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¡Es necesario un día nacional de lucha para unificar huelgas y protestas!

Vivimos un momento atravesado por diversas huelgas en el país.  Estibadores, enfermeros, bomberos, transportes (CP, Metro Porto, Soflusa), trabajadores da Petrogal, jueces, magistrados, guardas de prisiones, etc., están o estuvieron recientemente en huelga, configurando el 2018 como uno de los años con más huelgas de la última década. La gran mayoría de esas huelgas es contra contratos precarios, por reconocimiento de títulos, aumentos salariales y contra los congelamientos y la exclusión de los contratos colectivos de decenas de miles de trabajadores.

Por Em Luta

Estas huelgas expresan, en primer lugar, que la austeridad continua para los trabajadores. Al contrario de lo que refieren Costa, BE y PCP, este gobierno de la geringonza no cambió la página y continuó la política de Passos/Portas, de la Troika y de la Unión Europea, de recortar los servicios públicos (que son, de hecho, un salario indirecto de los trabajadores), de explotar cada vez más a los trabajadores (bajos salarios, horarios cada vez más exhaustivos), de mantener altísimos impuestos sobre los trabajadores y de pagar con dinero público las ganancias de las grandes empresas privadas y de la banca. O sea, tal como en los tiempos de la Troika, son los trabajadores y el Zé Povinho (un personaje de crítica social), que continúan pagando y cargando, en las espaldas, a los cada vez más ricos.

Pero a esta ola de huelgas se juntan varios otras protestas: son las luchas contra los desalojos, producto de la ley de las rentas de Cristas y de la especulación inmobiliaria imparable, provocada por el turismo; son las luchas contra el racismo, en la ley de la nacionalidad, en la educación, etc.; son las luchas contra la discriminación y la violencia física y sexual contra las mujeres, en que las instituciones del Estado, como la justicia o la policía, protegen y no culpabilizan al agresor, en vez de apoyar y proteger a las víctimas; son las luchas contra la explotación del petróleo y las barbaridades ambientales, como la de las celulosas del Tejo, en donde la ganancia de los privados se impone sobre el bien de las comunidades y de su subsistencia.

Hay, sin embargo, un sentimiento de que la austeridad profundiza la incapacidad e insuficiencia del aparato del Estado, en respuesta a las situaciones de catástrofe y/o situaciones de emergencia, como muestran los incendios del año pasado, el hundimiento en Borba o, recientemente, la caída del helicóptero del INEM. La promiscuidad entre lo público y lo privado continúa siendo la nota dominante.

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Por eso, es fundamental unificar todas estas luchas, que tienen varias realidades específicas, pero muestran que la austeridad no acabó para os trabajadores y para los más pobres, ni en las relaciones de trabajo, ni en la vivienda, ni en los servicios públicos, ni en la falta de capacidad de respuesta del Estado a las necesidades de la población. Por eso, es necesario un día nacional de lucha, ¡que unifique todas estas protestas a una sóla voz!

En Francia, los trabajadores salieron a la calle contra el aumento de impuestos sobre los combustibles e, incluso, por arriba de todo contra la progresiva degradación de las condiciones de vida. La lucha en Francia, tal como la lucha de los estibadores en Portugal, mostró que, cuando los trabajadores luchan, pueden avanzar en sus conquistas, pero que, para eso, es necesaria una lucha intransigente y no sólo manifestaciones o protestas de circunstancia y calendario. Los trabajadores necesitan luchar para ganar y están hartos de jugar solamente para el empate, como la mayoría de los sindicatos y partidos parlamentarios, que parecen querer sostener al gobierno.

No es por casualidad que parte de las luchas y huelgas en curso se dieron por fuera de los sindicatos tradicionales. Es necesario que las centrales sindicales y la izquierda dejen de atacar las movilizaciones que no cumplen sus calendarios y apoyen las luchas justas de los trabajadores por derechos. Es necesario que la CGTP y la UGT, así como sus respectivos sindicatos, convoquen a un gran día nacional de lucha, para unificar todas las protestas y huelgas en curso; no para conseguir negociar migajas con el gobierno, sino para reganar dignidad en el trabajo y la justicia social más básica, que la austeridad y años de ataques nos vienen robando. 

Porque, en Francia como en Portugal, la austeridad no acabó, la protesta del 21 de diciembre se propuso parar al país, a semejanza de lo que han hecho los Chalecos Amarillos en Francia. Puede ser un paso en el sentido de contestar a la falta de cambio y a las injusticias de un país que no cambió. Por eso, la convocatoria del día 21 no expresa las reivindicaciones más profundas de las huelgas en curso. Eso nos muestra que la protesta no tiene como centro el combate a la precariedad, a la explotación brutal de los salarios y de los horarios, a la falta de desarrollo y salarios dignos. Por eso, se mantiene la necesidad de un día nacional de luchas, que unifique las huelgas en curso con la rebelión popular de la mayoría de la población, que continúa pagando la factura de la austeridad.

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Sabemos que la derecha y la extrema-derecha tratan de aprovechar el fracaso de la Geringonça para ganar espacio. En ese sentido, es necesario recordar que la derecha no tiene cualquier autoridad para criticar al actual gobierno, toda vez que entregó el país al FMI/Troika/UE, vendiendo las empresas nae lonales, los servicios públicos y los derechos de los trabajadores por todos lados. PSD, CDS y PS tienen responsabilidades directas en el estado al que llegamos. Pero nuestra memoria es suficientemente larga para saber que el modelo de bajos salarios, miseria permanente y pobreza extrema ya viene de más lejos y fue el modelo también de Salazar, que tenía las cuentas “equilibradas” a costa de aplastar a los trabajadores y a los pueblos de las ex colonias, de utilizar a la Policía, a la represión y al miedo para gobernar contra el pueblo.

Por otro lado, sabemos también que el BE y el PCP no son una alternativa al actual estado del país. Un día se dicen que con los estibadores, al día siguiente votan el Presupuesto del gobierno que mandó reprimir y golpear a la paralización en nombre de las ganancias de la Autoeuropa y de los patrones de la estiba. Se dicen a favor de contar el tiempo de los profesores, pero votaron a la OE que no lo previó. Dicen que este no sería, o sea Presupuesto, pero quieren convencer a los trabajadores a contentarse con lo que el Geringonça encuentra aceptable dar y no con el que los trabajadores necesitan y exigen. O sea, escogieron al lado del gobierno contra los trabajadores. Por eso, sabemos que del BE y el PCP no vendrá la alternativa para una austeridad que no acabó. Por el contrario, ya comenzaron el chantaje inaceptable sobre los trabajadores de que o es la Geringonça o es la derecha. Nosotros rechazamos este chantaje y decimos que es necesario un camino alternativo para los trabajadores.

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Sabemos que fue la revolución de abril de 1974 que abrió el camino a los derechos de los trabajadores que conquistamos, así como a la salud, a la educación y a la protección social que tanto reivindicamos. Sabemos que estos retroceden día tras día bajo los gobiernos de la derecha y del PS. Sabemos que la Geringonza no puso fin a este retroceso.

Por eso, es necesario unificar todas las luchas en curso en una sólo es construir una alternativa de los trabajadores al gobierno, independiente de la Geringonça y de cualquier tipo de derecha. Es necesario retomar la lucha de los trabajadores y del pueblo por un nuevo 25 de abril que vaya hasta el fin por una sociedad sin explotación ni opresión.

Traducción: Laura Sánchez