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¡Parar ya lo que no es esencial! ¡Prohibir los despidos y los atropellos a los derechos! De día en día crece el número de casos y el número de muertos debido al coronavirus. Al mismo tiempo, los patrones transforman la pandemia en una crisis social a través de despidos y pérdidas de derechos y rendimientos, que traen aún más miseria a quien ya vive en el límite. El gobierno actúa como si estuviésemos frente a lo inevitable y no hubiese nada más que hacer. Pero nosotros, trabajadores, sabemos que no es así.

Editorial de Em Luta, Portugal

Es la (ir)responsabilidad del gobierno que permite la barbarie social que se instaló como consecuencia de la pandemia de coronavirus: millares de despidos y contratos no renovados; vacaciones impuestas por los patrones; la pérdida de 1/3 a 1/2 de los rendimientos de una familia (25% que gana el salario mínimo) a través de los lay-offs, de las bajas para quedarse con los hijos o para quien contrae el coronavirus. Los patrones se aprovechan de la pandemia para arrojar la crisis económica sobre las espaldas de los trabajadores. Pero el gobierno anunció varios millones de euros para apoyar a las empresas que acumularon lucros multimillonarios en los últimos años. Para los trabajadores, solo vagas medidas.

Varios gobiernos europeos ya prohibieron los despidos, pero Costa continúa permitiendo la farra de los patrones, de la que la falsa insolvencia en el Puerto de Lisboa y el impedimento de los estibadores de trabajar es solo uno de los puntos más graves. A esto se junta el hambre y la falta de casas para varias personas que ya viven en la miseria, ahora agravada. Se juntan aún millares de inmigrantes, que son los más afectados por la crisis en el turismo y que, sin acceso a SEF y la regularización, quedan también sin apoyo de la Seguridad Social y la salud.

Es la (ir)responsabilidad del gobierno que hace que la especulación de precios –desde los materiales de desinfección y protección hasta los medicamentos y los bienes esenciales como los alimentos– suba todos los días, cuando los rendimientos de quien trabaja descienden.

¡Los trabajadores no pueden pagar esta crisis!

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Pero es también la (ir)responsabilidad de las políticas de años de garrote al Servicio Nacional de Salud (SNS) y, sobre todo, la incapacidad de hacer un plan coherente de combate al coronavirus en curso. Los testes continúan siendo hechos con cuentagotas y exclusivamente bajo la autorización de la SNS24 (que no funciona), impidiendo que se generalicen los testes para contener la propagación del virus. Hay falta de testes, pero los privados hacen los testes que quieren, cobrando por estos precios de mercado a quien pueda pagar. No solo continuamos dependiendo de los laboratorios privados para hacer la mayoría de los testes, sino que el Estado aún va a pagar cerca de 100 euros a los privados por cada teste realizado. Faltan profesionales de la salud, faltan camas, faltan ventiladores, pero continuamos a la espera de la buena voluntad de los privados, que hasta dicen que van a recibir enfermos y después presentar la cuenta al SNS. El gobierno se muestra, así, totalmente incapaz de preparar el país para un combate real al virus, porque no centraliza el dinero, los esfuerzos humanos y los materiales para impedir la propagación de enfermedad y dotar al SNS de lo necesario para vencer esta batalla.

Es la (ir)responsabilidad del gobierno que permite que una gran parte de la población esté impedida de hacer cuarentena, porque es obligada a ir a trabajar en sectores no esenciales. La televisión se dedica a mostrar a la policía en las playas mandando a las personas para sus casas o hablan de las decenas de detenidos por incumplimiento de las órdenes de las autoridades. Pero, en Felgueiras, donde comenzó el primer foco de infección, las fábricas continúa trabajando; en Ovar, municipio en estado de calamidad, también. Varias empresas, como los call-centers, que podrían estar en teletrabajo continúan obligando a sus empleados a presentarse al servicio; hoy están en huelga para poder “quedarse en casa” contra la voluntad del gobierno y de los patrones.

Los aeropuertos continúan funcionando sin siquiera garantizar distancias seguras o permitir materiales de protección a sus empleados. Todo eso porque la “economía” no puede parar, incluso si eso significa un peligro para la salud de esos trabajadores, que pueden estar propagando el virus (un lugar de trabajo con millares de personas que comparten herramientas es mucho más peligroso que el pequeño café o la playa).

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Una vez más, el problema es la (ir)responsabilidad del gobierno, que protege los intereses de los capitalistas, y no nuestra salud colectiva. Aquí, como en el Estado español o en Italia, son los trabajadores los que luchan para tener derecho a protección y para poder hacer cuarentena, no son los gobiernos. La diferencia es que, en Portugal, están prohibidas las huelgas para defender su salud y la del colectivo debido al Estado de Emergencia, que solo sirve a los patrones.

Es la (ir)responsabilidad del gobierno por detrás de la falta de materiales de protección en todos los sectores fundamentales (salud, transporte, abastecimiento, supermercados, banca, etc.), que continúan trabajando, pero que precisan proteger a sus trabajadores para protegernos a nosotros. El gobierno dice que no hay en el mercado, pero no requisa los sectores necesarios para producir ventiladores, máscaras, batas, guantes, y otros materiales de protección.

El gobierno y los “privados” muestran así, no solo su irresponsabilidad social sino también su incapacidad de responder a la pandemia. Por eso, rechazamos el discurso de la (falsa) unidad nacional, porque nuestra salud solo podrá vencer contra los lucros de los capitalistas. Por eso, no podemos aceptar que las organizaciones que dicen defender a los trabajadores continúen, en los lugares de trabajo o en el Parlamento, mandándonos a obedecer y aceptar la farsa del Estado de Emergencia, que solo sirve para callar a los trabajadores y proteger a los patrones.

Al contrario de lo que hacen creer los medios de comunicación social, son los trabajadores que han dado muestras de civismo, de solidaridad y de lucha para garantizar su salud y la del colectivo. Estos no precisan de un Estado de Emergencia de represión, sino sí de medidas que pongan el derecho a la salud para todos por encima de las ganancias de una minoría.

Por eso, es preciso defender ya:

  • ¡Prohibir inmediatamente, y con efectos retroactivos, todos los despidos y no renovaciones de contratos durante la pandemia! ¡Ninguna pérdida de rendimiento: pago a 100% de todas las bajas! ¡prohibición de los lay-offs, de los bancos y de las horas de vacaciones forzadas! ¡No a la especulación, por el congelamiento de precios! ¡Suspensión de los desalojos y de los pagos de agua, luz y renta para todos los que perdieron rendimientos! ¡Regularización de todos los inmigrantes! ¡Apoyo a las micro y pequeño empresas para garantizar salarios y empleos!
  • ¡Ningún dinero a privados para salvar la salud que es de todos! ¡Es preciso requisar inmediatamente los hospitales, laboratorios y recursos humanos del sector privado y, en caso de recusa, nacionalizarlos, sin indemnización! ¡Generalizar los testes de forma gratuita para contener la propagación del virus!
  • ¡Cuarentena general garantizada por los trabajadores! ¡Cerrar los servicios no esenciales! ¡Garantizar protección a los trabajadores en los servicios esenciales! ¡Abajo el Estado de Emergencia, que solo protege a los patrones!
  • ¡No al dinero público para garantizar ganancias privadas! ¡Plan de nacionalizaciones de los sectores esenciales, sin indemnización! ¡Requisar y reconvertir la producción para garantizar materiales de protección y de apoyo al combate al coronavirus!

Artículo publicado en https://emluta.net, 27/3/2020.
Traducción: Natalia Estrada.