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El dato más relevante de estas elecciones regionales de 2013 es la derrota (esperada) de la coalición de la derecha en el poder. No es la primera vez, ni será la última, que un partido en el poder es refrendado en elecciones regionales y, de inmediato, castigado en las urnas por las políticas que desarrolla desde el gobierno.

Fue así con Guterres, que tuvo que renunciar en 2001, provocando elecciones legislativas anticipadas. Será difícil, sin nuevas y fuertes movilizaciones sociales en las calles, que tal escenario se vuelva a repetir a corto plazo, pero que elgobierno está condenado y que es una cuestión de tiempo la convocatoria de nuevas elecciones, es un hecho inevitable. Esta es la primera deducción a sacar de las elecciones del 29 de setiembre.

Sobre los resultados propiamente dichos (consulte los resultados en la página de la DGAI donde también, puede compararse con los resultados del 2009), el PS, partido de la “oposición”, le gana las elecciones de este último fin de semana, pero sin poder levantar mucho la cabeza dado que pierde varias cámaras de varias importantes ciudades del país (Braga, Matosinhos, Beja, Loures, etc.). Lo que quiere decir que una parte significativa del país está harta de los dos partidos que se alternanen la gobernación de Portugal, hace más de 30 años (PS y PSD o PSD/CDS, algunas veces).


Con un gobierno como este del PSD/CDS que siempre destruye todo, desde las pensiones a los salarios, desde los centros de salud a los empleos, desde la economía a la cultura, nada queda en pie en las manos de Passos Coelho y de Paulo Portas; lo increíble no es la derrota estruendosa de la derecha, sino el hecho de que el PS sólo puede celebrar (en serio) la victoria en Lisboa, esta sí significativa.

Sobre el PCP/CDU tampoco asombra que no pueda cantar “victoria” en este proceso electoral. Era esperado y no era, convengamos, muy difícil. Un partido que se encuentra fuera del marco del gobierno, a partir del mundo del trabajo y de una oposición a la Troika y a sus medidas de austeridad, logra ahora resultados electorales de la inmensa mayoría de los trabajadores, que se oponen a la derecha y a la destrucción de una vida digna para quien trabaja.


Pero, no es una victoria tan grande como para que el gallo cante. Si no, veamos. Una apreciación más fina de los números nos muestra que, en 2009, la CDU ya había obtenido, a nivel nacional, el 9.75% de los votos y, ahora, sube al 11.06% (cerca de 11.000 votos en total). Convengamos que, con el odio que Passos y Portas provocan, no es una subida que va más allá. No se niega su crecimiento y victoria electoral, sino el envejecimiento de esta fuerza política que se mantiene, pues, ni en un terreno super favorable (elecciones regionales que requieren un enraizamiento local, que el PCP tiene), este partido no crece de forma cualitativa.


Los resultados de la CDU se destacan  confrontados con los del PS, que tampoco obtiene ninguna victoria espectacular, como ya referimos y, ante una nueva caída del Bloque de Izquierda su izquierda. Se confirma, por lo tanto (y esta es la segunda deducción a sacar de estas elecciones) que el PS y el propio PC (y el BI, claro) no consiguen capitalizar al conjunto del descontento y la rabia social, abriendo y confirmando espacios para el surgimiento de nuevas alternativas. Esta, también,es la explicación para la victoria en Oporto de Rui Moreira quien, aunque no sea ninguna alternativa al sistema,fue visto como un outsider a los partidos institucionales de los que la población tiende a divorciarse lenta y progresivamente.


Por último, sobre el Bloque de Izquierda. Tal como era de prever, la crisis en BI continúa. Se puede argumentar que, al contrario del PCP/CDU, el terreno “regional” es el peor escenario electoral para el BI, pues no posee prácticamente ninguna implantación, en ningún lado. De ese modo, el resultado era previsible y hasta, de cierto modo, “aceptable”. Pero lo más significativo es que su actual líderazgo político no fue electo (ni Luis Fazenda, en Sintra, ni José Soeiro, en Oporto), y la caída electoral, de conjunto se mantiene (pasa del 3.02% de los votos, en 2009, al 2,42% de las regionales de este año).


Con todo, será precipitado considerar enterrado a este partido como opción electoral de protesta, en futuras elecciones legislativas anticipadas, en las cuales los sondeos lo colocan en una situación relativamente confortable. Los años se encargarán de demostrar cuánto tiempo conseguirá mantenerse en la actual situación inestable. La política del BI de aproximaciones al PS, principalmente en la capital, cuando llevó a la Cámara al concejal SáFernandes (ahora en las listas de Antonio Costa), contribuyó a derretir fronteras de cara a este partido y finalmente, a reforzar al… PS y no al BI. Tal como nosotros, el Movimiento Alternativa Socialista (MAS), cuestionamos en sucesivas convenciones del BI, aunque Francisco Louçã y la dirección del BI ignorarony desdeñaron. Pues tienen ahí el proyecto de andar relacionados al PS.


El problema es que no aprenden y no tienen enmienda y, por eso, hay que levantar una nueva alternativa a la izquierda, en el país. Tal vez uno de los resultados, en la cuarta ciudad del país, Amadora, apuntan en este sentido. En una de sus feligresías más populosas, Aguas Libres (que agrupa a Buraca, Damaia y Reboleira Sur), una lista de independientes (MIAL), con el apoyo y la integración de militantes del MAS, eligióa Adão Tavares, con 619 votos (4.8% de los votos escrutados). Se puede objetar que es una votación local, que carece de la confirmación nacional de sus posibilidades. Concordamos y aceptamos el desafío. Aunque vamos por buen camino, nadie lo podrá negar.



Traducción Laura Sánchez