Compartir

Danilo Moreira es trabajador de call centers hace más de 20 años y forma parte del Sindicato de los Trabajadores de Call Centers (STCC), también conocido como ¿Estás logueado?, donde cotidianamente se organiza a los trabajadores para luchar contra la precariedad generalizada del sector. Es también un activista de los movimientos sociales, donde se organiza para luchar contra las alteraciones climáticas, y participa en las luchas del movimiento negro y de las mujeres.
La decisión de Danilo por organizarse en Em Luta nos llena de orgullo y nos fortalece en la lucha por la construcción de una alternativa revolucionaria, nacional e internacional, que esté al servicio de la organización de los trabajadores para derribar el capitalismo.
Hacemos esta entrevista con Danilo para que nos cuente su recorrido en el activismo, las conclusiones políticas que saca de la actual situación nacional, y el camino que lo llevó a entrar en Em Luta.
Eres un activista en diversas áreas y queremos hablar sobre todas ellas, pero comencemos por hablar sobre la lucha en los call centers: eres presidente del STCC. Háblanos sobre este desafío.
Es un desafío muy grande, porque los call centers presentan innumerables problemas. Son innumerables las ilegalidades practicadas por las empresas que utilizan este servicio y las empresas de trabajo temporario (ETTs). Son lugares repletos de asedio, hay mucha presión. Además de representar a los trabajadores, yo mismo sufro en la piel los problemas como trabajador. Hay que luchar diariamente para que las cosas se resuelvan, y también, a través del ejemplo, enseñar a otros a luchar.
El STCC se fundó recientemente. Desarrolla más sobre el tema de la necesidad de construir un nuevo sindicato.
Nuestro sindicato cumple cinco años en este mes de abril. Comenzó con trabajadores que estaban en la PT (Portugal Telecom) en Coimbra y, a esa altura, era un movimiento de trabajadores insatisfechos con diversas situaciones que estaban pasando y también con el desempeño de las organizaciones sindicales existentes hasta entonces. Se creó el boletín PT Precarizaciones, donde se exponían las ilegalidades practicadas por la empresa. Más tarde, creamos nuestro boletín ¿Estás logueado?, de forma de alcanzar otras empresas. Surgió entonces la necesidad de construir el sindicato para actuar con más fuerza a nivel nacional y hacer más presión a las empresas. Precisábamos poder hacer huelgas y plenarios para organizar mejor a los trabajadores y dar más cuerpo a nuestra lucha.
Hay inmensos desafíos, uno de ellos es mantener la dirección. A lo largo de estos escasos años ya hicimos tres elecciones, pues algunos de los dirigentes sindicales acaban saliendo del sector debido al desgaste de la profesión, que aún está por ser reglamentada, aunque exista en Portugal desde finales de los años ’80. Hay mucha rotación, conseguimos sindicalizar a 800 personas a lo largo de estos años, pero son pocas las que gustan de trabajar en call centers y que eligen hacerlo por libre voluntad. Muchos de estos trabajadores son empujados a esta profesión debido a la escasez de oferta de trabajo en sus áreas de formación. Por eso acaban por irse a otros sectores así que lo consiguen.
Somos un sindicato democrático e independiente, pues queremos tener una total autonomía frente a nuestras decisiones como dirección y en conjunto únicamente con nuestros asociados. Buscamos, permanentemente, efectuar acciones conjuntas con los demás sindicatos y otros movimientos sociales, en nivel nacional e internacional. Pena que no todos los sindicatos quieren construir luchas unificadas, de forma de tener más fuerza y ser más eficaces. Aún así, ya conseguimos estrechar relaciones con algunos sindicatos de nuestro sector y de otros sectores laborales, lo que es de extrema relevancia.
El STCC es también un sindicato combativo, ¿cierto? Que busca la movilización de los trabajadores. ¿Qué entiendes por sindicalismo combativo?
Es un sindicalismo que defiende los intereses de los trabajadores, no está de manos dadas con los patrones y se asienta en discusiones democráticas. Y hay que responsabilizar todo y a todos. Por ejemplo, es importante no tener recelo de enfrentar ya sea a los patrones o a los propios gobiernos.
Por otro lado, nosotros no somos sindicalistas de bancada, nosotros trabajamos, estamos al lado de nuestros colegas. Las dificultades de mis colegas son las que yo siento en el día a día, la presión de las llamadas, la presión para alcanzar resultados, la persona muchas veces no tiene tiempo para respirar, no tener tiempo para beber un vaso de agua, falta de formación, falta de condiciones de higiene y seguridad, etc.
Hay una cosa que pocas personas saben, pero es de lo que es más importante hablar: nuestro sindicato no tiene a nadie tiempo entero [liberado para acciones sindicales], somos todos trabajadores y tenemos solo siete dirigentes que actúan en nivel nacional. Si miramos para que lo que hicimos a lo largo de estos cinco años, ya hicimos muchas más cosas que otros sindicatos con profesionales y dirigentes a tiempo entero. Por ejemplo, llevar la discusión sobre la reglamentación de la profesión de operador de call center a la Asamblea de la República.
Ser combativo es no tener límites; esencialmente, lo que los afiliados deciden, está decidido. No tener límites significa que si tenemos que presionar a empresas, gobiernos, autoridades por las condiciones de trabajo, ir a la comunicación social, hacer denuncias agresivas, recurrir a estrategias sindicales fuera de la caja, etc., así lo haremos y continuaremos haciéndolo.
Siempre dices que la mayoría del sindicalismo juega para el empate y que el sindicalismo combativo tiene que jugar para ganar…
Sí, sí. Nosotros vemos que el movimiento sindical perdió muchos afiliados; desde mi punto de vista es porque muchas veces juega para el empate, apuesta demás en las negociaciones, muchas veces los sindicatos salen perdiendo y aún así acaban por aceptarlas. Desde nuestro punto de vista, las luchas son para ganar. Podemos hasta perder, pero el objetivo es ir con todo y luchar para ganar. Y si tenemos que hacer acciones más radicales, así lo haremos.
El sindicalismo victorioso es también el que avanza en la organización de los trabajadores.
Exacto, nosotros hacemos muchas reuniones con los trabajadores de norte a sur de Portugal, y algunas son en las empresas a través de plenarios, pero también organizamos reuniones con los trabajadores en el sindicato y en otros lugares, e incluso también, por ser un sindicato a nivel nacional, hacemos reuniones vía internet. En Portugal, hay más de 430 call centers y no es fácil llegar a todos lados al mismo tiempo. Son más de 100.000 trabajadores y organizar a tantos trabajadores y tan dispersos implica un gran esfuerzo y una gran logística.
Yendo para otra área en que actúas, también eres activista ambiental. ¿Por qué?
Entonces, soy activista ambiental porque es una cuestión que me preocupa bastante. Formo parte de otra organización que se llama Climáximo, también soy parte de una ONG que se llama Conceptos del Mundo, que está ligada a los derechos humanos. Esta cuestión de los derechos del trabajo, derechos humanos y ambientales tiene que ser vista como un todo. Podemos aumentar las condiciones salariales a través del sindicato, pero si destruimos el clima vamos a terminar todos perdiendo; acaba por estar todo interrelacionado.
Es necesario actuar rápidamente. La sociedad no puede estar volcada para el lucro. El ambiente tiene que ser una preocupación central. Me hice activista ambiental a través de la Climáximo porque es preciso ir más lejos, no basta solo con ir a las escuelas a sensibilizar a las personas para el reciclado, reducción y sensibilización, es preciso poner incluso en práctica políticas ambientales realmente sustentables, y no basta solo quedarnos en palabras, tienen que existir medidas efectivas. Porque si no lo que va a ocurrir –y, además, ya está ocurriendo– son cada vez más personas con problemas de salud debido a la contaminación y las atrocidades ambientales, siendo que hay alternativas, hay tecnología; no hay la voluntad política para hacerlo.
¿Crees que es posible el capitalismo verde?
No, imposible. Porque el capitalismo visa el lucro por encima de todo. Y, en este caso, es preciso poner la cuestión ambiental al frente. No solo salvaguardar el planeta y toda la vida que existe en el planeta. Estamos hablando de todos los seres vivos –plantas, animales, personas–; no estamos hablando solo de seres humanos. Los hechos hablan por sí mismos, hay especies que dejan de existir diariamente. Si no se hacen alteraciones drásticas, los problemas serán mucho peores porque llega un punto de no retorno y en el que las cosas quedan totalmente descontroladas. En este momento aún hay medidas que pueden ser tomadas para que consigamos revertir algunas cosas, pero la verdad es que si las temperaturas aumentaran en nivel internacional van salir de nuestro control y, después, es tipo una bola de nieve: cada vez más fuegos, más inundaciones, más huracanes, y vamos a destruir el planeta si no se hace nada de verdad.
Lo que ocurre es que en los últimos años los países que más contaminan son los que cuando son afectados consiguen dar un respuesta y hacer frente a las catástrofes. Los otros países más pobres y menos desarrollados, con menos recursos, como fue ahora el caso de Mozambique, difícilmente consiguen dar una respuesta. Son los que menos contaminan y los que pagan de hecho.
También estuviste siempre atento a los temas relativos a las opresiones (racismo, machismo y homofobia). ¿A qué se debe esta preocupación?
Básicamente, lo que me preocupa, el centro de la cuestión, está relacionado con las injusticias, las desigualdades existentes y las respectivas consecuencias muy negativas para toda una sociedad. No son temas nuevos, pero son temas que son perpetuados, ciertamente por intereses capitalistas, y dejados de lado por los diversos y sucesivos gobiernos –hablo de los antecesores y de los actuales– porque lo que interesa aquí es dividir para reinar. Mientras tenemos personas que se sienten discriminadas en las más variadas formas, mientras ocurren situaciones de racismo, machismo y homofobia, acaban por salir reforzadas –y de forma negativa– las diferencias entre las personas, cuando lo que debería ocurrir sería la valoración de la riqueza social y intercultural. Acaba por hacer que los trabajadores, en lugar de unirse, porque tienen mucho más en común que aquello que los separa, queden divididos. Son comportamientos que no traen ningún valor para la sociedad, muy por el contrario, y que deben ser erradicados en su totalidad.
Vemos en Portugal un momento de varias luchas, pero separadas: vimos el 21 de enero la lucha de los jóvenes negros contra la violencia policial, el 8 de marzo la lucha de las mujeres, estibadores, enfermeros, call centers… varios sectores… pero, lamentablemente, hoy no hay ninguna organización con fuerza que quiera unificar estas luchas.
Existe un desafío de unificar las luchas y debe ser hecho por varias organizaciones. Las luchas deben ser unificadas porque solo así acaban por tener un peso y una fuerza consistente. Lo que pasa muchas veces es que los sectores están en su mayoría, muchas veces, mirando solo para sí mismos. Hay organizaciones que, muchas veces, pueden estar y hacer un buen trabajo, pero deben ver las cosas de forma más abarcativa.
Yo creo surreal y escandaloso que en la huelga del 8 de marzo, que es una huelga internacional, centrales como la CGTP y la UGT no hayan adherido; este año, por primera vez, solo cinco sindicatos convocaron a huelga, de los cuales cuatro son independientes; tenemos que hacer una lectura realista sobre esto, basada en estos hechos. En otros países, varios sindicatos adhirieron. Nuestro sindicato, desde el inicio, apoyó y estuvimos siempre presentes; este año acabamos por conseguir convocar una huelga.
Tiene que haber presión para que haya una unión en las luchas, para que haya una fuerza efectiva. Un problema de los enfermeros es un problema de la sociedad, un problema de los estibadores es un problema de la sociedad, un problema de los call centers es un problema de la sociedad.
Otros aspecto que me incomoda es el hecho de que, dentro del mismo sector, hay huelga un día en el Norte, al día siguiente huelga en el Sur, después en las Islas. A veces, dentro de las propias empresas, hay huelgas convocadas solo para determinados trabajadores, dejando afuera y excluidos a otros trabajadores. Cuando lo que se debería hacer es un convocatoria de huelga única, todos en los mismos días, incluso si eso implica un trabajo conjunto de varios sindicatos. A veces, en la misma empresa, hay más de un sindicato de la misma central sindical y ni así consiguen coordinar.
En fin, esto también acaba, en algunos casos, por jugarse al empate. Hay sindicatos con estructura para conseguir hacer cosas de forma mucho más fuerte y mucho más eficaz.
Nosotros tenemos el gobierno de la Geringonça, del PS, apoyado por el BE y el PCP. ¿Cuál es tu evaluación de este gobierno que termina este año?
Este gobierno no es muy diferente de los anteriores. Creo que hace falta voluntad política para resolver las cosas. Hay casos prácticos, por ejemplo, ¿qué debe hacer un gobierno que quiere combatir la precariedad? A nivel europeo, Portugal es el tercer país donde hay más ETTs (empresas de trabajo temporario). ¿Qué hay por detrás de eso? Son personas que deberían estar contratadas directamente, estar efectivas y no con contratos mensuales, pues con vínculos precarios durante décadas son más fácilmente despedidas y víctimas de asedio. El gobierno dice querer combatir la precariedad, pero en realidad no resuelve y poco o nada hace para solucionar esta cuestión. Más allá de no resolver, ellos mismos recurren a las ETTS para servicios estatales. A través de este ejemplo estamos conscientes de que el gobierno posterga algunas cosas que deberían ser resueltas ya. Nuestro pedido para que sea reglamentada la profesión de los call centers fue discutida en el Parlamento, pero existe la posición sobre hacer un estudio, o sea, no resolver de inmediato. No hay allí posiciones claras de que efectivamente quieran hacer algo. Dos cuestiones que dejo en el aire: primero, ¿será que es tan importante así realizar un estudio sobre el asunto cuando existen millares de ellos a nivel nacional e internacional? Segundo, ¿será que hubo algún estudio previo por parte de los gobiernos sobre el trabajo en los call centers antes de que el Estado contratase ETTS, a veces hasta adjudicando directamente servicios estatales a estas empresas sin ningún concurso?
Cuéntanos un poco sobre el camino que te llevó a entrar en Em Luta.
Primero, nunca quise estar ligado a un grupo político, por los varios ejemplos que había visto a lo largo de los años, particularmente algunas políticas que me dan la idea o de incompetencia o de corrupción. Entonces, hice una cosa de la que nunca quise ser parte. De cualquier forma, sobre todo en los últimos años, he estado atento a algunos grupos políticos. Entre ellos, el Em Luta fue con el que más me identifiqué, particularmente por querer resolver las cosas a través de la base, de los trabajadores, resolver los problemas sociales a nivel nacional e internacional, pero resolver para ganar y no para el empate. Por otro lado, a través de las luchas sindicales, sentí necesidad de que esas luchas alcanzasen una mayor dimensión y de forma más consecuente. En este momento, siento que quedarme solo luchando sindicalmente es insuficiente frente a las tristes realidades que veo cotidianamente. Además, es necesario decir que los gobiernos, actuales y pasados, no se corresponden con mis expectativas; puedo decir que estoy decepcionado, debido a la incoherencia entre lo que dicen para el pueblo y lo que hacen en la realidad. Es una cuestión de estar atentos, investigar un poco más y vamos a encontrar muchas más incongruencias. Considero el Em Luta una organización democrática y revolucionaria, que batalla por la organización de los trabajadores y que apuesta a la construcción de una nueva sociedad, sin explotados ni oprimidos. ¡Este es mi camino!
Entonces, ¿podemos decir que tu recorrido te llevó a concluir que es preciso una lucha política que lleve a los trabajadores a hacer una revolución?
Sí, sin duda. Incluso porque, en este momento, los gobernantes de los distintos países no piensan en los trabajadores, están pensando en los intereses de las multinacionales. Es preciso hacer una revolución para defender los intereses de los trabajadores, y salir a las calles; es trazar estrategias que efectivamente defiendan nuestros intereses, de la sociedad en general, sin discriminación, sin machismo, sin homofobia. Es preciso actuar a nivel internacional. En algunos países está peor, en otros está mejor, pero todas las políticas de las grandes potencias acaban por ser en interés de las multinacionales –ganancia, ganancia–, así como no ven las cuestiones ambientales, tampoco ven los derechos de los trabajadores, etc. Una de las cosas que me choca es que hay tanta hambre en el mundo y hay mucha comida que va a la basura. Las cosas podrían y deben pasar a ser hechas de una forma muy diferente de la actual, hablo de un sistema equitativo, justo, solidario, planificado.
¿Para la revolución es preciso un partido nacional e internacional?
Sí, esto es muy simple, es preciso una revolución nacional e internacional. Por ejemplo, los que nos quieren destruir –hablo de los gobiernos y de las multinacionales– se organizan, se juntan y consiguen monopolizar y crear sus propias políticas para protegerse. Y, frente a estos escenarios, tiene que haber una organización que actúe en sentido contrario y que organice verdaderamente a las personas. Si nos quedamos parados, no da.
Militas hace muchos años, ¿cuáles son las lecciones que sacas de estos años de militancia?
Básicamente: si nos quedamos a la espera de nada, poco o nada vamos a tener. Y precisamos hacer una revolución de forma que haya una sistema justo e igualitario. No vale la pena quedarnos a la espera de nada, pues si lo hacemos seguiremos teniendo nada. Hay que salir a las calles y exigir nuestros derechos, pues nosotros somos aquellos que estábamos esperando. Una de las lecciones es que, si me quedo parado, muchas cosas peores pueden ocurrir. Ya fui a diversas luchas, ya perdí, ya gané, pero el balance es positivo. Y de otra forma, si no hubiese trabado esas batallas, ciertamente habría perdido mucho más por quedarme parado, y esto no puede ni va a ocurrir.
Entrevista de Joana Salay.
Traducción: Natalia Estrada.