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El 25 de Abril de 1974, un golpe militar pondría fin a 48 años de fascismo, en un país completamente despedazado por la guerra, por la crisis económica y el bajo nivel de desarrollo. Cuando el movimiento de los capitanes llevó a cabo el golpe del 25 de Abril, la Junta de Salvación Nacional dirigida por el general Spínola no tenía cualquier proyecto de descolonización, no pretendía extinguir la PIDE y mucho menos que el poder me cayese en la calle o hubiera nacionalizaciones en los principales sectores económicos. Sólo pretendía acabar con una guerra colonial para la cual ya no había solución militar, sin, sin embargo, conceder la independencia de las colonias, e introducir una tímida democratización del país.

Por LIT-CI

Sin embargo, pocas horas después del inicio del golpe militar, la población sale a la calle, ignorando los llamados de los militares del MFA para que todos se quedaran dentro de sus casas, y transforma el golpe en una verdadera revolución. De inmediato, el odio contra la dictadura se mostró. La sede de la PIDE es cercada por manifestantes, por toda Lisboa se desencadenan manifestaciones populares y estudiantiles, y en los días a continuación se cercan las prisiones políticas (Caxias) y se exige a libertad de los presos políticos. Inmediatamente a partir de Mayo, explotan huelgas en el sector metalúrgico, transportes, industria corticeira, sector naval y genéricamente en empresas con fuerte componente de capital extranjero. Las reivindicaciones esenciales son el pago de horas-extras, 30 días vacacionales pagas, reducción del horario de trabajo, fijación del salario mínimo en 6 000$00 y aumento generalizado de ordenados.

La revolución está en la calle y su carácter obrero y popular se evidencia. El MFA nombra una Junta de Salvación Nacional, compuesta por altas patentes (Generales, Almirantes) y presidida por Spínola, que de inmediato establece contactos con las principales organizaciones de la oposición (el PCP y el PS) para que las integren en un gobierno provisional que retomara el controlo y trabara la movilización de las masas. Y fue en este contexto que se vio que el PCP (y su periódico Adelante) hicieran campaña contra los trabajadores en huelga porque estos, supuestamente estuvieran al servicio de la reacción fascista”.

Los meses que se siguieron, se asistió a un permanente enfrentamiento entre el movimiento revolucionario de las masas y el I gobierno provisional MFA/PCP/PS/PPD, cuyo primero-ministro era Palma Carlos (un spinolista convencido). Este enfrentamiento fue victorioso para las masas y Palma Carlos se dimite afirmando que no tiene condiciones para gobernar por qué el poder “continúa en las calles”, siendo sustituido por Vasco Gonçalves (que refleja un refuerzo de los sectores anti-spinolistas dentro del MFA) en un gobierno que ya busca mayor negociación con las reivindicaciones populares.

El 28 de Septiembre

Dentro de este proceso la gran burguesía sobrevive y sus proyectos de una solución política a través de un sistema presidencialista son apoyados por el ala militar “spinolista”, que tenía su candidato “natural” (que desde el 25 de Abril era ovacionado por las poblaciones que juntaban lo suyo “vivas” la Cunhal, Soares y Spínola, sin que, hasta ahí, el PCP y el PS se hubieran demarcado de esta figura de la derecha militar).

Ante la situación cada vez más radicalizada, la extrema-derecha prepara para el día 28 de Septiembre, una gran manifestación en Lisboa en nombre de la mayoría “silenciosa”, que afirma representar, y acaba por contar con el apoyo del CDS (partido que, en la época juntaba a los políticos supervivientes de la dictadura, y era dirigido por el entonces “joven” Freitas del Amaral), y con la no oposición del PPD (partido que tuvo origen en el ala desenvolvimentista de la Acción Nacional Popular, el partido de la dictadura en la época marcelista).

La izquierda reacciona y apela a las masas que se movilicen. En varios locales los trabajadores y los sectores populares, respondiendo a los llamados de la Intersindical, del PCP y de varias otras organizaciones de izquierda, salen a las calles y montan barricadas en los accesos de Lisboa. La manifestación acaba por ser desconvocada y se abre nueva crisis en el gobierno.

Derrotada esta tentativa de salida presidencialista bajo la figura de Spínola, la gran burguesía sale de nuevo debilitada en el terreno político y en la correlación de fuerzas dentro del MFA, donde los sectores representantes de la pequeña- burguesía y las posiciones más de izquierda “” ganan terreno. Es así que Spínola es alejado y sustituido por Costa Gomes, un general más “moderado” y favorable la una solución más negociada con los partidos que integran el gobierno provisional (PCP/PS/PPD).

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Nuevo ascenso de las luchas sociales

La derrota de la derecha la 28 de Septiembre dio aún más fuerza a la clase trabajadora y a la revolución. Las grandes ocupaciones de tierras, casas y empresas comienzan.

En el frente político, el PS consigue uno de sus objetivos fundamentales: en Noviembre de 1974 se publicada la Ley Electoral, que asegura la realización de las elecciones, una de las garantías que Mário Soares pretendía obtener del presidente Costa Gomes. En el frente sindical, el PCP se opone al PS, ganando provisoriamente la batalla en torno a la cuestión de la unicidad sindical.

El MFA busca controlar el proceso revolucionario y se institucionaliza como estructura básica de la construcción de la democracia “y del socialismo”, con base en un pacto hecho con los principales partidos (entre ellos el PCP, el PS y el PPD) que aceptan la tutela del MFA como autoridad de los gobiernos, cualesquiera que sean los resultados de las elecciones para la Asamblea Constituyente. Este pacto MFA/Partidos tuvo la oposición de algunos grupos revolucionarios (entre ellos el PRT, antecesor histórico de lo Ruptura/FER) que no aceptaban la tutela militar condicionante de la libertad de expresión política de las masas y de su lucha por la organización de un poder y gobierno obrero y popular.

11 de Marzo

La gran burguesía, a pesar de la derrota sufrida en 28 de Septiembre, no había desistido de mantener su poder económico y político. Abortada la tentativa política de una salida presidencialista, en desesperación por el avance de la revolución, la gran burguesía da su apoyo a una salida militar y prepara un golpe apoyado en el alta oficialidad más reaccionaria, aliada del general Spínola, los cuales aún controlan diversas unidades militares, por todo el país.

Con base en una supuesta “matanza” que los oficiales de izquierda estarían por preparar contra los oficiales spinolistas (y que se probó nunca haber existido), los sectores spinolistas organizaron el golpe e inician, el 11 de Marzo de 1975, un ataque aéreo al RALIS, unidad simbólica de la llamada “izquierda militar”.

Sin embargo, el golpe fracasaría porque, a las primeras señales de estar en curso una operación militar, inmediatamente miles de populares, estudiantes y obreros de la cintura industrial de Lisboa se dirigieron a los cuarteles impidiendo que las unidades militares pro-golpe salieran y llevando a que los soldados de estas unidades se posicionaran contra sus comandos (caso emblemático fue el caso de la unidad de los Comandos de la Amadora).

Derrotado el golpe, ese mismo día, Spínola y sus principales comandos roban helicópteros militares y huyen para España, donde establecieron centros de apoyo a la contrarrevolución y organizaron grupos armados que vinieron a intervenir varias veces contra militantes y organizaciones de izquierda dentro del territorio portugués.

Las nacionalizaciones

La derrota del golpe dio nuevo impulso a la revolución, siendo exigida la punición de todos los golpistas y de las fuerzas políticas y económicas que los apoyaban. La gran burguesía inicia su fuga del país y algunos de sus representantes envueltos en el golpe de 11 de Marzo fueron detenidos.

Ante el eminente descalabro económico, y respondiendo a la poderosa manifestación de los trabajadores bancarios que sin embargo ocuparon los principales bancos, el recién-creado Consejo de la Revolución (sustituto de la extinta Junta de Salvación Nacional cuya mayoría spinolista estaba implicada en el 11 de Marzo) compuesto por la oficialidad más influenciada por la izquierda da su aval a la nacionalización de la banca (la 14 de Marzo de 1975). Con esta nacionalización de los bancos, y por que estos sean los propietarios de grupos económicos, existe una nacionalización, por arrastramiento, de muchos de los sectores económicos.

Al par de estas nacionalizaciones, en los meses siguientes se registra una movilización generalizada de sectores populares con ocupaciones de casas y organización de habitantes, de los campesinos con un avance en las ocupaciones de fincas y constitución de UCPs (Unidades Colectivas de Producción) haciendo de la mitad de los campos del país en zona de Reforma Agraria, de los trabajadores con la formación de Comisiones de Trabajadores en miles de empresas, y se dio uno importante dato nuevo en la revolución portuguesa: en los cuarteles se instituyó un funcionamiento democrático con las Asambleas de Unidades que debatían y decidían lo que hacer, sacudiendo la cadena de comando jerárquico del ejército burgués.

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Las elecciones para la Constituyente y el “Verano Caliente”

Las elecciones para la Constituyente de Abril de 1975 vendrían a legitimar el PS como partido más votado, seguido del PPD y del PCP a mayor distancia. El PS consigue, así, el objetivo de mostrar que tenía apoyo en las calles, y, sobre todo, que tenía muy más apoyo que el PCP, en las urnas.

El resultado electoral no refrenó el ímpetu revolucionario de las masas, pues las huelgas y ocupaciones continuaron. El 1º de Mayo de 1975, con un millón de manifestantes, da origen una confrontación entre representantes del PCP y de la Intersindical y el PS. Intentan impedir que Mário Soares se dirija a la tribuna, pero son más tarde obligados a retroceder. Dos proyectos se enfrentaron hasta Noviembre: el del PS (apoyado por una ala militar con Melo Antunes a la cabeza), que defendía la vía parlamentaria para parar la revolución; y la del PCP (también apoyado por el ala militar de Vasco Gonçalves y Rosa Coutinho), que proyectaba el refuerzo del MFA en el gobierno para garantizar el control del proceso en la metrópoli “” y encaminar la independencia de las colonias en el sentido de su subordinación a la política de Moscú.

Atrás de estos dos proyectos se fueron alineando otros sectores: la burguesía y los partidos de la derecha (y aún la extrema derecha armada) se colocaron en alianza con el proyecto del PS; varios sectores de la izquierda militar y una parte de la llamada extrema-izquierda se aliaron al PCP, integrando la FUP (Frente de Unidad Popular, que congregaba PCP, MDP, MES, FSP, LUZ DE LA LUNA y LCI). Pero la dinámica y movilización de la revolución rápidamente colocó esta unidad en una vía más radicalizada, y el PCP abandonó la FUP, que se transforma, entonces, en FUR, pero que, sin embargo, mantiene su apoyo a la V Gobierno (MFA/Vasco Gonçalves/PCP) conservándose con sus seguidores de extrema-izquierda.

Rumores constantes de golpes y contragolpes asolan el país. El ala moderada de los militares se organiza en torno al Grupo de los Nueve y prepara una intervención en el gobierno. El gobierno de Vasco Gonçalves es dimitido por Costa Gomes y sustituido por el VI Gobierno con Pino de Azevedo a la cabeza y apoyado en la alianza PS/PPD. Organizándose para enfrentar la revolución en curso.

Pero la movilización de los trabajadores y de los soldados continúa. Una poderosa huelga de los trabajadores de la construcción civil, acompañada de manifestación, valla Son Bento, la Asamblea Constituyente, con 80 mil obreros a que mantengan los diputados recluidos en el edificio más de 24 horas seguidas. El gobierno de Pino de Azevedo dice no tener condiciones para gobernar y entra “en huelga”. La crisis política es total y, entre los militares, una parte apoyada en el sector PS/Melo Antunes prepara lo que vendría a ser el golpe de 25 de Noviembre, encabezado por Ramalho Eanes, y que daría inicio al proceso de desmonte de la revolución.

25 de Noviembre

Noviembre de 1975 vendría a ser el mes donde se concretizaron parcialmente los proyectos que antes se enfrentaron. En 11 de Noviembre, Angola se hace formalmente independiente con el MPLA en el gobierno, y en la esfera de influencia de la entonces URSS (una victoria del proyecto PCP), y el día 25 de Noviembre se da en Portugal la victoria del sector militar favorable al proyecto PS (apoyado por la derecha y por la burguesía). Noviembre de 1975 marca el cierre de una revolución que podía haber cambiado el sistema en Portugal y sacudido Europa.

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La confianza e ilusiones en el MFA, mantenidas por la mayoría de las organizaciones de izquierda, con particular destaque para el PCP, y la falta de una organización revolucionaria con influencia de masas que presentara un programa y propuesta de organización nacional de los diversos organismos de poder de base popular (comisiones de trabajadores, UCPs, habitantes, comisiones de soldados y marineros) para disputar el gobierno del país, fueron dos aspectos que imposibilitaron una victoria revolucionaria.

El golpe de 25 de Noviembre vendría, en el esencial, a institucionalizar la democracia formal que hoy tenemos; la alternancia entre PS y PSD, con El PCP a funcionar durante dos décadas como la oposición parlamentario remitido para la lógica de la disputa electoral, y en el movimiento social manteniendo el control de los sindicatos.

El PCP hirió de muerte el proceso revolucionario y el PS le desfirió el golpe mortal

Un aspecto esencial que debe ser referido es que las direcciones del PCP y del PS, apoyados mayoritariamente por las masas, enfrentaron su movilización revolucionaria para desmontarla. Básicamente se pegaron al aparato de las Fuerzas Armadas, una estructura socialmente privilegiada y con una tradición jerárquica rígida y de obediencia al poder político.

El PCP desde siempre se opuso a todo lo que no conseguía controlar. Véase la oposición que manifestó la numerosas huelgas y ocupaciones, así como las maniobras que intentó emprender para controlar lo poco que faltaba de la comunicación social (caso del periódico República).

Varios historiadores y ex-dirigentes del PCP vinieron más tarde a refutar la tesis de que el PCP quería tomar el poder en Portugal. Tenían razón. Un análisis más cuidado apunta hacia una postura de freno desde el inicio del proceso revolucionario.

El PS llega a 1974 como un partido apenas organizado y débil en efectivos. Su estrategia de gran partido de la izquierda socialdemócrata pasaría ineludiblemente por ganar tiempo, intentando competir progresivamente con El PCP, y garantizar la realización de elecciones, terreno en que la situación le sería siempre más favorable.

Las restantes organizaciones de izquierda se aliaron en lo esencial a la política del PCP de apoyo las facciones militares dichas de izquierda, y manifestaron una incapacidad de proponer una salida revolucionaria para el proceso. Después del PREC, partidos importantes como el MES, FSP y PRP-BR desaparecieron o se hicieron residuales.

Muchos analistas e historiadores intentan colocar a Portugal como confrontado con dos salidas: la democracia formal de hoy o la vía estalinista de sociedad caso el PCP hubiera tomado el poder. La verdad es que la revolución de Abril podría haber tomado otros rumbos y seguido una alternativa diferente de esas dos.

Lo que sabemos hoy es que, a respecto de las grandes conquistas del 25 de Abril – la libertad y la mejoría del nivel de vida para la mayoría de la población –, la contra-revolución democrática, organizada por la burguesía y por el PS, con el apoyo del PCP a partir de Noviembre de 1975, acabó por derrotar la revolución socialista que los trabajadores, los campesinos y los jóvenes comenzaron a construir a partir de Abril de 1975 en Portugal.

Traducción: Pavel Romero