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Todos los días vemos con preocupación los anuncios sobre la crisis económica que recorre el mundo. Aunque el Gobierno intente esconderlo, la crisis se siente cada vez más. No hay manera de que sea distinto. Las empresas que operan en el país son multinacionales. Eso implica que el país esté a merced de los intereses económicos de estas multinacionales.

Por: PSTU – Argentina

Pero esto no sucede porque sí, es el propio gobierno kirchnerista, en acuerdo con el macrismo y el massismo, los que le dan entrada y buenos tratos a los capitales extranjeros. Así, como venimos mostrando en los distintos números de AS, se liquida la industria ferroviaria para favorecer a los capitales chinos, se renegocia la deuda con los buitres, se extranjeriza el suelo y el acceso a los ríos, etc.

Los gobiernos y las empresas, con la indispensable complicidad de la burocracia sindical que garantiza la “paz social”, saquean, niegan aumentos salariales, recortan la obra pública y condenan al hambre a millones para que los países imperialistas nos hagan cada vez más colonia al intentar salvar su crisis con nuestros recursos.

Los obreros y trabajadores pelean a diario. Esa lucha es necesaria pero no evitaremos la crisis si no tiene el objetivo de sacarnos de encima a los que nos chupan la sangre, sin hacer una Segunda y Definitiva Independencia.

Que deje de pagar la deuda externa y con ese dinero aumente los presupuestos para educación y salud y para combatir la violencia hacia las mujeres, que cree los puestos de trabajo que hagan falta para construir las viviendas y las obras públicas necesarias; que eche a las multinacionales y estatice nuestros recursos bajo el control de sus trabajadores para que estén al servicio de las necesidades del pueblo y no de la ganancia patronal.
Ninguno de los candidatos del ajuste presenta un programa como este. Ellos gobiernan para los intereses de los empresarios, y no los de los trabajadores.

En estas elecciones, la única alternativa que propone un programa para que la crisis no la paguemos los mismos de siempre, un programa de independencia de la clase trabajadora, es el FIT. Por eso un voto al FIT es un voto para continuar la pelea, para hacer crecer la lucha contra el ajuste y la represión, para que pasemos por encima a la burocracia cómplice del gobierno y las patronales.

Sin embargo, debemos saber que con votar no alcanza, para derrotar el ajuste y la represión, para lograrlo es necesario que los trabajadores nos organicemos políticamente.
Por eso desde el PSTU te invitamos a organizarte con nosotros para pelear cada voto para el FIT y para continuar en nuestros lugares de trabajo, de estudio, en nuestros barrios, luchando todos los días por todo lo que es nuestro.

PROPUESTAS:

Ni despidos ni suspensiones: Garantías laborales para los trabajadores

Durante décadas las patronales han ganado fortunas, han aumentado su capital de manera descarada, su nivel de vida es de un lujo extremo, no se privan de nada, poseen varias casas, cambian el auto todos los años y salen de vacaciones sin fijarse en gastos. Acumularon ganancias a más no poder, pero apenas anuncian la crisis dicen que es necesario ajustar, achicar personal, reducir gastos, (como dicen abiertamente las empresas petroleras), suspender (recurso que ya es masivo en la industria automotriz), despedir, “invitar” al retiro voluntario (como en GM) y llegado el caso hasta cierran la fábrica y se van con todo, como sucede actualmente con la WordColors. Cuando ellos dicen que la ganancia ha caído lo que realmente pasa es que están ganando un poco menos, pero por nada del mundo dejan de ganar.

El gobierno kirchnerista, que dice ser nacional y popular, otorga enormes subsidios a las empresas para que los patrones mantengan su nivel de vida. Los subsidios REPRO, que el gobierno presenta como una de las grandes medidas para cuidar nivel de empleo, son subsidios a partir de los cuales el Estado paga una parte del salario del trabajador. Es decir, la empresa se lleva por años las ganancias y, encima, le “ayudan” a pagar los sueldos.

Decimos: basta de regalos a los patrones. No se puede permitir ninguna suspensión, ni despido, es necesario que se repartan las horas de trabajo entre todos los trabajadores de la planta, sin que se reduzca el salario. Ante cualquier empresa que diga estar en crisis, hay que exigirle que abra los libros contables, no sólo los de la empresa, sino los de toda la rama de la producción, ahí veremos cuán verdadero es que los patrones pierden.
Si una empresa despide o amenaza con cerrar una fábrica decimos que se estatice bajo control obrero. Casos como las cerámicas de Neuquén, entre las que esta Zanón, la textil Brukman, entre tantas otras, nos mostraron que las “cooperativas” no son solución. Proponemos la estatización con control obrero de la producción.

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No dejar la vida en el trabajo: ritmos y riesgos laborales

Las empresas no sólo nos pagan bajos salarios o despiden, sino que también “apuran” nuestro ritmo laboral: mientras más produzcamos, en menos tiempo, mejor para ellos. Aprovechándose de que el salario es menor del que necesitamos, cuando hay mucha producción, nos ofrecen horas extras o el famoso premio a la productividad que todos queremos ganar. Así vamos trabajando cada vez más, agotándonos física y mentalmente, teniendo cada vez menos tiempo y energía para dedicar a nuestras familias o intereses, con el único fin de llegar lo mejor posible a fin de mes.

Para colmo muchas veces las empresas se niegan a reconocer las enfermedades o lesiones que contraemos con esas largas jornadas y ritmos y si tenemos que terminar en la ART, una vez que nos dan el alta se quieren deshacer de nosotros. La Ley de ART votada en 2012 por el gobierno de Cristina beneficia a las ART ya que nos obliga a elegir entre cobrar algo inmediatamente o esperar años sin cobrar nada hasta que termine el juicio, aprovechándose de nuestra necesidad y de nuestros daños o enfermedades que nos impiden seguir trabajando.

La desidia y desinversión de las empresas muchas veces se lleva la vida de uno de los nuestros. El caso más reciente es el del obrero petrolero Cristian Gutiérrez de la empresa Tecpetrol muerto hace semanas como consecuencia de la falta de mantenimiento de las instalaciones donde trabajaba. Pero, lamentablemente, este caso no es el único: en las distintas ramas de la producción o sectores de trabajo suceden “accidentes” que podrían prevenirse si las empresas invirtieran en mantenimiento. Hace pocos días en la provincia de Buenos Aires hubo que lamentar la muerte de un compañero auxiliar de escuela, Walter Lemejis, que se cayó de una escalera en mal estado.

Lo que sucedió en FelFort es otra buena muestra de cómo actúan las patronales: comienza un incendio, no hay ninguna medida de seguridad de las obligatorias, algunos jerárquicos no quieren dejar salir a los trabajadores, 25 sufren principio de asfixia; a los dos días la patronal que no invirtió ni en matafuegos ni en tubos de oxígeno, sí lo hizo en poner cámaras en el comedor, para controlar el descanso de los trabajadores.

Por eso proponemos: que la seguridad e higiene no quede sólo en manos de quienes son capaces de exponer nuestras vidas por mantener sus ganancias, que las Comisiones de Seguridad e Higiene sean elegidos por los propios trabajadores de la empresa; que se respete la jornada de 8 horas de trabajo y que el sueldo de esa jornada sea el que nos tiene que alcanzar para vivir.

Contra la represión: libertad y desprocesamiento de todos los luchadores

Nos amenazan todos los días con que la crisis es aguda y que esto y que lo otro, nos aumentan el salario a cuenta gotas, mientras todo sube de golpe. Ante el ajuste nos organizamos para reclamar lo que es justo como el aumento salarial o la reincorporación de los despedidos, rápidamente las patronales junto al gobierno reprimen las luchas. La represión a los choferes de la línea 60, que antes había sido a Lear, Gestamp, la militarización de Santa Cruz, entre tantas otras, fueron la muestra tajante de como todos los candidatos del ajuste la apoyaron, porque en definitiva defienden el mismo modelo de entrega contra los trabajadores.

También reprimen las luchas populares como tantas veces a los Qom o como se vio recientemente en Tucumán que generó tal escándalo, que el mismo responsable de la represión tuvo que salir a repudiarla.

Mientras los políticos corruptos están libres y aun en funciones, como Bodou, en el país hay más de 6.000 procesados por luchar. La condena a cadena perpetua a los petroleros de Las Heras es una muestra más de a quien beneficia el sistema judicial mandatado por los políticos. La Ley Antiterrorista y el proyecto X son más herramientas para perseguir y encarcelar a los luchadores.

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Frente a esta situación proponemos el inmediato desprocesamiento de todos los luchadores obreros y populares, la inmediata libertad a los petroleros de Las Heras. Anulación de la Ley Antiterrorista. Desmantelamiento de todo el aparato represivo.
Repudiamos cualquier represión a la lucha de los trabajadores y el pueblo.

Salario igual a la canasta familiar

La inmensa mayoría de los trabajadores dependemos exclusivamente de nuestro salario para vivir. Día a día damos nuestro tiempo y esfuerzo, físico y mental, a cambio del sueldo con el cual debemos garantizar la vivienda, alimentación, transporte y demás, nuestros y de nuestra familia. Pero lamentablemente la mayoría de nuestros sueldos están por debajo de lo que necesitaríamos y, en caso de tener la suerte de trabajar en blanco, terminamos haciendo malabares con las tarjetas de crédito para llegar a fin de mes.

En agosto del 2015 el Gobierno Nacional, en complicidad con los dirigentes sindicales vendidos, propagandizó como un gran triunfo que el salario mínimo, vital y móvil fuera a partir de ese mes de $5.588 ¿Qué familia vive con esa suma? Ese salario de vital y móvil no tiene nada, y, lamentablemente, tampoco de mínimo pues según el mismo INDEC el 30% de los trabajadores hoy cobra $4000, por lo que ese mínimo ni siquiera se cumple.

Los trabajadores tenemos que ganar como mínimo lo que hoy sale la canasta familiar, que, en Buenos Aires es de $14931 y nuestros salarios deben ser aumentados automáticamente, por cláusula gatillo, en relación a la inflación real, que en 2014 fue de un 40% y en lo que va del 2015 lleva más del 26%.

¿No se puede? La dura pelea de los trabajadores aceiteros demostró que las patronales lo pueden pagar, pero es necesario arrancárselo con lucha. A la vez, si el Estado dejara de beneficiar y subsidiar a las empresas, y dejara de pagar millones en concepto de deuda externa, sería perfectamente posible no solo aumentar el salario de todos los trabajadores en actividad sino también otorgar el 82% móvil a todos los jubilados del país.

A la vez es urgente terminar con la desigualdad salarial entre hombres y mujeres. Actualmente las mujeres ganan un 27,2% menos que los hombres. Parte de dar continuidad al #Ni una menos es que a igual trabajo se pague el mismo salario.

Proponemos también terminar con el robo del impuesto al salario, mal llamado Impuesto a las Ganancias, que no hace más que sacarnos a los trabajadores parte de lo que nos corresponde. También debemos eliminar el IVA, que es un impuesto que pagamos todos por igual, hasta quienes menos tenemos. Hay que aplicar impuestos extraordinarios a todas las grandes empresas y terminar con los beneficios para “incentivar la inversión”.

Terminar con la precarización laboral

Según las propias estadísticas oficiales hoy un 40% de los trabajadores del país está en negro, es decir que no tienen derechos, ni aportes jubilatorios. Entre los trabajadores del Estado, según estadísticas oficiales, un 10% está en esa condición, sin contar la inmensa cantidad de planes sociales, a los que los municipios les hacen “prestar servicios” por migajas. De la mano de la Segunda Reforma del Estado y de la Reforma Educativa, la precarización laboral es cada vez mayor en los sectores estatales y de educación.

Uno de los principales “caballitos de batalla” del gobierno es la recuperación del empleo durante los gobiernos kichrneristas. Es verdad que la desocupación actual es menor que la del 2001, aunque de ninguna manera podemos creer como ciertos los índices del Indec que la ubica en un 6,6%, llegando al absurdo de decir que en ciudades como Resistencia, Chaco, la desocupación es del 0%. Sin embargo, lo que el gobierno no dice es que los “empleos recuperados” son muchísimo más precarizados y en condiciones mucho peores que en el período anterior.

En el sector privado nos tenemos que enfrentar al fraude del trabajo tercerizado o por agencia, pasando muchas veces años en una situación de inestabilidad laboral en la que la empresa para la que trabajamos se desentiende de nosotros, una agencia se lleva encima un porcentaje de nuestro salario y en la mayoría de los casos no tenemos posibilidad de representación sindical, como sucede en los Call Center en los que ante cada intento de organización se despide a los implicados. Bajo la forma de agencia laboral, monotributo, pasantía o contrato temporal se esconden miles de trabajadores usados como mano de obra barata.

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Sin duda los que más sufren estas condiciones laborales son los jóvenes, según cifras del Ministerio de Trabajo, 42,7% tienen trabajos informales, de los cuales menos del 10% tienen algún tipo de cobertura de salud según un informe de la Organización Internacional del Trabajo. Y dentro de los jóvenes las mujeres son las que más tienen que cargar con las peores condiciones laborales.

Proponemos terminar con el trabajo precarizado obligando a las empresas o al estado a incluir en la planta permanente a todos los contratados, terciarizados o planes sociales, respetándole la antigüedad y todos los derechos correspondientes. Es necesario acabar con el trabajo en negro, con las agencias de empleo, y con las figuras de monotributista o pasante que niegan las responsabilidades del empleador.

Vení al PSTU, danos tu firma

Desde el PSTU estamos llevando adelante una campaña para obtener la personería electoral de nuestro partido en Buenos Aires, Chubut y Tierra del Fuego. Para poder lograrlo necesitamos superar las burocráticas restricciones de la ley electoral que votó el kirchnerismo para poder proscribir a los pequeños partidos. Tenemos que conseguir más de 10.000 afiliaciones entre las tres provincias para legalizarnos y por eso te pedimos tu ayuda.

Nuestro partido está integrado por laburantes [trabajadores] como vos, somos metalúrgicos, petroleros, trabajadores de la alimentación, de la construcción, maestras, profesores, trabajadores de call centers, estudiantes y jubilados [pensionados]. No tenemos punteros a sueldo, ni subsidios para repartir como el gobierno y ningún empresario nos banca, somos trabajadores construyendo un partido de trabajadores.

Somos integrantes del Frente de Izquierda y los Trabajadores y aportamos nuestros candidatos en estas elecciones para seguir fortaleciendo esta herramienta unitaria.
Por eso, lejos de comprar nuestra legalidad como hacen los partidos patronales, esos que en un par de días nada más tienen nombre nuevo y sellos de goma que salen muchos billetes, nosotros salimos a la calle a pedir la ayuda del pueblo. Vamos a las calles de Quilmes, San Miguel, Laferrere, La Plata y Saladillo a pedirte que nos ayudes con tu firma, del mismo modo lo hacemos en Comodoro Rivadavia y Río Grande; y en cada lugar donde trabajamos diariamente y dónde nos encontrás luchando.

Esta firma no te la pedimos para hacer plata. Ni te queremos comprometer a nada que vos no quieras. Sólo te pedimos unos pocos minutos de tu tiempo y algunos datos para llenar unas planillas. Porque creemos que es posible que quienes con nuestro trabajo sostenemos este país día a día podemos gobernarlo, creemos que la variantes de la oposición patronal no son una alternativa para el pueblo trabajador y que podemos construir una herramienta política para lograrlo. Desde ya, te agradecemos por tu colaboración y te decimos: si compartís esta idea, ¡vení al PSTU, danos tu firma!

Artículo publicado en Avanzada Socialista n.° 95, 16 de setiembre de 2015.-

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