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Tras firmar el Acuerdo de Asociación con la UE, el gobierno de Kiev ha anunciado  (27/03) un “acuerdo” con el FMI: un préstamo de 18 mil millones de euros a cambio de un durísimo paquete de medidas antipopulares: aumento del 50% en el precio del gas y electricidad, despido del 20% de los funcionarios estatales, incremento de los impuestos a la población.

Esta es la segunda pata de la doble agresión que sufre el país y la mayoría de su población trabajadora: de un lado Rusia y su secular opresión a Ucrania, que culmina con la reincorporación de Crimea tras una parodia de referéndum bajo ocupación militar.Del otro, el imperialismo, EEUU y la UE, que dela manodel actual gobierno, inician la expoliación del país, de acuerdo con un puñado de oligarcasucranios, exportadoresa los mercados de los países imperialistas.

Es en este contexto que se abre una polémica: ¿Ante el gobierno reaccionario de Kiev, con mayoría del partido derechista Patria de Yulia Timoshenko, ministros del partido de ultraderecha Svoboda (Libertad) yparticipaciónde la organización fascista Pravy Sektor (Sector de Derecha), no sería correcto defender la separación de Crimea? Esto es lo que dice una plétora de organizaciones estalinistas y el castro-chavismo (aliados incondicionales de Putin), además de algunos desavisados, que han salido a la palestra en defensa del “derecho de autodeterminación” de los rusos en Crimea. Sus proclamas de que la anexión de Crimea es, además, una medida contra los fascistas, viene desmentida por el apoyo explícito que han dado a Putin la ultraderecha del Front Nationale de Le Pen y la Lega Norte italiana.

El problema es que no se pueden defender los intereses del pueblo ucraniano formando parte de ninguno de los dos sectores en pugna: ni del imperialismo y sus representantes del actual gobierno ucraniano,nide Putin, gendarme de los intereses de la burguesía rusa y uno de los peores opresores de las nacionalidades oprimidas en el mundo (Chechenia…)  .

Ucrania un país oprimido

Los que defienden la agresión rusa a Ucrania sólo ven el carácter del gobierno de Kiev: puesto que se trata de un gobierno burgués, reaccionario y proimperialista, hay que defender la “autodeterminación” de los rusos en Crimea. Así, la agresión a un país por parte de Putin, se convierte en una acción de resistencia al imperialismo. Pero dejan de lado el hecho más importante: que hay un país opresor y uno oprimido. Sometida a la opresión zarista, después a la barbarie estalinista y luego nazi, durante su ocupación en la Segunda Guerra, Ucrania tampoco se convirtió en un país independiente tras la disolución de la URSS.
 
La base objetiva que explica el crecimiento del nacionalismo en Ucrania (en las elecciones parlamentarias de 2012 Svobodaganó el 12% de los votos) es el resultado de siglos de opresión rusa, como bien explicaba Trotsky en 1939:"La burocracia también  estrangulóy saqueóal pueblo de la Gran Rusia. Peroen lascuestiones ucranianas las cosas se complicaronaún más por la masacre de las esperanzas nacionales. En ninguna otra parte las restricciones, purgas, represionesy, en general, todas las formas de impostura burocrática asumieron dimensiones tancriminales como en Ucrania, alintentar arrasar poderosos anhelos de mayor libertad e independencia profundamente arraigados en las masas. Para la burocracia totalitaria, la Ucrania Soviética se convirtióen una división administrativa y una base militar de la URSS". (La Cuestión Ucraniana. 22 de Abril de 1939. Marxists internet Archive)
 
La opresión nacional y el asesinato de millones en la “colectivización forzosa” de Stalin, entre otras barbaridades, se añadieron a esta destrucción de los anhelos de libertad e independencia arraigados en las masas. Tras el fin de la URSS, la nueva burguesía (los llamados oligarcas) se formósaqueando la propiedad estatalen asociación con los oligarcasrusos, aumentando aun más el sentimiento de dominación del país. La diversidad cultural y lingüística del país en sus distintas regiones se usócomo un arietede las corrientes “nacionalistas” y de las prorusas. Pero el proletariado debe abrir su propio camino. La independencia de Ucrania no vendrá de la mano de ninguno sector burgués.

La voz de la clase trabajadora aún no se ha hecho oir

¿Qué tienen que ver las necesidades del proletariado ucraniano y la lucha por la independencia del país? En un contexto completamente distinto del actual,este problema ya estuvo planteado históricamente. Y desde el método que Trotsky utilizó para abordarlo en 1939, se pueden sacar conclusiones para el momento actual:"Cuando se agrava el problema ucraniano al comienzo de este año -decía- no se escucha ninguna voz comunista y, por contra,las de los clérigos y nazistas ucranianos son muy fuertes. Esto significa que la vanguardia proletaria dejó escapar de las manos el movimento nacional ucraniano"(Leon Trotsky. La Independencia de Ucrânia yla Confusión Sectaria. 30/7/1939. http://marxists.org/catala/trotsky/1939/07/inducr.htm#sdendnote1anc).

Y es que, mientras la defensa del país se halle en manos de los oligarcas, el nacionalismo será un arma en manos de la burguesía y de los fascistas para aplastar al proletariado.

 
La agresión de Putin a Ucrania ha fortalecido a todos los partidos que plantean que Rusia es el problema, con el resultado de aumentar la división del proletariado y fortalecer a la ultraderecha y los fascistas, cuando la tarea central planteada es la lucha contra el gobierno de coalición que va a aplicar todas las medidas de saqueo del país exigidas por el imperialismo.

Rusia no fue agredida por el imperialismo. Al apoderarse de Crimea, Putin  busca controlar esta península y mantener a toda costa su influencia sobre Ucrania. Este fue tan solo un primer paso, que combina con negociaciones con el imperialismo.

Los que, en estas circunstancias,  dan su apoyo a la incorporación de Crimea por Putin, fortalecen la política del imperialismo de convertir Ucrania en una semicolonia del tándem EEUU–Alemania. La campaña imperialista en defensa de los derechos territoriales de Ucrania es pura cortina de humo.El imperialismo no tomará ninguna medida real para revertir el cuadro. Eso sí, aprovecha la situación para imponer, via FMI, el paquete de medidas contra los trabajadores. El imperialismo defenderá tan solo sus intereses, la clase trabajadora ucraniana, dividida y acosada, se presenta hoy como presa fácil de la propaganda chovinista.
 
¡No al acuerdo con el FMI! ¡No al aumento del precio del gas!

Las masas entraron en liza en medio de la división entre los oligarcas ucranios, unos por la asociación con el imperialismo, otrospor mantenerse pegados a Rusia. El dilema de los oligarcas estuvo incrustado en el mismo seno del gobierno Yanukovich, que durante meses, antes de negarse a suscribir el acuerdo con la UE, hizo una fuerte campaña a favor de firmarlo, como si fuera la salvación del país. Su giro final hacia Rusia fue la chispa de las movilizaciones, al entender la mayoría de la población que sus vidas no cambiarían.
 
Pero los trabajadores no tenían una dirección ni podían improvisarla y, así, la burguesía ha usurpado el resultado de la movilización y se ha hecho con el gobierno. Estos son los hechos más allá de las exóticas teorías que pululan en las webs  castrochavistas.
 
El movimiento fue más allá de las intenciones de los partidos que buscaban el desgaste del gobierno para relevarlo por la vía electoral, como atestigua el hecho de que el pacto patrocinado por el Departamento de Estado yanqui y la UE con Putin-Yanukovich para adelantar las elecciones no durara más allá de unas horas. Ahora, el asesinato de Alexandr Muzichko, dirigente del partido nazi Pravy Sektor (Sector de Derecha) indica que el imperialismo quiere deshacerse de aliados incómodos, cuando se apresta a lanzar un profundo ataque a los trabajadores. La lucha contra las medidas del gobierno exige la unidad de los trabajadores de toda Ucrania,frente a la tenaza del imperialismo y de Putin.