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Cada día que pasa aumenta la certeza de estar viviendo una catástrofe mundial para los trabajadores y trabajadoras. El coronavirus llegó no sólo para llevarse miles de vidas (al cierre de esta edición hay más de 259.000 muertes confirmadas), sino también para acelerar exponencialmente una crisis económica mundial que, si bien se veía venir, estalló como una realidad ineludible.

Esta combinación de pandemia y crisis económica deja al desnudo un sistema capitalista cuya lógica es el aumento de la ganancia empresarial por sobre de la vida de los miles de millones que la generan con su trabajo. Esa lógica es la que explica la terrible situación en la que se encuentran los sectores más pobres en todo el mundo, en el dilema de morir infectados o por hambre. Según los datos de las Naciones Unidas “el impacto económico de la pandemia del coronavirus durante el 2020 expondrá a la inseguridad alimentaria severa a 265 millones de personas, casi el doble de los registros del año pasado, cuando se contabilizaron 135 millones” (1)

¿Y por casa?

En ese marco, el Gobierno de nuestro país intenta mostrar nuestra situación como no tan grave ya que aún no se han disparado la cantidad de contagios por el virus, por un lado, y porque está tomando medidas para amortiguar el impacto de la crisis económica. En ambos casos los argumentos son, como mínimo, de dudosa veracidad.

En cuanto a la propagación del virus es cierto que, si bien el número de casos sigue en aumento no se han disparado como en otros países. Ahora bien, nada garantiza que eso no pueda llegar a pasar, pues luego de decretar la cuarentena, rápidamente se empezó a ceder a la presión de los empresarios, exceptuando cada vez más sectores productivos de la misma, aumentando la circulación sin medidas sanitarias preventivas.

Como si esto fuera poco, el aislamiento social es un imposible para los millones que viven hacinados. Esta situación es conocida desde el comienzo, y sin embargo no se tomó ninguna medida al respecto, mientras hay hoteles y viviendas vacías para la especulación (según datos del Instituto de Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, el 10% de las viviendas de este distrito están desocupadas) (2).

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El coronavirus recién está llegando a los barrios más pobres, pero es evidente que sin las medidas de fondo que se deberían haber tomado, estamos ante una posibilidad explosiva. Mientras, los trabajadores de la salud siguen denunciando la falta de insumos y herramientas para hacer frente a la catástrofe.

Prioridades: producción y deuda

Si las medidas sanitarias son insuficientes, ni hablar de las económicas. Los trabajadores y trabajadoras de nuestro país vivimos cada vez peor. El hambre se siente, los precios aumentan, los sueldos se reducen. Utilizando como excusa la pandemia los empresarios atacan con todo los derechos laborales, salariales y sociales, con el visto bueno del Gobierno y la dirigencia sindical a la que decirle traidora es poco.

En medio de esta situación la Asociación Empresaria Argentina, solo presiona para que se vuelva a producir donde aún no se ha vuelto y para que se pague la deuda externa.  Una vez más se muestra como sus ganancias para ellos son más importantes que las vidas del pueblo trabajador.

Y el gobierno, por más que diga cuidar la vida, en los hechos es fiel a los intereses de la clase para la que gobierna. Es por eso que la apertura de la cuarentena es cada vez mayor.

La deuda externa hoy es el tema central de preocupación económica del gobierno. Y al cierre de esta edición, todo indica que la posibilidad de acordar la renegociación con apoyo desde el FMI, la UIA, La CGT y la Sociedad Rural, estaría más cerca. Es evidente que renegociar es para pagar. Aun en medio de la catástrofe económica en la que estamos la deuda sigue siendo prioridad.

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Un pacto social para reventarnos

El nivel de entrega de la CGT parece no tener límites. Si durante el gobierno de Macri mostraban su extrema limitación siendo oposición, hoy siendo adherentes al gobierno ni siquiera intentan disimular que son los mayores garantes del pacto social contra los trabajadores y trabajadoras: ¡hasta el propio Moyano tuvo que salir a criticar el acuerdo de reducción salarial al 75% para los suspendidos por ser inadmisible!

La dirigencia sindical demuestra día a día su esencia pro patronal: acordó la excepción de producción de servicios no esenciales (mientras en muchas fábricas o sectores los trabajadores y trabajadoras peleaban por el derecho de la cuarentena); acordó despidos aún luego del DNU de Alberto Fernández como los de Techint y acuerdan una rebaja salarial cuando deberían estar exigiendo aumento, porque los aumentos de precios siguen devorando nuestros salarios.

Hacer crecer la resistencia

Sin embargo, la bronca obrera y popular empieza a sentirse: los obreros del Penta continúan la lucha por los 250 puestos de trabajo, los de Bed Time lograron conservarlos luego de más de una semana de ocupación, los médicos paran 24hs porque necesitan recursos más que aplausos, las ollas populares se multiplican diseminando la solidaridad popular frente a la avaricia patronal e ineficacia Estatal, los presos se levantan contra la condena a morir por coronavirus en penales en pésimas condiciones. A pesar del aislamiento y frente a la necesidad de parar los ataques, metalúrgicos se movilizan en Ushuaia, estatales y organizaciones sociales en la Ciudad de Buenos Aires y en distritos del Conurbano, el pueblo de Esquel contra la megaminería.

Es necesario seguir esas peleas, no porque la cuarentena ya no sea necesaria, como dice la oposición patronal (a la que solo le preocupa la ganancia empresarial), sino porque para evitar la catástrofe necesitamos la cuarentena en condiciones dignas para todos y todas. Y para eso necesitamos romper el pacto social que nos ata de pies y manos. Cuarentena con hambre, despidos y rebajas salariales no tiene nada que ver con defender la vida de la mayoría de la población.

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Ya está visto que para librar estas peleas no podemos esperar salvadores, los “representantes” de los trabajadores y trabajadoras juegan abiertamente para el equipo contrario. Solo con nuestra autoorganización, formando comités para tomar en nuestras manos la pelea por cada una de nuestras necesidades, podremos avanzar y obligar a los vendidos a ir más allá de sus intenciones o pasarlos por encima.

A 202 años del nacimiento de Marx su frase de que “La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos o no lo será” tiene absoluta vigencia hasta para las peleas más pequeñas.

Notas:

(1)https://www.elmundo.es/internacional/2020/04/21/5e9dd582fdddff1f758b45fd.html

(2) https://www.perfil.com/noticias/sociedad/casi-el-10-de-las-viviendas-portenas-no-tienen-ocupantes.phtml?rd=1&rd=1