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El próximo 24 de marzo se cumplen 43 años desde el inicio de la última dictadura. Los militares dieron el golpe para ponernos de rodillas ante los Estados Unidos, multiplicando la deuda externa, persiguiendo, asesinando, torturando, y desapareciendo miles de trabajadores y activistas. Para eso contaron con la complicidad de los principales empresarios del país, entre ellos la familia del propio presidente Macri. Hoy, haciendo honor a su historia y sus intereses, Cambiemos en medio de la crisis busca hacer pasar el ajuste y el endeudamiento a fuerza de represión.

Por PSTU-Argentina

Los trabajadores tiramos la dictadura

Para los milicos no fue gratis la sucia tarea que vinieron a imponer a punta de fusil. El ajuste y la represión de la dictadura fue resistido por luchas obreras y populares que enfrentaron la represión y fueron desgastando el régimen.

La derrota en la guerra de Malvinas fue el último error de Galtieri y la Junta. La ocupación fue un manotazo de ahogado del que no esperaban respuesta. Cuando la Tatcher (primer ministra inglesa) decidió enviar a la flota inglesa fueron los trabajadores los que dieron todo y más para enfrentar al imperialismo. Por el contrario los generales y jefes militares que dieron clase de cobardía, llevaron la guerra a la derrota.

Eso, sumado a la inmensa marcha del 30 de marzo del 82 organizada por el movimiento obrero fueron claves para tirar abajo a la dictadura entreguista y genocida.

Los empresarios, por su lado, no solo acompañaron a la dictadura ocupando cargos de gobierno y apoyando las medidas represivas. Fueron la pata civil del genocidio. Fue la dictadura la que estatizó la deuda que tenían (Fiat, Acindar, Techint, Pescarmona, Perez Companc, entre otras) y los llenó de plata como a Franco Macri que pasó de 7 a 48 empresas gracias a los militares (ver pág. 6). La represión en las fábricas y empresas donde los dueños entregaban listas de activistas a la dictadura para que los desaparecieran eran moneda corriente.

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Macri con el caballo desbocado

Desde que asumió el gobierno de Cambiemos vienen atacando a los trabajadores para llenar los bolsillos de los empresarios. El tarifazo a los servicios, el aumento en el transporte y la comida y los miles de despidos en todo el país son prueba de esto. Recortan presupuesto a la educación y la salud y nos endeudan a 100 años con el Fondo Monetario Internacional.

El ajuste tiene consecuencias y los miles de desocupados y familias de trabajadores que caen en la pobreza no son gratis. Luchas obreras como la de Astilleros, aceiteros, Siderar, Canale, Pilkington, vecinos que salen a las calles contra el tarifazo, los docentes que luchan por mejoras en la educación y las mujeres que llenaron las calles el último 8M son muestra de esto.

Macri necesita hacer pasar el ajuste por la fuerza y para eso busca normalizar la represión. Con Bullrich a la cabeza, impulsaron el operativo que terminó asesinando a Santiago Maldonado y de forma similar a Rafael Nahuel, felicitó al policía Chocobar y con la excusa del narcotráfico militarizan los barrios, bajan laburantes del colectivo para palparlos y detienen al azar para meter miedo.

Pero la crisis económica y política los tiene contra las cuerdas. Las críticas al gobierno, que al principio venían de las diferentes oposiciones, hoy se pueden leer en La Nación o Clarín (claros defensores de Cambiemos). La revista Forbes (una de las más reconocidas del mundo) habla de que la Argentina está al borde de otro colapso económico y hasta el FMI duda de si seguirá dando préstamos al gobierno. La reciente ruptura de Cambiemos en Córdoba (se dividió en dos listas en el distrito donde Macri arrasó en el 2015), junto a la derrota categórica en Neuquén (quedando en tercer lugar con tan solo el 15% de los votos), preanuncian una crisis importante.

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Si no fuera porque el peronismo, el kirchnerismo y sus dirigentes sindicales le dan tregua, el gobierno de Macri ya se habría terminado hace rato.

Libertad a Daniel Ruiz y todos los luchadores

El 14 y 18 de diciembre de 2017 Macri intentó pegar un importante golpe a todos los trabajadores. Quería votar la Reforma Previsional y a los pocos días la Reforma Laboral. Las dos buscaban más flexibilización, facilitar despidos y recortar derechos. Miles de obreros y luchadores inundaron el Congreso y tras dos días de feroz represión el gobierno sólo pudo votar la Previsional. Al día de hoy no han logrado volver a poner el tema de la Reforma Laboral en el Congreso. Esa resistencia obrera tuvo un costo, 4 compañeros perdieron un ojo, cientos fueron heridos, casi 50 detenidos y algunos procesados. Entre ellos estaban nuestro compañero Sebastián Romero, quién hoy es perseguido político, y Daniel Ruiz, preso político de Macri (además de Arakaki y Ponce que continúan procesados). Obreros y luchadores que pusieron todo junto a sus compañeros para evitar el robo a nuestros jubilados.

Hace 6 meses que mantienen preso a Daniel Ruíz sin que haya habido juicio ni condena. Los cargos que le imputan son excarcelables, lo cual evidencia que es un caso político. Cientos de firmas a nivel mundial y nacional de sindicatos, activistas y organizaciones ya se pronunciaron. Es urgente lograr su inmediata libertad. Los trabajadores tenemos derecho a luchar contra el ajuste. Por eso este 24 de Marzo la libertad a Daniel y todos los luchadores tiene que ser un punto central de la movilización.

Paro general y plan de lucha para echarlos ahora

Los trabajadores y el pueblo vienen dando incontables ejemplos de lucha. Los dirigentes sindicales de la CGT están llevando adelante una traición dándole tregua a Macri. Le dan la espalda al pueblo a cambio de acuerdos electorales y de la plata de las obras sociales. Recién ahora anuncian Moyano, Daer, junto a la CTA anuncian una movilización para el próximo 4 de abril. Una medida tardía e insuficiente. Sin embargo, es una oportunidad para exigir e impulsar asambleas en todos los lugares de trabajo para que nos organicemos y pongamos de pie un paro general y un plan de lucha contra el hambre. Hay que impedir que hagan lo de siempre y convoquen alguna medida para la foto (y la campaña electoral) sin darle continuidad a la pelea.

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El camino contra el ajuste y la represión está en nuestra historia. Si los trabajadores pudimos tirar abajo la dictadura y el gobierno hambreador de De La Rúa, podemos también terminar con Macri y su ajuste.