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Reina el clima de pánico mundial debido al coronavirus. La epidemia se agrava, en China ya mató a más de 1.000 personas. El conteo de nuevas infecciones ya sobre pasa 2.000 por día. Es, de hecho, una preocupación a tener en cuenta, en un mundo donde el capitalismo impone la interacción desordenada con la naturaleza, pudiendo traer consecuencias imprevisibles.

Por: Em Luta, Portugal

No es solo con este virus que tenemos que preocuparnos, hay virus reales y metafóricos que podrán también traer graves consecuencias si no estamos atentos.

En Portugal, mueren de gripe cerca de 3.000 personas por año. Este número solo es posible porque 25% de las familias portuguesas no tiene dinero para calentar sus casas en el invierno. Por lo visto, el Parlamento no tuvo eso en cuenta cuando determinó que el IVA de la electricidad se mantendría en 23%. La realidad portuguesa es algo que pasa lejos de la “casa de la democracia”.

No obstante, parece convivir bien con el racismo, el otro virus que tenemos que tener en cuenta. André Ventura sugirió que Joacine Katar Moreira fuese deportada y las fuerzas parlamentarias consideraron que el Parlamento no precisaría pronunciarse sobre el caso… con aval del Bloco de Esquerda y del Partido Comunista.

Estos dicen ser aliados en la lucha contra el racismo y el avance de la extrema derecha, sin embargo, pierden oportunidades de hacer algo, de modo de mantener la relación privilegiada con el poder.

Es lo que hacen también cuando se abstienen en la votación del Presupuesto del Estado, legitimando un presupuesto más hecho a través de las reglas del Banco Central Europeo (BCE). Con la justificativa de tener las cuentas ciertas, imponen las cuentas difíciles a los de abajo. En tiempos de imprevisibilidad de los efectos del Brexit en la economía de la UE, es más que el momento de discutir qué ganaron los trabajadores con la sumisión del país al Euro y al pacto de la Troika, un virus del cual todavía no nos libramos.

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Contra todos estos virus, precisamos de anticuerpos. Hay que luchar para garantizar que nadie más muera de frío en este país; luchar contra el racismo estructural que divide a la clase trabajadora y que la explota aún más; combatir las fuerzas de extrema derecha que fortalecen este discurso mientras se someten al sistema. Y hay que tener claridad de que de este gobierno no podemos esperar cambios y, por lo tanto, la colaboración con él es para fortalecer lo que ya está ahí. Nuestro remedio es la lucha independiente de la clase trabajadora y construir una alternativa revolucionaria en Portugal.

Traducción: Natalia Estrada.