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Desde la gran manifestación/revuelta del 15 de setiembre de 2012, el gobierno Passos/Portas está herido de muerte, pero continúa “conectado a la máquina”. Con el apoyo de la troika y de Cavaco, y el beneplácito del Parlamento, continúa su gobierno de destrucción de las vidas de quienes trabajan, de robo descarado a los salarios y, ahora, nuevamente de las pensiones de los que tuvieron una vida de trabajo (y descuentos) para que en la vejez pudiesen tener alguna dignidad y descanso.

La oposición parlamentaria del PS se queda por ahí también, por el Parlamento, y no parece importarle mucho que el gobierno continúe esta destrucción, pues ahora admite que acepta que se quede hasta el fin del mandato, y se desgaste electoralmente, para ver si el PS puede ganar algunos votos más a costa de la miserable situación y del odio del pueblo a este gobierno del PSD/CDS [Partido Socialdemócrata y Partido Popular].

Mientras tanto continúa la “festichola”, con la austeridad disminuyendo los salarios y las pensiones de los trabajadores y recortándonos nuestros derechos. La política criminal de este gobierno sólo puede ser parada por la revuelta en la calle, por ejemplo, como el 15 de setiembre fue derrotada la TSU [Tasa Social Única, medida contributiva para Seguridad Nacional prevista en el Presupuesto de Estado portugués], que quería sacarle a los trabajadores para darle directamente a los patrones. O como derrotamos la política del anterior gobierno Sócrates, con las manifestaciones del 12 de marzo de 2011, las de la “Geração à rasca” [Generación precaria].

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Pero para eso tenemos que poder volver a realizar grandes acciones de expresión genuina de la voluntad popular, manifestaciones que tomen la calle y permitan la libre expresión sin el apretado control de las organizaciones partidarias o sindicales que protestan con control de calendario, con horario de llegada y de partida. La movilización de calle consigue victorias cuando es continua hasta alcanzar lo que se reivindica, como se vio recientemente en el Brasil.

Lamentablemente, aquellos que dirigieron los movimientos que se levantaron el 12 de marzo o el 15 de setiembre optaron por otra postura que interrumpió el deseo de continuidad de las movilizaciones demostrado entonces por la población, y optó por canalizar el descontento hacia eventos electorales o acciones sindicales tardías.

Lo que necesitamos hoy es un nuevo reagrupamiento de la voluntad popular para acabar con este gobierno, con este presupuesto de austeridad, con esta sumisión al pago de una deuda hecha para beneficiar a los patrones y políticos del régimen. Lo que precisamos hoy es una nueva revuelta como fue la del 15 de setiembre.

Es en ese sentido que el MAS participa en los debates y manifestaciones contra la política del gobierno y de la troika. Es en ese sentido que participamos en la manifestación convocada por la CGTP para el 19 de octubre y apelamos a una gran manifestación para el 26 de octubre, intentando que esta contribuya para devolver la palabra y el protagonismo de los debates a la movilización popular. 

Editorial Jornal Ruptura n° 132, octubre 2013

Traducción: Natalia Estrada