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Si tuviésemos que explicar, en pocas palabras, lo que es el partido de la Liga Norte, cuya fundación se realizó en diciembre de 1989, podríamos afirmar que es un partido que representa los intereses de la pequeña y media empresa, y tiene una gran raigambre en el Norte de Italia, donde es considerado (también por la clase obrera) como “partido del pueblo”, ocupando

simbólicamente el espacio que dejó vacío, por décadas, una izquierda decadente. La Liga Norte se coloca como paladín de la defensa de los propietarios de las pequeñas y medias empresas del Norte contra los grandes capitalistas, que serían defendidos por el Partido Democrático y por la centroizquierda.

La Liga Norte instiga los italianos en general contra los inmigrantes y a los italianos del norte (considerados “honestos y trabajadores”) contra los italianos del sur (considerados por estos como “sostenidos” por el gobierno central y por “la Roma ladrona”). La Liga atiza las llamas de la agitación social provocada por las miles de despidos que ocurren en las ciudades industrializadas, y llevan los obreros italianos a acusar los inmigrantes de tomar sus puestos de trabajo. Se dirige a los trabajadores nativos instigando sentimientos de odio contra los inmigrantes y se posiciona siempre por “la protección de la familia” constituida por el hombre y por la mujer.

Sin embargo, numerosos parlamentarios de ese partido se sentaron cómodamente en los bancos del gobierno en Roma, también con el papel de ministros. Los “liguistas”  tienen, en verdad una inexistente fidelidad “al pueblo”.

El Sindicato Padano

Ha creado el SAL (Sindicato Autonomista Lombardo) con el objetivo de “romper ‘le gabbie salariali’ igualitária, defender a los trabajadores italianos de la invasión de los inmigrantes, combatir a los monopolios y privilegiar a los pequeños emprendedores y artesanos” por un “liberalismo federalista”. Luego desarrolló asociaciones similares en otras regiones del Norte y se hizo una confederación que cambió su nombre, primero, para Confederación de los Sindicatos Autonomistas del Norte y, después, para su nombre actual  de Sindicato Padano. Su programa es caracterizado por varios puntos que reflejan la concepción policlasista y federalista. El sindicato, de cualquier manera, nunca  se desarrolló y siempre contó con pocos afiliados.
 
De las ciudades del Norte al Palacio Chigi,  en Roma

Nacida de la unión de seis movimientos independientes regionales del Norte de Italia, defensora del “federalismo” desde su fundación, la Liga propone, desde 1996, la separación de las regiones del norte italiano, llamando este posible futuro Estado como “Padania”. A veces, la Liga retorna su proyecto inicial y vuelve a defender un Estado federativo.

En otros aspectos, se opone a la entrada de Turquía en la Unión Europea y es el único partido italiano que votó en el Parlamento Europeo contra la adopción de la moneda única (el euro).

El fundador y primer secretario del partido es Umberto Bossi. Desde su fundación, la Liga conoció rápidamente un ascenso aparentemente irrefrenable. Inició la participación en las elecciones de 1992, se alió casi siempre con el partido de Silvio Berlusconi  en una coalición de centro-derecha. Con la formación del Gobierno Monti, el año pasado, al contrario de sus ex-aliados, se colocó desde el primer instante en la oposición al gobierno y fue el único partido del Parlamento que no dio el voto de confianza en la “solución técnica” de Mario Monti.

En las elecciones de 2013, la Liga decidió  presentarse, con el slogan “Primero el Norte”, nuevamente en coalición con el partido de centro-derecha de Berlusconi (Pueblo de la Libertad – PdL), con el propio Berlusconi liderando la coalición. Legitima un “Norte blanco, trabajador y honesto” contra un Sur de varios colores de piel, considerado parásito, criminal…

Roma ladrona… Liga ladrona

El escándalo sobre el financiamiento público a la Liga Norte, que involucró a diversos dirigentes del partido, principalmente el secretario Umberto Bossi y a su hijo, consejero regional de Lombardia, decepcionó a miles de militantes. En abril de 2012, ocurrió el escándalo del desvío de dinero público de la región de Lombardia, a favor  de la familia Bossi, sobre todo a favor del hijo Renzo. El fundador del partido, Umberto renunció a la función de secretario de la organización y tras estos hechos, desempeña un papel marginal en su interior. El actual secretario es Roberto Maroni.

Partido del racismo y de la xenofobia

Todo el lenguaje utilizado en los discursos políticos de la Liga exhalan racismo y la xenofobia y se concretan en las acciones de los gobiernos regionales y locales liderados por ella.

Hasta la Comisión Europea contra el racismo y la intolerancia (ECRI), denunció  que “los exponentes de la Liga Norte hicieron uso particularmente intenso de propaganda racista y xenófoba”.

De esa forma, esta organización encuentra su mayor apoyo y su mayor raigambre en aquella parte del Norte de Italia más tradicionalmente católica (el Nordeste), sobre todo en las ciudades del Véneto, por ejemplo, Verona .

¿Norte contra sur o patrones contra proletarios?

En los años de crecimiento de la Liga, una provincia de cerca de 800.000 habitantes como Vicenza (ciudad de Véneto) exportaba tanto como Grecia y una provincia como Treviso (otra ciudad de Véneto) alcanzaba sola un sexto del valor de las exportaciones italianas. En el nordeste, se encuentran las fábricas que habían construido 70% de los juguetes de la Eurodisney, ciudades de Véneto que produjeron un tercio de todas las sillas hechas en Europa.

Es en este contexto que la Liga ha insuflado la intolerancia, el odio y la rabia contra el Sur y contra  “Roma ladrona”, “contra el exceso de burocracia, de impuestos y de leyes”. El Nordeste de Italia se caracterizó por la presencia de ciudades y regiones con una empresa cada dos familias, donde todos trabajan y donde el obrero se identifica con el patrón (frecuentemente ex-obrero).

Los años anteriores, antes de la eclosión de la crisis internacional del capitalismo, la pequeña empresa crecía con el slogan “seamos una familia”, uniendo obreros y patrones en la suerte de la pequeña y media empresa. Por eso, ambos, obrero y patrón, son electores de la Liga Norte, acusan a la población del Sur de Italia de ser “parásitos” y, a la vez, criminalizan al inmigrante que, sin embargo, es útil en la fábrica para hacer los servicios más pesados y más sucios.

La Liga Norte buscó, y tuvo frecuentemente la complicidad de la izquierda oficialista, sobre todo, una redefinición de la lucha de clases en nombre de “una lucha del Norte contra el Sur”. Lo que la Liga pretende es borrar la memoria de los proletarios, entre los cuales tantos sureños dejaron Italia buscando trabajo y sobrevivieron, entre dificultades y explotación, en las periferias de San Paulo, Buenos Aires, Nueva York o Melbourne. Aquellos 27 millones de proletarios que emigraron en el gran éxodo iniciado en 1876. Aquellos emigrantes que partieron desde Génova hacia diversas partes del mundo, por ejemplo, embarcaron, enfrentando las mismas terribles condiciones que hoy hacen, por ejemplo hindúes y africanos. Los trabajadores italianos vendían todo para partir y, muchas veces, sufrían estafas en la adquisición del pasaje.
  
Olvidando ese pasado, los liguistas le dicen a los obreros “Que se queden en sus casas” refiriéndose al barco naufragado cerca de la costa italiana, embarcación llena de hombres, jóvenes, niños y mujeres inmigrantes.

La Liga trabaja para que los obreros italianos se olviden de su pasado. Pero para recordar sólo una entre tantas tragedias, el naufragio a 90 millas de la costa de Río de Janeiro de la embarcación que se hundió, repleta de trabajadores italianos que se dirigían a América del Sur. En el “Corriere della Sera” del 27 de octubre de 1927, se podría leer un título similar a aquellos habituales en nuestros días: “El Princesa Mafalda naufragó próximo a Brasil. Siete navíos respondieron al pedido de socorro – 1.200 salvados – Pocas decenas de víctimas”. Las víctimas, al contrario, fueran 314 muertos y sus nombres nunca fueron divulgados. “Casquillo de cañón de guerra”, fuerza de trabajo para explotar, ejército de reserva del capitalismo. El mismo “casquillo de cañón”, la misma fuerza de trabajo para explotar, el mismo ejército de reserva que el capitalismo italiano de nuestros días utiliza en su provecho, criminalizando a los albaneses, a los rumanos, a los africanos, etc., para dividir a la clase obrera y acabar con la solidaridad internacional.

La crisis del capitalismo, con las miles de despidos, cierres de fábricas grandes y pequeñas, empobrecimiento general, está mostrando su verdadera y cruel faz también al rico Norte de Italia, donde el sistema se está desmoronando, dejando sólo desesperación y decadencia de un territorio devastado por décadas de desarrollo descontrolado. La crisis está demostrando a los obreros que no es verdad que “obreros y patrones son una única familia” porque cuando la empresa cierra es el obrero, blanco o negro, el que queda sin trabajo y sin salario.

Es en ese momento que las consignas racistas de la Liga Norte comienzan a aparecer, siempre más vacías y mezquinas. A estas consignas racistas los militantes del Partido de la Alternativa Comunista (PdAC), sección de la LIT-CI, contraponen las consignas de solidaridad internacional: “Ocupación de las fábricas, gestión obrera, poder de los trabajadores, el proletariado no tiene patria, internacionalismo, revolución”.


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