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En el segundo trimestre de 2013, se registró un crecimiento del PBI del 1.1% frente al trimestre anterior. Hablamos de un aumento de la riqueza absoluta, entre estos dos trimestres, de cerca de 400 millones de euros (US$ 541 millones). 

¿Qué contribuyó a este crecimiento?: 1) un aumento de la inversión por parte de las empresas; 2) un ligero aumento del consumo privado, principalmente en electrónica, electrodomésticos y otros bienes duraderos, y 3) un aumento del saldo positivo de la balanza comercial, es decir, el aumento de las exportaciones fue superior al aumento de las importaciones. Sopesadas las cosas, este crecimientose explica el 70% del aumento de la demanda interna.
 
A la par de este crecimiento de la riqueza, también la tasa de desempleo disminuyó de 17.7%, en el primer trimestre, al 16.4%. El sector primario (la agricultura) pasó a emplear 46.000 trabajadores más y los servicios 33.000 trabajadores más, en relación al trimestre anterior.

Es importante destacar la influencia estacional en esta mejora económica. Es común que el segundo trimestre se caracterice por un cierto aceleramiento de la actividad económica (más por la influencia del turismo y, en parte, por el sector agrícola), lo que se refleja en el empleo.
 
Sin embargo, este efecto estacional no está desligado de la coyuntura política. Las movilizaciones masivas del 15 de setiembre de 2012, más allá de emprender alteraciones al TSU (Tasa Social Única), se profundizaron, en gran medida, por la inestabilidad en el gobierno y en el conjunto del régimen. De las varias remodelaciones gubernamentales ya hechas, desde la asunción del poder, las más emblemáticas se dieron en la secuencia de sucesivas olas de descontento popular. Esta inestabilidad gubernativa presionó al ablandamiento del ritmo de la aplicación de las medidas de austeridad, algo que, conjugado con la estacionalidad, habrá contribuido para que las expectativas de consumo e inversión hayan también  suavizado su pesimismo. Las luchas, que atravesaron al gobierno, permitieron a una parte de la población  retomar modestamente algo de consumo.
 
De cualquier forma, este es un crecimiento insignificante si se lo compara con la destrucción productiva  a la que asistimos en los últimos años. Entre el cuarto trimestre de 2010 y el primer trimestre de 2013, la economía portuguesa se sumergió en un proceso continuo de destrucción. Son diez trimestres consecutivos de contracción a aquella con una caída de cerca de 7.2% del PBI (-3.000 millones de euros –US$ 4.054 millones) y un aumento del desempleo del 11.1%  y al 17.7% (más de 333.000 desempleados). En términos absolutos, en el primer trimestre de este año, regresamos al nivel de riqueza del año 2000 y alcanzamos una tasa de desempleo nunca antes registrada.
 
En cuanto a los intereses de la deuda pública a 10 años, estos regresaron a traspasar la barrera que, en abril del 2011, llevó algobierno del PS a abrir las puertas a la intervención de la Troika: por encima del 7%. Esto comprueba que todos los recortes hasta ahora impuestos, incluso excediendo el plan de la Troika, apenas servirán para proteger los intereses y privilegios de los ricos y poderosos, a través del fuerte aplastamiento de las condiciones de vida de toda una población. No está descartado que el arruinado “buen alumno” pueda estar nuevamente próximo a un segundo plan de empobrecimiento.
 
¿Podrá, entonces, ser este el punto de giro de la economía portuguesa? Creemos que no. Las causas de este crecimiento momentáneo evidencian que ninguna acción fue tomada por este gobierno para que la crisis sea resuelta. Nuestra estructura productiva continua débil y dependiente. Incluso, importamos menos porque nuestro rendimiento sufrió fuertes disminuciones. El déficit de las cuentas públicas, relativo al primer trimestre de este ano se situó en el 10.6% del PBI (4.167 millones de euros – US$ 5.631 millones). En los primeros seis meses del año, la deuda pública continuó aumentando, habiendo alcanzado el insostenible 130.9% del PBI.
 
Como si no bastase, hasta 2015, se impondrá un recorte en el gasto público del orden de los 4.800 millones de euros (US$ 6.487 millones) que incidirá, en gran medida, sobre los empleados públicos y los pensionistas: despidos en el orden de 30.000 empleados públicos; aumento de su horario de trabajo semanal; revisión de su escala remunerativa; reducción de vacaciones; aumento de los descuentos para a ADSE (Sistema de Salud de los Empleados Públicos); modificación de la edad de la reforma a 66 años; recortes en las pensiones… Entre otras medidas, que pueden salir encualquier momento de la “cartilla” de la Troika, como vimos en Chipre. El inicio caótico del año lectivo, en setiembre, ya está ejemplificado en las consecuencias generadas por el continuo pillaje organizado por el gobiernodel PSD-CDS/PP y la Troika.
 
Por lo tanto, por mucho que nos cueste decirlo, será difícil asistir a un crecimiento duradero y creador de empleo, en los próximos años. Es urgente la renuncia del gobierno y el rechazo de los paquetes de austeridad, impuestos por la Troika. Los recursos, ahora canalizados hacia el pago de la deuda y de sus intereses, deberán ser direccionados hacia la inversión en la economía. No hay verdadera renegociación de la deuda que no comience por ahí: suspensión del pago e inversión en el empleo. Sólo nuevas oleadas de lucha, como vimos en Brasil o en Turquía o, incluso, como el 15 de setiembre pasado, en Portugal, pueden revertir la situación. Cuanto antes, mejor.

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Traducción Laura Sánchez