilibrio se transforma en déficit  de $114.782 millones (U$S 2.550 millones) por los pagos de intereses de la Deuda Externa. Recordemos que la Deuda Pública a diciembre 2018 ascendía a U$S 332.192 millones, y si le agregamos la emitida en lo que va del año incluyendo la del FMI llega a la impagable cifra de U$S400.000 millones.

En el 2020 los vencimientos de capital de deuda con el sector privado serán unos U$S18.000 millones y por intereses U$S8.500 millones. En el 2022 hay vencimientos por U$S 35.000 millones y en el 2023 por U$S 39.000 millones. Algo impagable e imposible de revertir, aunque se sigan aplicando los salvajes ajustes que sufrimos.

Es decir, el FMI socorrió al Gobierno ante un “default” inevitable, pero solo para garantizar el pago de deuda e intereses a los especuladores mencionados. Y la venta de dólares del BCRA, al no existir un Mercado Único de Cambios controlado democráticamente por los trabajadores y el pueblo solo beneficia a estos buitres y piratas amparados por el Gobierno.

Mientras tanto, Macri quiere llegar a las elecciones y la oposición patronal solo se dedica al relato de los hechos pero respetando las instituciones burguesas. Es decir, más allá de un paro esporádico de Moyano y compañía, una mera declamación de la traidora CGT que este lunes se juntará con el FMI, o la “joda” de un paro del transporte en días feriados, el Gobierno tiene que seguir aunque el deterioro de la calidad de vida empeora hasta niveles insoportable para los trabajadores y jubilados.

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El No Pago de la Deuda Externa y sus intereses tiene que pasar de el supuesto cumplimiento capitalista para honrar las deudas a la necesidad de destinar los recursos para trabajo, salud, educación, infraestructura, energía accesible, viviendas y transporte dignos. Los trabajadores lo tienen planteado.

Fuentes:

Diario Página /12 – 16-04-2019 y 28-04-2019

Diario La Nación – 29-04-2019

Urgente 24 Web – 07-05-2019

Diario Infobae – 29-04-2019

Diario Clarín – 29-04-2019