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El Gobierno tiene dos pesos y dos medidas: habla de contención social, pero se niega a parar todas las empresas y servicios no esenciales, a pesar de las concentraciones de miles de trabajadores. Habla de medidas de salud, pero no obliga a las empresas a garantizar material de protección a quien trabaja.

Por Em Luta, Portugal

Los aeropuertos son uno de los centros de esta contradicción: concentran miles de trabajadores, son lugares de circulación de miles de pasajeros diariamente, son la principal puerta de entrada de personas en el país.

Falta de protección para quien trabaja

En el país se cerraron las escuelas y se exige distancia mínima y control de entradas en supermercados y bancos. Pero en nuestros aeropuertos (y dentro de los aviones) no hay medidas de distanciamento mínimo que protejan a pasajeros y trabajadores.

Además, no hay protección extra de quien trabaja: no hay máscaras, guantes o gel desinfectante, pese a que los empleados tienen contacto con pasajeros, maletas y documentos; todos centros de propagación del vírus. Más grave todavía: en empresas como Grounfource (que hace la asistencia en tierra de TAP, Lufthansa, British Airways, Airfrance, etc.), la Administración no solo no proporcionó materiales de protección, sino que prohibió su uso por parte de los empleados. Obsérvese que, recientemente fue confirmado que, un piloto de Tap está contagiado y los que realizaron el vuelo con él siguieron trabajando normalmente.

Situación similar denunciaron también los estibadores, que afirman no contar con ningún material de protección, a pesar de que manipulan mercaderías de todo el mundo. Lo mismo sucede con los transportadores de mercaderías, en particular los internacionales, que viajan por todos los lugares de focos más fuertes de contagio sin ninguna protección o cualquier medida de seguimento al entrar al país.

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O sea, los trabajadores son obligados a mantener las ganancias de los patrones sin poder proteger su salud y la de los suyos.

Vuelos fantasmas y aeroportos a “100%”

El Gobierno prohibió el desembarque de cruceros pero mantiene los aeropuertos en funcionamento sin restricción alguna y sin siquiera poner medidas de higienización extra. Es más, el Aeropuerto de Lisboa tiene hoy cada vez menos baños por falta de limpieza.

Además, debido a la pandemia de coronavirus, la aviación es uno de los sectores afectados económicamente de forma directa. Sin embargo, la irracionalidad del capitalismo es tal que las empresas siguen volando aunque con aviones casi vacíos, gastando combustible y obligando a un esfuerzo y exposición innecesarios de los recursos humanos. ¿Por qué? Porque si dejan de realizar vuelos pierden los slots aeroportuarios (el derecho a aterrizar o despegar em determinado intervalo horario en aeropuertos).

¡El turismo no puede estar por encima de nuestras vidas!

Em Luta por:

  • Derecho a la protección de quien trabaja, ya: Materiales de protección garantizados por las empresas (barbijos, guantes, gel desinfectante), refuerzo de medidas de higiene de los aviones y espacios aeroportuarios, fin del registro biométrico, readecuación de la capacidad de los transportes (aviones e internos del aeropuerto)
  • Aeropuertos, puertos y transportes públicos funcionando únicamente en servicios mínimos y esenciales. Los aeropuertos son infraestructuras críticas en la actual coyuntura. Por eso deben realizar únicamente viajes de carácter urgente y esencial, como vuelos para Madeira, Açores y casos médicos, por ejemplo. Las asociaciones de los trabajadores deben organizarse para gerenciar entre sí la garantía de la prestación de los referidos servicios y su organización.
  • No al dinero público para salvar ganancias de privados.¡Plan de nacionalizaciones que garantice las empresas esenciales y los puestos de trabajo! ¡Renacionalización de TAP, sin indemnización y bajo control de los trabajadores Retorno de ANA Aeropuertos a la gestión pública!
  • Si el Gobierno y la patronal no quieren parar, que sean los trabajadores los que decidan si paran o no.
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Traducción: Miriam Dolagaray