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Dos manifestaciones nacionales están convocadas para los días 19 y 26 de octubre próximos.

En Portugal se vive un juego de “tira y afloje”. Desde 2009, los ricos y sus gobernantes intentan hacer pagar la cuenta de la crisis económica sobre los trabajadores, pero estos luchan para conseguir mantener sus derechos conquistados.

La Troika (FMI, Banco Central Europeo y Unión Europea), con la disculpa de mantener un supuesto rescate de Portugal, impone medidas durísimas a los portugueses. En 2013, el gobierno portugués tenía como meta un déficit de presupuesto de 5,5% del PIB nacional. Para 2014, la Troika exige más: es necesario disminuir el déficit a 4%, lo que significa más de cuatro mil millones de euros en recortes. A pesar de los “esfuerzos” de austeridad, la deuda pública portuguesa debe llegar en 2014 a 127,4% del PIB, y en 2013 debe haber una contracción de 2,7% de la economía. Es con esas condiciones que será presentada la propuesta de Presupuesto del Estado (OE), el 15 de octubre.

Ahora, se habla de cortar directamente 10% en los salarios de los empleados públicos que reciben más de 600 euros, lo que afectaría a aproximadamente 77% del sector: 445.000 trabajadores. Es importante resaltar que los impuestos ya fueron aumentados y que ya hubo recortes en los salarios a través del aumento de la cantidad de días de trabajo y de la jornada laboral. También pretenden realizar 4% de recortes en las pensiones de sobrevivencia (pensión que se paga a los dependientes de fallecidos), además de otros ataques como el aumento de la edad para la jubilación.

Las políticas de austeridad no son bien vistas por los portugueses. En una investigación reciente, 68% dice que la austeridad no funciona y 67% piensa que beneficia sólo a algunos países. Eso se demostró también en las urnas, a través de la derrota del gobierno en las elecciones regionales. A pesar de ser elecciones regionales, hubo un importante debate con impacto nacional. El partido del gobierno (PSD) y sus coligaciones tuvieron una pérdida de 558.000 votos con relación a 2009 y de un millón con relación a las elecciones nacionales, demostrando que los portugueses le sacaron “tarjeta roja” al gobierno.

Aun en ese contexto de respuesta social y desgaste del gobierno, tampoco los principales partidos de la oposición consiguieron capitalizar el espacio abierto, lo que demuestra que con el repudio a la austeridad también el régimen y sus principales partidos están siendo sacudidos. El Partido Socialista (PS), el mayor partido de la oposición, a pesar de haber obtenido una victoria política y haber ganado un mayor número de cámaras regionales, perdió cerca de 300.000 votos respecto de las elecciones de 2009. El Partido Comunista (PC), que en Portugal tiene aún un gran peso político y sindical, obtuvo una victoria electoral conquistando cámaras importantes, pero tuvo apenas 12.000 votos más que en las elecciones anteriores. El Bloco de Esquerda [Bloque de Izquierda] (BE), semejante al PSol del Brasil, tuvo una derrota electoral, cayendo de 4,02% a 2,42%. Perdieron la única cámara que dirigían y en Lisboa no consiguieron elegir a su principal líder.

Es necesario derrotar al gobierno también en las calles

Con las elecciones regionales en juego, los principales partidos de la izquierda, PCP y BE, retrasaron el calendario de luchas para el final de octubre. Se decía que las elecciones servirían para imponer una gran derrota al gobierno, pero sabemos que la mayor derrota es impuesta en las calles. Así como quedó demostrado recientemente en el Brasil con las jornadas de junio, también en Portugal el único proceso que garantizó el derrumbe de medidas de austeridad fue la salida a las calles de centenas de miles de manifestantes, el 15 de setiembre del año pasado. Ahora está siendo discutida la propuesta del presupuesto para 2014. Y en la mesa, más ataques para el conjunto de la clase trabajadora. Con todo, desgraciadamente, el calendario de luchas propuesto es muy limitado.

Están convocadas dos manifestaciones nacionales. La primera está llamada por la CGTP (principal central sindical del país, dirigida por el PCP) para el 19 de octubre. La segunda está convocada para el 26 de octubre, por “Que se Lixe a Troika” (QSLT), movimiento en el que intervienen el BE, el PCP, y otros movimientos minoritarios, incluyendo el MAS e independientes. Estas manifestaciones están ya muy encima de la aprobación del presupuesto, dificultando la construcción de un proceso de lucha contra él.

Es importante la elaboración de un calendario de movilización que se extienda a las empresas y escuelas, que contemple al conjunto de la clase y que tenga como objetivo expulsar a la Troika del país y derrotar la austeridad y su gobierno. Exigir la prisión para quien robó y endeudó el país y la suspensión del pago de la deuda, además de un referendo sobre la permanencia o no en el euro. Para eso, es también importante apoyar a los que luchan, como los estibadores, los profesores y los trabajadores del Aeropuerto de Lisboa, envueltos en importantes procesos recientes. Esa es la propuesta que los militantes del Movimento Alternativa Socialista (MAS), sección de la LIT-CI en Portugal, llevarán a los trabajadores y a la juventud en el próximo período.

EL MAS CONQUISTA SU LEGALIZACIÓN

El MAS conquistó su reconocimiento como partido legalizado en agosto de 2013. Esa lucha llevó un año y medio para ser exitosa porque los poderosos no querían ver nacer una alternativa. Son necesarias 7.500 firmas para entrar con un pedido de reconocimiento en el Tribunal Constitucional (TC), órgano que “fiscaliza” el cumplimiento de la Constitución. En octubre de 2012 fueron entregadas nueve mil firmas, pero ese primer pedido fue negado porque se nos exigió un artículo en el estatuto [del partido], ¡que no existe en ningún estatuto de los partidos que están en el Parlamento!

El MAS conquistó el apoyo de algunas personalidades, incluso de parlamentarios y sindicalistas brasileños. En poco tiempo fueron conseguidas más de 10.000 firmas, que esta vez sí garantizaron la conquista de nuestra legalización. No obstante, la legalización llegó cuando ya no era posible presentarnos como alternativa en las elecciones regionales.

Aún así, nos organizamos para participar en listas independientes, como la de una región de la ciudad de Amadora, el MIAL (Movimiento Independiente de las Aguas Libres).

Amadora es la cuarta mayor ciudad de Portugal, con cerca de 200.000 habitantes. Águas Livres es una región de esa ciudad, con 40.000 habitantes. Y en esa Junta de Freguesia [concejo barrial] (órgano que administra esa región) participamos directamente en la construcción de esa lista con la que obtuvimos 4,82% de los votos y elegimos un representante.

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Traducción: Natalia Estrada