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La economía se desploma. Los precios siguen subiendo y los pagos de la deuda externa anuncian nuevos recortes. Mientras tanto, Alberto Fernández y Macri intentan sacar de las calles a las masas populares con la excusa de seguir en campaña electoral. Por eso acordaron la Emergencia Alimentaria en el Congreso para descomprimir un poco la situación, y negocian bajo cuerda con el FMI cuando será el próximo desembolso a cambio de nuevas entregas.

Por PSTU-Argentina

El hambre y los despidos no aguantan hasta diciembre

Alberto Fernández y Hugo Moyano fueron claros: hay que evitar salir a la calle. Hebe de Bonafini se fue al extremo y hasta se lamentó de que no encarcelen a los dirigentes de la izquierda.

Sin embargo, pese a todo los movimientos sociales y de desocupados ocuparon el centro de la capital todos estos días, con un sector incluso acampando y siendo reprimido frente al Ministerio de Desarrollo Social. Los docentes y los aceiteros tuvieron que convocar medidas de fuerza nacionales para contener la bronca. Y en buena parte de las empresas y algunos gremios se reabrieron negociaciones para compensar el saque que le pegaron a nuestros salarios.

Aumento general de salarios y plan de emergencia YA

Los bonos no remunerativos y las mercaderías que están largando por empresas no alcanzan. La emergencia alimentaria es insuficiente para frenar el hambre. Necesitamos medidas de fondo y urgentes.

En primer lugar necesitamos un aumento general de salarios y cláusula de indexación mensual acorde a la inflación real. Asì como un aumento de emergencia y permanente de las jubilaciones y de todos los planes sociales.

Hay que prohibir los despidos y suspensiones. Defender la fuente de trabajo. Impulsar la apertura de los libros contables y control obrero de la producción a toda empresa que no cumpla. Hay que acabar con el hambre. Garantizar comida barata y de calidad a los sectores populares. Nuestras familias son más importantes que sus ganancias. Aplicación de la Ley de Abastecimiento a toda empresa que especule o acapare mercadería. Incautación de las mismas para que los alimentos lleguen a precio congelado al pueblo. Congelamiento de tarifas por un año. Prohibición del corte de servicios esenciales a familias trabajadoras.

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No hay nada que esperar. Sobran razones para convocar un paro general en forma inmediata por estas reivindicaciones. Sólo la traición de los dirigentes sindicales de la CGT y CTAs, junto a todos los dirgentes políticos de los partidos patronales, evitan el Plan de Lucha que necesitamos y permiten que Macri y los gobernadores avancen con el ataque a nuestras condiciones de vida.

Todo el apoyo a la lucha de los trabajadores de Chubut

La lucha de Chubut divide aguas: o estas con los trabajadores que exigen cobrar sus salarios; o estás con el ajuste de Arcioni y su patota. No alcanza con apoyos testimoniales cuando acaban de fallecer dos compañeras que volvían de movilizarse frente a la Legislatura en la ciudad de Rawson.

El gobernador se nos burla en la cara al querer triplicarse el sueldo y extender los negocios del mafioso Sec Gral. de los petroleros de Chubut al frente de Petrominera, luego del favor que le hizo al mandar la patota a pegarle a los docentes que acampaban en las rutas (Ver más pág. 7).

La Mesa de Unidad Sindical (MUS) que está dirigiendo el conflicto, debe dejar de lado las vacilaciones y volcar todo el apoyo popular que tiene la lucha a medidas de acción efectivas hasta que caiga el estafador y represor de Arcioni y el pacto fiscal que vacía nuestros bolsillos para pagar la deuda externa. La plata está y se la llevan de a millones las multinacionales del petroleo, la pesca, etc.

La CTERA tampoco puede mirar para otro lado y solo convocar alguna medida aislada cuando ya no tiene otra chance. Es urgente rodear de solidaridad a la lucha de los estatales chubutenses hasta que puedan vencer. Porque si ganan ellos, ganamos todos todos los trabajadores que enfrentamos el ajuste.

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La libertad de Daniel Ruiz está más cerca

La otra gran tarea sigue siendo la pelea por la libertad de Daniel Ruiz y de todos/as los/as presos/as por luchar. Luego de la impresionante jornada de lucha internacional por la libertad de Daniel al cumplirse un año de su detención ilegal, los trabajadores estamos un pasito más cerca de lograrlo. En el centro de la capital, en las embajadas y consulados argentinos de varios países y en las principales ciudades del interior se realizaron actos donde se aclamó al unísono el pedido por su libertad. (ver páginas centrales)

La jornada tuvo un primer triunfo, ya que el Tribunal ya no puede sostener semejante desatino jurídico y tuvo que prometer el inicio del juicio oral para el mes que viene, lo que acerca su libertad efectiva.

No obstante, no es momento de relajarse y mucho menos confiar. Hay que aprovechar la situación política para redoblar la campaña por su libertad y el cese de la persecución a Sebastián Romero, el “obrero del mortero” que sigue siendo perseguido por esta justicia corrupta y patronal. Esto dará un impùlso fenomenal a la lucha contra la persecuión a todos los luchadores, como los procesados de la línea 60 y de la Linea Este de La Plata, Dimas Ponce, Cesar Arakaki, Patricia Jure; entre otros.

Por una salida obrera a la crisis

No da para más. Hay que ganar las calles y empujar desde abajo cortes, piquetes, paros y movilizaciones para que Arcioni, Macri y el FMI se vayan ya mismo e imponer nuestros reclamos. Cada día que pasa es más ajuste sobre nuestras espaldas, y de lograrlo, tendremos mejores condiciones para construir una salida obrera a la crisis, condicionando a los que quieran seguir ajustando.

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En cada lugar de trabajo y estudio debemos discutir como unimos las luchas y coordinamos lo que las direcciones se niegan a poner en marcha, empezando por participar este próximo 24 de la jornada impulsada desde el plenario del SUTNA de Pilar.

Para que la crisis no la paguemos los trabajadores tenemos que proponer una salida propia. No podemos confiar en quienes nos llaman a guardarnos mientras nos roban el presente y el futuro. Para defender la dignidad de nuestras familias, Argentina necesita una nueva revolución, encabezada por los trabajadores y el pueblo, que logre la Segunda y Definitiva Independencia, que deje de pagar la Deuda y rompa todos los acuerdos que nos atan al imperialismo.