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Durante la Revolución Portuguesa, aún en el año 1974, se dio el primer contacto entre la corriente trotskista de Nahuel Moreno, perteneciente a la IV Internacional, y los jóvenes que posteriormente serían su organización portuguesa. La corriente morenista, que se organizó dentro de la IV Internacional como Fracción Bolchevique y posteriormente fundó la LIT-CI, mantuvo su actuación en Portugal por más de cuatro décadas, con diferentes nombres y organizaciones, siendo hasta recientemente el Movimiento Alternativa Socialista (MAS) su sección portuguesa.

Por: Em Luta – Portugal

En abril de 2017, el MAS envió a la Dirección de la LIT una resolución de ruptura, al informar la decisión de su comité central, de suspender las relaciones con la misma. Esta decisión partió del MAS y no de la LIT. No obstante, solo es posible entenderla –después de 43 años– como parte de un curso político que este partido venía construyendo hace varios años.

A nivel político, varios debates cruzaron la polémica entre el MAS y la dirección de la LIT: el impacto del fin de los Estados obreros en el Este europeo, cómo intervenir en las elecciones, cómo construir y presentar el programa, etc.

Em Luta tiene en su origen a compañeros que, dentro del MAS, dieron la batalla por otra política y otra relación con la Internacional. Hoy, Em Luta da continuidad a la construcción de la LIT en Portugal, habiéndose tornado su sección en el país.

¿Unidad de izquierda o alternativa revolucionaria e independiente de los trabajadores?

A nivel nacional entablamos debates sobre cómo relacionarnos con los partidos reformistas y qué alternativa es necesario construir en Portugal. El MAS tenía como lo central en su política un llamado permanente a la unidad de la izquierda y la presentación como el partido que venía para unir a la izquierda. Para nosotros, esta política escamoteaba los programas y proyectos opuestos entre los revolucionarios y los reformistas, tornando incomprensible para los trabajadores la necesidad de una alternativa revolucionaria.

En el contexto actual, con un gobierno Costa (PS) apoyado por el Bloque de Izquierda (BE) y el Partido Comunista portugués (PCP), el llamado a la unidad de la izquierda gana nuevos contornos, toda vez que ayuda a minimizar el papel real de estas organizaciones, que permiten que el PS mantenga la austeridad (aunque en otros moldes y en otra situación económica), pero ahora con una cobertura de izquierda. Este llamado a la unidad esconde la anestesia en que el movimiento de los trabajadores y de la juventud está inmerso por el PCP y por el BE, que alimentan la ilusión de que es posible una salida para el país apoyada en sus acciones en el Parlamento.

Es esta estrategia que lleva hoy al MAS a justificar el apoyo del BE y del PCP al gobierno, cuando dice que: “Es cierto que el BE y el PCP se movieron en dirección al PS para impedir un nuevo gobierno de la derecha. Es justo y entendible”, diciendo después que estos deberían apenas votar sus buenas medidas, pero no el Presupuesto. Si es “justo y entendible” unirse al PS para derrotar a la derecha, la única manera de hacerlo era (como siempre evocaron el BE y el PC) votar el Presupuesto para garantizar la mantención del gobierno. Por eso, o se justifica la unidad con el PS para derrotar a la derecha o se propone una oposición de los trabajadores al gobierno; no es posible combinar las dos cosas. En el momento en que es más necesario apuntar a la construcción de un campo independiente de los trabajadores frente al gobierno, cuando precisamos de la movilización de los trabajadores y de los jóvenes (por oposición al marasmo impuesto por el PCP y el BE al movimiento sindical y político), la política de unidad de izquierda dificulta la construcción de una alternativa independiente y revolucionaria para los trabajadores.

¿El espacio electoral como criterio político?

Otra de las grandes cuestiones que cruzaron nuestro debates fue el siguiente: ¿cuál es el criterio para participar en las elecciones y para elegir las banderas políticas?

El legado de la experiencia histórica que nos fue dejado por Lenin, Trotsky y Moreno apunta para que la participación en las elecciones tenga como criterios la presentación de un programa revolucionario (para el país, la región, Europa, etc.) y la construcción del partido revolucionario entre los trabajadores, potenciando y apoyando las movilizaciones.

Desde hace algunos años hasta aquí, el criterio que se venía imponiendo en el MAS fue el del “espacio electoral”, o sea, cantidad de votos en detrimento de la construcción de un programa de respuesta a las necesidades de los trabajadores combinada con la mejor localización para que se haga eco. Esta política se expresó en Juntos-Podemos y en la coalición AGIR. Se expresó también en la elección de sus banderas políticas, no reflejando la respuesta a las necesidades centrales de la clase trabajadora sino aquello que podía tener eco electoral; fue el caso de la bandera de la corrupción o del fin de los privilegios de los políticos, que, teniendo su importancia política, no eran determinantes en aquel momento de grandes ataques con la austeridad. Por otro lado, el llamado a la unidad entre las organizaciones de los trabajadores para luchar y derrotar la austeridad fue secundarizado.

¿Alianzas o aislamiento internacional?

Estas diferencias se expresaron en las alianzas internacionales que el MAS hizo aún dentro de la LIT y que ahora promueve con sus nuevas relaciones internacionales.

El MAIS, en el Brasil, rompió con el PSTU para proponerse entrar en el PSOL, ayudando así a construir un partido reformista, cada vez más pegado a la política de Lula/PT (ahora en la oposición) y muy similar al BE, Syriza y Podemos.

El MAS apoyó, aún dentro de la LIT, la ruptura del MAIS con el PSTU. Este fue un golpe importante contra uno de los mayores partidos trotskistas del mundo, que tiene un papel central en la construcción de la LIT. Fortaleció, por eso, a aquellos que querían la unidad con los reformistas, incluso si eso significase el debilitamiento de los revolucionarios.

Ahora, la dirección del MAS decide romper con la LIT sin ningún proyecto de Internacional. En su resolución, los camaradas defienden apenas la mantención de relaciones con el MAIS de Brasil y la búsqueda de contactos y unidades a nivel internacional con quien tengan afinidad programática. El MAS es hoy una organización aislada internacionalmente. Dice querer establecer nuevas relaciones internacionales, pero nos queda la duda: ¿cuáles? Sabemos lo que significa la unidad de izquierda del MAS en Portugal y sabemos lo que significa la unidad de izquierda del MAIS en el Brasil; en ambos casos, esas unidades favorecen las organizaciones reformistas y no la construcción de alternativas revolucionarias. Sabemos también que la gran mayoría de la izquierda a nivel internacional –incluso las de origen trotskista, como el SU– tiene proyectos esencialmente electorales y apoya, de forma más o menos directa, a gobiernos burgueses dichos “progresistas” (que mantienen la austeridad y los ataques a los trabajadores en sus países) y proyectos reformistas de transformación de la sociedad. Estas no son, en nuestra opinión, las unidades que es necesario construir.

¿Hay alternativa revolucionaria sin Internacional?

La tradición trotskista y morenista, de la que los compañeros del MAS fueron parte durante varias décadas, siempre defendió que sin una Internacional centralizada democráticamente cualquier dirección está condenada al oportunismo y al sectarismo, cayendo en el nacional-trotskismo. Por eso, Lenin, Trotsky y Moreno llamaron siempre a construir una nueva Internacional cuando rompieron con las organizaciones internacionales a que pertenecían: Lenin rompe con la II Internacional y llama a construir la III; Trotsky llama a construir la IV, y Moreno dio la batalla por una nueva Internacional, que se concretaría posteriormente en el nacimiento de la LIT. No obstante, los compañeros rompen con la LIT y buscan “relaciones internacionales”.

Todavía, desde hace varios años que los compañeros del MAS actuaban de forma cada vez más distante de la Internacional, siendo la vida, las campañas, los materiales y los debates de la Internacional temas puntuales y formales en la organización. La elaboración de la política de la organización dejó de ser hecha en los marcos de la Internacional, considerando su Dirección que este debate no ayudaba a su construcción política.

Para nosotros, no basta tener relaciones internacionales o pertenecer a una organización internacional sin centralismo democrático. Para nosotros, tal como para Lenin, Trotsky y Moreno, no es posible construir una organización nacional revolucionaria fuera de una Internacional revolucionaria, centralizada democráticamente –o sea, que actúe como un partido mundial (incluso débil y frágil)–, que permita resistir a las presiones, corregir sus errores y avanzar. El elemento fundamental de esta pertenencia es la construcción de la política nacional en el marco de la Internacional, porque es eso lo que nos hace ser un partido mundial y no un agregado de varias secciones nacionales.

Por eso, fuera de los marcos de la LIT, y apenas manteniendo relaciones internacionales, el MAS abandona un elemento estructural de la concepción trotskista: no hay partido revolucionario nacional sin ser parte de una Internacional, que, por más frágil y débil que sea, es siempre superior a una dirección nacional. Esta su opción hará que las presiones oportunistas y sectarias sean aún más fuertes en su camino.

Continuar la construcción de la LIT en Portugal

Em Luta nace a partir de los camaradas que dentro del MAS dieron la batalla por la necesidad de presentar una alternativa revolucionaria para el país, en el marco de la construcción de la LIT en Portugal.

Creemos que, frente al gobierno de Costa y el apoyo del BE y del PCP al mismo, es necesario –más que nunca– construir una alternativa a la austeridad en Portugal. Es necesario un tercer campo, que sea alternativa a la derecha y a la austeridad maquillada del PS. Es necesario un campo de los trabajadores y sus luchas, independientes del gobierno y de la izquierda (BE y PCP) que lo sostiene. Un campo que no se apoye en el Parlamento sino que salga a la lucha para exigir el fin de la austeridad en las empresas, en las escuelas, en la salud, en la educación. Frente a la crisis económica que continúa, para conseguir lo mínimo es necesario estar dispuestos a arrancar el mal por la raíz. Y eso solo es posible con la fuerza de los trabajadores movilizados nacional e internacionalmente.

Es eso que nos proponemos hacer en Portugal y que la LIT está construyendo en los países donde actúa, llamando a la constitución de un campo independiente de los burgueses e imperialistas de derecha (como Trump, Le Pen, Passos Coelho, Merkel), pero también de las opciones dichas “progresistas” y reformistas pero igualmente pro-burguesas y imperialistas. Es un campo de los trabajadores. Ejemplo de eso fue la batalla reciente por la construcción de la huelga general en el Brasil, que fue desde el inicio una lucha tomada por la CSP-Conlutas y por el PSTU, contra la mayoría de la izquierda (como el MAIS), que la decía imposible.

Los desafíos del tiempo presente exigen que tengamos la capacidad de poner nuestros oídos cada vez más junto a las necesidades y reivindicaciones preeminentes de los trabajadores, de los negros, de las mujeres, de los jóvenes, y menos junto a la izquierda parlamentaria y los medios que defienden que nunca hay espacio ni voluntad de la clase para luchar. No queremos las unidades que mantengan las ilusiones en los gobiernos y en los cambios de política dentro del Parlamento; queremos las unidades que fortalezcan la confianza de los trabajadores, de los jóvenes y de todos los oprimidos en sus propias fuerzas y en sus luchas, pues es en esa fuerza que se va forjando la próxima revolución portuguesa; sabemos que las revoluciones parecen imposibles solo hasta el momento en que se tornan inevitables, pero sabemos también que solo podremos salir victoriosos si la Revolución fuese Internacional y si tenemos un partido mundial a la altura. Es para este gran desafío que pretendemos contribuir en Portugal, con la certeza de que no lo encaramos solos, porque lo hacemos en conjunto con los camaradas y partidos de la LIT, todos los días, en varios puntos del globo. ¡Es ese trabajo colectivo, como una sola organización, lo que nos hace más fuertes!

Traducción: Natalia Estrada.

Artículo publicado en: emluta.net

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