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Se acerca otro 8 de marzo, y tal como se dio los últimos años, se comienza a discutir qué día necesitamos. Cambio de Gobierno mediante, el movimiento de mujeres coloca el eje en la legalización de la reivindicación que en 2018 tomo las calles: el aborto seguro, legal y gratuito.

Por PSTU-Argentina

Cuatro años de macrismo han dejado devastación en los barrios de nuestro país, hambre y desocupación exponencial. Las más afectadas, las mujeres y disidencias de la clase trabajadora y sectores de desocupados.

Ante más crisis se produce un aumento de la descomposición social. Por eso no debe sorprendernos el alto índice de femicidios con el que cerramos 2019 y comenzamos este año. 21 en el mes de enero, una mujer cada 35 horas. La mayoría de las víctimas, en manos de sus parejas o ex parejas, de las cuales un 39% fue en el lugar mas peligroso para las mujeres: su propia casa.

La violencia sigue siendo el mal principal que aqueja a las mujeres. La ilegalidad del aborto es parte de esa misma violencia, que no permite decidir el momento de la maternidad y deja librada a su suerte a aquella que decide interrumpir un embarazo. En ese caso, sobrevive la que paga miles de pesos en una clínica privada y muere la que sin dinero, recurre a cualquier método desesperado ante la falta de acceso.

Por otro lado, la desigualdad salarial y las tareas de cuidado, que recaen sobre la mitad femenina de la población, son también temas a resolver. Se calcula que las mujeres dedican 6 horas semanales a tareas de cuidado de hijos, adultos mayores y tareas domésticas. El doble que los varones. Es preciso generar políticas de estado que quiten del ámbito privado de la familia estas tareas, y creen nuevas ramas de producción donde se incluyan a los y las desocupadas. A su vez, luchar por igual trabajo, igual salario en todas las ramas.

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Para terminar con la violencia y por aborto legal: NO AL PAGO DE LA DEUDA

Desde el PSTU creemos que se debe dejar de pagar la Deuda Externa, romper con el FMI y destinar ese dinero para declarar la Emergencia Nacional contra la violencia hacia la mujer, para crear trabajo digno que saque de la miseria a miles de mujeres, para crear refugios para víctimas de violencia de género, para garantizar subsidios a huérfanos y huérfanas por femicidios, para garantizar el aborto seguro, legal y gratuito en los hospitales.

El colectivo Ni Una Menos años antes planteó la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”. Nos queremos vivas, libres y desendeudadas. Pero no pagando. Creemos que sin romper lazos de sometimiento con el imperialismo esto no se puede cumplir. Las necesidades de las mujeres y las disidencias deben ser prioridad del gobierno Fernandez, no el pago de la ya demostrada fraudulenta e ilegal deuda externa.

Que la CGT y CTA llamen a paro por nuestros derechos

Vamos por un 8 de marzo de ruptura con el FMI, por la emergencia nacional contra la violencia y el aborto seguro legal y gratuito que necesitamos. Que se apruebe por decreto de necesidad y urgencia YA! No hay nada que esperar del Congreso que nos lo rechazo en 2018, las calles ya se pronunciaron a favor. Por educación sexual integral no sexista en todos los niveles educativos, sindicatos y clubes de barrio. Autodefensa en todos los lugares de trabajo y estudio y en los espacios comunales.

Asimismo, debe estar colocado el enfrentamiento a las iglesias, que convocan a movilizarse en Luján, en “defensa de la vida”. Es urgente la inmediata separación de la iglesia del Estado.

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Es preciso que las centrales sindicales convoquen un paro activo del conjunto de los trabajadores el 9 de marzo. Para que nuestros reclamos se escuchen.

Pero no podemos obviar la situación latinoamericana y mundial que nos rodea. En Chile las mujeres chilenas están en la primera línea enfrentando al gobierno de Piñera. En Bolivia, resisten el golpe y denuncian a Añez. En Colombia, participaron de la huelga general, al igual que en Francia. Por eso este 8 de marzo tenemos que retomar el carácter internacionalista que tiene la lucha de las mujeres. Unir fuerzas sin fronteras para luchar por nuestras reivindicaciones junto a nuestros compañeros de la clase trabajadora.

Necesitamos frenar el robo a los jubilados y estatales que quita la movilidad y la clausula gatillo para pagar los intereses de la deuda.

Es preciso acabar con las reformas previsionales y laborales que en todo el mundo obligan a los trabajadores a hacernos cargo de la deuda fraudulenta.

Desde ahora nos debemos organizar para participar y exigir desde abajo, en los lugares de trabajo, el paro que necesitamos. Y en cada lugar de estudio decidir en asamblea la participación y el pronunciamiento de los centros y federaciones estudiantiles.