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La Reforma Laboral es una de las «reformas estructurales» que reclama tanto el Fondo Monetario Internacional como condición para renegociar la Deuda, así como también todo el arco empresarial para poder sostener sus ganancias. Consiste en flexibilizar los convenios laborales incluyendo la multiplicidad de tareas, la liquidación del sistema de indemnizaciones, imponer el banco de horas, entre otros tipos de medidas.

Por PSTU-Argentina

Durante los cuatro años que duró su gobierno, Mauricio Macri no pudo avanzar sobre la flexibilización de los Convenios Colectivos de Trabajo de una manera generalizada. Si bien algunos sectores rediscutieron y flexibilizaron (Metalúrgicos de Tierra del Fuego, Petroleros de Vaca Muerta, Unión Ferroviaria) la heroica resistencia de la clase obrera y el pueblo en las jornadas de diciembre de 2017 contra la Reforma Previsional hizo que esa discusión quede postergada.

Durante toda la campaña electoral las patronales han ido reclamando la aplicación de estos cambios a todos los candidatos. El presidente electo Alberto Fernández recogió el guante y a través de sus voceros económicos (Nielsen y Kulfas) y sindicales (Caló y Daer) dejó asentado que en su gobierno se va a avanzar contra los Convenios Colectivos y los derechos de los trabajadores, solo que en lugar de ir por una Reforma de conjunto en su Gobierno se va a discutir sector por sector. Con la excusa de modernizar los convenios y apuntalar la productividad de la industria la burocracia sindical anunció que se van a sentar a negociar con la patronal.

La Reforma Laboral por sectores es igual de reaccionaria que si se aplicara en un todo. Con este tipo de modificaciones los trabajadores perdemos derechos para que las empresas maximicen sus ganancias. La UOM ya anunció que se va a sentar a negociar la actualización del convenio mientras que el Sindicato Gráfico agregó nuevas ramas con categorías flexibilizadas.

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La burocracia sindical está  entregando las conquistas que al movimiento obrero le costó conseguir durante un siglo de luchas. Todas estas negociaciones las están haciendo en el marco de la discusión de un Pacto Social que implica el congelamiento de precios y salarios junto al compromiso de no alterar el orden social, es decir cercenar el derecho a la protesta. Alberto Fernández prometió durante toda la campaña electoral que en su gobierno se venía la recuperación del empleo y el salario pero mostró la hilacha al posicionarse a favor de la modificación de los convenios colectivos. No creemos que junto a la Reforma Laboral y el Pacto Social haya algo positivo para la clase obrera.

Rechazamos de plano este tipo de reformas reaccionarias, creemos que la crisis que azota al país y al mundo la generaron los empresarios y por lo tanto son ellos quienes deben pagar los costos de la misma. Los trabajadores no debemos ceder ni un centímetro en nuestros derechos. Convocamos a todos los trabajadores a debatir con nosotros esta posición y a luchar en común contra todo tipo de avanzada sobre nuestras conquistas.