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Este verano, una vez más, el país arde con incendios forestales, que continúan destruyendo vidas humanas, patrimonios (biológicos y particulares) y millones de euros en su combate. Sólo en el mes de agosto, en incendios forestales, ya murieron 5 bomberos y cientos de personas quedaron heridas. Esta es la principal causa de muerte de bomberos en Portugal (106 muertes desde 1980).

En los medios de comunicación, las principales causas señaladas están normalmente relacionadas con las condiciones meteorológicas (cambio del viento, altas temperaturas, etc.) o actitudes criminales, con los llamados “incendios provocados”. En realidad, muchos factores contribuyen para potenciar el riesgo de incendios forestales en Portugal (clima, monocultivo intensivo de especies arbóreas no naturales, relieve en algunas zonas, etc.).Pero,¿eso implica que nunca seremos capaces de evitar significativamente la frecuencia y, sobre todo, la dimensión de esta tragedia en nuestro país?

Todos los años hay una aparente unanimidad de todos los cuadrantes sociales, políticos y económicos en torno de la necesidad de “limpiar los bosques”, que tanto piden los bomberos. Pero, después, nada o casi nada cambia significativamente en esta área, y el “disparo” es, siempre, de otro lado (por ejemplo en muchos millones que se invierten, sobre todo, en las empresas privadas de combate aéreo). Así, “se queman” decenas de millones de euros (sólo este año, más de 70 millones de euros (US$ 92.23 millones), se crean y se extinguen organizaciones, como la Agencia para la Prevención de Incendios Forestales, pero, las metas definidas por el propio Plan Nacional de Defensa Forestal continúan sin ser alcanzadas satisfactoriamente.
 
¿Quién gana con un país que arde?

Después de décadas de inercia (en la limpieza de los bosques), nos encontramos regularmente con una verdadera “misión imposible”. Imposible de controlar y combatir incendios, de una forma eficaz, cuando éstos tienen combustible en cantidades casi infinitas, porque no se limpió, preventivamente, los bosques (de ramas secas, cáscaras, etc.). Los bomberos se quejan (con razón) de la falta de condiciones (medios técnicos, alimentación, turnos sin pausas, formación, etc.), para combatir incendios incontrolables y así vamos perdiendo personas y recursos insustituibles, responsables por el 10% de nuestras exportaciones. Paradójicamente, hay consenso, en una parte de la solución (limpieza de los bosques). Pero, todos los años, se invierten muchos millones “en otro lado”. ¿Por qué será?

Limpiar los bosques no es solamente viable sino fundamental, no sólo por causa del flagelo de los incendios sino también para aminorar otros graves problemas nacionales. Los beneficios de la limpieza de los bosques serían múltiples y significativos:

1) Reducir la frecuencia y la dimensión de los incendios. Al retirarse grandes partes de biomasa seca, que se encuentra no sólo en los bosques (ramas secas, cáscaras,etc.), se disminuye de una forma significativa el potencial incontrolable de muchos incendios, reduciéndose así la destrucción de muchas vidas, de patrimonios y de millones de euros;

2) Crear miles de empleos. Portugal podría crear miles de empleos, a través de la biomasa (limpieza de los bosques). Empleo no calificado para limpiar los bosques y calificado para los técnicos necesarios;

3) Aumentar la producción energética sustentable y más ecológica. Portugal presenta un potencial enorme en la producción de energía, a través de la biomasa forestal. De esa forma, podríamos reducir nuestra dependencia de energías que contribuyen a las alteraciones climáticas (combustibles fósiles);

4) Combatir la desertificación del interior del país. Portugal presenta una distribución poblacional contrastante entre el interior y el litoral, lo que se refleja en fuertes problemas urbanísticos, de ambiente y de calidad de vida, para las poblaciones. Este tipo de industria energética estaría, particularmente, muy desarrollada en el interior del país, llevando hacia allí a miles de personas;

5) Regresar al precio de la electricidad más accesible. Aprovechando este recurso (biomasa) como fuente energética (complementaria o alternativa) y con todas las sinergias referidas anteriormente, posiblemente sería posible bajar significativamente el precio de la energía eléctrica.

Es cierto que resolver los recurrentes incendios de todos los años no depende, exclusivamente, de la limpieza previa instalada, de los bosques. Es, sí, condición indispensable. Sería también importante que, en vez de que el Estado gastara todos los años decenas de millones de euros en la contratación de transportes aéreos privados de combate a los incendios (lo que, en parte, puede explicar el llamado “incendio provocado”), compre o, por lo menos, adapte parte de sus aviones y helicópteros para ese objetivo.

Pero, habría que ir más lejos, analizar y corregir (y rechazar) el excesivo recurso de un “tipo” de floresta (eucaliptos y pinos, plantados como “cajas de fósforos” que, por sí sólo, potencia la violencia de innumerables incendios), organizar y completar el catastro nacional, para permitir atacar el problema de los miles de minifundios, porque no se sabe quién es su dueño, y miles de otros están abandonados; la implementación de un plan nacional de nueva forestación, que logre regresar a las especies naturales (apoyo a la biodiversidad), que permitan una floresta más resistente a los incendiosy tantas otras medidas que podrían sacar del sofocamiento, a las poblaciones y a los bomberos afectados por las sucesivas existencia de incendios en los veranos de Portugal.

Inercia tan conveniente como criminal: ¿hasta cuándo?

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Nuestro país, con cerca de un tercio de su territorio ocupado con bosques, biodiversidad o matas, presenta un enorme potencial en estas áreas. Sin embargo, continuamos teniendo una utilización raquítica de esta enorme riqueza (biomasa forestal), lo que beneficia, una vez más, a otros poderosos grupos económicos (por ejemplo, de los relacionados con los combustibles fósiles: petróleo). Contradictoriamente, al no ser aprovechada positivamente esta enorme riqueza, más temprano que tarde, este potencial se mostrará en su forma destructiva,con más incendios descontrolados y con todas sus consecuencias.

Cuando se trata de criminalizar a alguien por los incendios, se habla esencialmente del acto criminal del “incendio provocado”. Pero los estudios demuestran que sólo una minoría de los incendios tienen como causa el “incendio provocado” (apenas 20%), y que la mayoría es el resultado de negligencia o de causas naturales. ¿Quiénes son, entonces,los principales responsables? Se ganan millones con los incendios, sobre todo empresas privadas (dirigidas por empresarios próximos a los partidos, que se vienen alternando en el poder, hace más de 30 años), de combate aéreo a los incendios o fábricas de celulosa y, por eso, siempre tendremos lágrimas de cocodrilo ante esta tragedia nacional. Pero lo que décadas de muerte y destrucción nos demuestran, cada vez más, es la asustadora influencia que estos intereses consiguen ejercer sobre el poder político nacional. Diferentes gobiernos que, a pesar de las promesas al final de cada verano, mantienen una inercia que tiene tanto de conveniente para media docena de poderosos, como de criminal ante las vidas y el patrimonio destruidos. ¿Hasta cuándo?

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Traducción Laura Sánchez