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Recientemente, uno de los administradores de la Volkswagen, Andreas Tostmann, máximo responsable de la producción y logística de la marca, y el director general de Autoeuropa, Miguel Sanches, dieron una entrevista a la prensa portuguesa, que debe merecer la atención de los trabajadores del sector.

Por Arnaldo Cruz, publicado originalmente en el periódico Em Luta, nº 13 (marzo de 2019)

A pesar de los récords de producción y del robo de los fines de semana de descanso de los trabajadores de la fábrica de Palmela, para los directores, el ataque tiene que continuar, para garantizar el aumento de los lucros del grupo. De la misma manera, amenazan a los demás trabajadores, lo que deja claro el grado de dependencia de la economía portuguesa y los peligros que eso representa para quien trabaja en el país.

“Tenemos lucros, pero queremos más”

En la entrevista, el director afirma que, a pesar de que la marca continúa ocupando un lugar de destaque a nivel mundial, hay un proyecto de aumentar la productividad en 30%. En 2018, el grupo Volkswagen fue, por cuarta vez, el líder en ventas, mientras la marca con el mismo nombre fue la segunda más vendida en todo el mundo. La producción de Autoeuropa representó un 3% de la producción mundial en 2018 y el T-roc ocupó, y continuará ocupando, un lugar de destaque en los modelos en los que la marca apuesta. Pero, ¿por qué motivo, entonces, existe una preocupación con la productividad?

La inversión en Autoeuropa y la economía del país

Bajo el manto de una gran inversión, la administración de la Volkswagen Autoeuropa aumentó cualitativamente la explotación de los trabajadores en el país – los que trabajan en la marca y todos los demás que son influenciados por la producción de la fábrica. Con esta inversión, la economía portuguesa aumentó su grado de dependencia, ya que Autoeuropa asume hoy un papel destacado en el campo de la producción y exportación de bienes.

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Esto es lo que permite que Tostmann y su súbdito Sanches puedan amenazar a los trabajadores de la fábrica de Palmela y a todos los demás que, de alguna forma, se relacionen con su producción. El primero dijo sobre la huelga  de los estibadores que “no estamos hablando apenas del impacto que eso tiene en la presa. Puede impactar toda la economía” y concluye con la amenaza de que “esto [ la existencia o no de huelgas] ayuda a decidir dónde queremos hacer nuestras inversiones futuras”. El reconocimiento de nuestro grado de dependencia es tal, que permite que un administrador de una multinacional se crea que puede, en nombre de su lucro, exigirles a todos los trabajadores que sean responsables – léase: sumisos – a la hora de trabar sus luchas.

El futuro de Autoeuropa y del sector automovilístico

Para Autoeuropa, Miguel Sanches afirma que el futuro inmediato será marcado por la “combinación entre la optimización del número de trabajadores y las necesidades de producción”. ¿Se deberá a esta optimización el hecho de que, en vez de estar contratando trabajadores por tiempo indefinido en la fábrica de Palmela, estén contratándolos por un período determinado, a pesar de las promesas y los acuerdos en vigor en la empresa?

Es perceptible que el sector automovilístico está pasando por cambios. Para la economía portuguesa, este es un tema central, ya que este es un sector clave en el país. La entrevista sobre la que hablamos en este artículo ayuda a comprender el proyecto de los patrones del sector: aumentar la dependencia de la economía, al tiempo en que se benefician de trabajadores baratos y sin capacidad reivindicativa.

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Los trabajadores deben construir un proyecto que los defienda de los ataques y construya organizaciones sindicales y políticas a su altura. Para ellos, la Gerigonça debe confrontarse sobre el papel que ha desempeñado en el fortalecimiento de los objetivos de los Tostmann’s y de los Sanches’s en el país.

Traducción: Davis