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La Geringonça, al juntar uno de los partidos que hace varios años gobierna para los patrones (PS) con los dos partidos que dicen defender a los trabajadores (PCP y BE), fue un gobierno de conciliación de clases. Cuatro años después, es preciso concluir que esa conciliación no sirvió a los trabajadores. Esa es la gran lección de la Geringonça. Desde la Autoeuropa, al puerto de Setúbal o a los conductores de materiales peligrosos, para no hablar de las más recientes alteraciones al Código del Trabajo o de la promoción del turismo y la especulación inmobiliaria, el gobierno mostró bien que estaba ahí para defender y gobernar para los intereses de las multinacionales, los banqueros y los grandes patrones.

Por: Em Luta, Portugal

Este gobierno tampoco cambió la vida de los sectores más oprimidos, sean ellos negros que lucharon por el derecho a la nacionalidad y contra la brutalidad policial, sean las mujeres, que continúan muriendo víctimas de violencia doméstica. Estos continúan siendo los sectores más precarios y mal pagos del país, para quien una parte de las leyes es letra muerta en sus vidas. Pero la Geringonça fue más lejos: hizo los más duros ataques contra el derecho de huelga. Cuando las luchas salieron fuera de su control, no dudó en utilizar mano dura, a través de los tribunales, de la policía y del ejército.

La extrema derecha quiere poner a trabajadores contra trabajadores, culpando a los negros y a los inmigrantes por la pobreza y las malas condiciones del país. Así, esconde y protege a los verdaderos responsables de la actual situación: los banqueros y patrones, que están por detrás de todos los gobiernos en el capitalismo. La respuesta de los trabajadores a la Geringonça tiene que ser la opuesta: unificar las luchas de los sectores explotados y oprimidos, contra los gobiernos y la burguesía, que solo ganan con nuestra división.

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¡Defender los beneficios de la Geringonça es dar una maquillada de izquierda a un gobierno de la burguesía, cuando el apoyo de la izquierda a este gobierno desarmó a los trabajadores, a la juventud y a los sectores más oprimidos en las luchas, creando expectativas de que el camino son los pactos y negociaciones con quien nos roba el pan y la dignidad todos los días! Eso es lo que abrió las puertas a la extrema derecha en varios países del mundo. ¡Nosotros estamos hartos del mal menor, de la política institucional y de las negociaciones en los pasillos! Los trabajadores, jóvenes, negros y mujeres que entraron en huelga o salieron a la calle en estos cuatro años muestran otro camino: el cambio solo vendrá de la lucha independiente, democrática y combativa de la clase trabajadora y lso sectores más oprimidos. Por eso, ¡es preciso retomar la lucha por una nueva revolución!

Artículo publicado en https://emluta.net

Traducción: Natalia Estrada.