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La sed emancipadora que atravesó el África en la pos Segunda Guerra Mundial liberó del imperialismo racista a un continente entero. En el caso portugués, el 25 de Abril fue consecuencia directa de la derrota política, militar e ideológica del Estado Nuevo en la Guerra Colonial.

Por: António Tonga

La Casa de los Estudiantes del Imperio (CEI) reunió a hijos de funcionarios coloniales y otros “asimilados” que, estudiando en la Metrópoli y contactando con publicaciones clandestinas, despertaron para las contracciones inherentes al estatuto del colonizado (y asimilado), comenzando a organizarse de forma subversiva.

El Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA), el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) en Guinea-Bissau y Cabo Verde, el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO) en Mozambique, y el Movimiento para la Liberación de Santo Tomé y Príncipe (MLSTP) en Santo Tomé y Príncipe, formaron una alianza anticolonial pero fuertemente ligada al aparato estalinista y, por lo tanto, imbuida de sus limitaciones estratégicas, que se evidenciaron particularmente en la pos independencia.

Comienza la revolución negra y anticolonial

El proceso revolucionario avanza decisivamente cuando, en 1959, la población de las áreas urbanas de la Guinea adhiere a la lucha anticolonial, a continuación de la masacre de los estibadores y marineros en huelga por salarios dignos en el puerto de Bissau, a manos de las fuerzas de represión coloniales. En 1960, los campesinos de Malanje (Angola) se niegan a pagar los criminales impuestos coloniales e inician una Revuelta que duraría cerca de un año. En 1961, la Unión de los Pueblos de Angola (UPA) inicia las hostilidades en el norte del país. Comienza la Guerra Colonial.

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Guinea-Bissau se tornó “el Vietnam portugués”, donde el PAIGC, de hecho, derrotó a las tropas portuguesas, garantizando el control del territorio conquistado al invasor y declarando unilateralmente su independencia en 1973. Las fuerzas comandadas por Spínola jamás se recuperarían de tamaño golpe a la moral fascista. Amílcar Cabral fue una de las grandes figuras del siglo XX, estando al frente de este proceso como el principal dirigente del PAIGC. Cabral fue asesinado por ex militantes del PAIGC sostenidos por la PIDE [Policía Internacional y de Defensa del Estado – agentes a las órdenes del régimen fascista de Portugal], pero su lucha continuó.

La dictadura naufraga con el colonialismo

La Guerra Anticolonial pone a Portugal bajo las luces de la comunidad internacional, en una altura en la que los imperialismos europeos habían sido forzados a descolonizar, aunque manteniendo relaciones de dominación y explotación neocoloniales con las ex colonias.

La fuga de la juventud para el extranjero, la desmoralización y el descrédito del proyecto fascista por las abultadas bajas humanas que la Guerra representaba, fueron los motores que alimentaron el creciente descontento con la dictadura en Portugal.

Las brechas en el ejército colonial

Como corolario simbólico de la influencia negra en el 25 de Abril de 1974, apuntamos el hecho de que la vanguardia del Golpe fue la juventud que era forzada a matar y morir. Los capitanes del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) son producto de la lucha por la sobrevivencia de la juventud portuguesa, que solo se cumpliría con el derrocamiento del régimen que mantenía la guerra a todo costo. Era necesario el inmediato cese el fuego y el regreso de las tropas portuguesas a casa.

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El retiro total de las tropas y el fin de la guerra no fueron inmediatos. Después del 25 de Abril, la burguesía portuguesa en agonía procuró preservar sus intereses. Algunos de los momentos más calientes del Proceso Revolucionario En Curso (PREC) estuvieron ligados a las luchas por las independencias de las colonias, que fueron alcanzadas por la heroica lucha de los pueblos africanos, ya con la solidaridad de la revolución portuguesa.

El 25 de Abril también fue negro

El racismo hace que, hasta hoy, se esconda la importancia de la revolución en las ex colonias. Em Luta reivindica el carácter negro del 25 de Abril, pero sabemos que la revolución portuguesa no acabó con el racismo ni con las relaciones neocoloniales que la burguesía portuguesa –como intermediaria de la burguesía europea– continuaba manteniendo con la ex colonias.

Luchar por otro 25 de Abril es necesario para derrotar el capitalismo en Portugal, pero también para acabar con el racismo del Estado burgués.

Traducción: Natalia Estrada.

Artículo publicado originalmente en Em Luta n.° 3, abril de 2017.-