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Luego del Brexit, la crisis política en el Reino Unido se ha profundizado tanto para el Partido Laborista (Labour Party) como para el Partido Conservador (Tory Party). La votación mayoritaria fue de 52%, con un número de votantes de 72% (superior al de las elecciones generales de 2015 donde el número de votantes resultó ser 67%). La mayoría de los trabajadores con más edad y los habitantes de las ciudades del norte votaron por salir. La clase trabajadora estuvo dividida en el tema al igual que la juventud. Por ejemplo, de todos los jóvenes que van a la universidad el 75% estaba a favor de permanecer, mientras que dos tercios de los seguidores del Partido Laborista votaron para quedarse.

Por: Margaret McAdam y Martin Ralph

Cameron, el líder del Partido Conservador, renunció y el ala derecha del Partido Laborista está pidiendo un voto de no confianza en Jeremy Corbyn. Muchos miembros de la sombra del gabinete laborista han renunciado sobre la base de que, mientras él hacía campaña para la Unión Europea (UE), su campaña fue muy débil y que no sería capaz de llevar el partido a la victoria en una posible elección inminente. Por supuesto que no han sido felices desde que se convirtió en líder, pero su continuo apaciguamiento al ala derecha en la UE, las cuotas de matrícula y la nacionalización sólo ha servido para fortalecerlos.

Mercados financieros y accionarios se vieron afectados por la victoria de la campaña del Salir de la UE, causando a la libra llegar hasta su nivel más bajo frente al dólar desde 1985. El referéndum tiene una importancia mundial debido a la crisis económica en China, la UE y EE.UU., y que podría además acelerar la tendencia a la recesión mundial. El Brexit sin duda cambia muchas cosas más allá de las costas del Reino Unido.

El Brexit envió ondas de choque no sólo a través de todo el Reino Unido y Europa, sino de todo el mundo. Un gran número de trabajadores votó por salir, pero también para mantenerse; la clase estaba dividida. Muchos votaron por abandonar debido a la propaganda contra los inmigrantes.

Tres días después del referéndum, una petición online para un nuevo referéndum ha sido firmada por 3 millones de personas.

El voto para Salir es también un voto de disconformidad. Así como sucedió en Escocia donde el Partido Laborista fue rechazado por los trabajadores, ahora hay un rechazo en Inglaterra y Gales.

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Las principales direcciones de los sindicatos y la Confederación Nacional de Sindicatos (TUC, por sus siglas en inglés) realizaron campaña por el Permanecer porque decían que era necesario ¡defender los derechos de los trabajadores! Lo que los dos millones de trabajadores con contratos de cero horas pensaban sobre eso se puede imaginar. Dentro o fuera de Europa, el trabajo y la vida es cada vez más difícil para los trabajadores y sus familias, mientras que la dirección del sindicato defiende el capitalismo y se niega consistentemente a movilizar a los trabajadores contra la austeridad.

El voto por el Salir representa una gran crisis para Europa. Sin duda que la troika buscará castigar a Gran Bretaña por su salida como una advertencia para que todos los países no sigan el mismo camino que Reino Unido. Pero los reportes indican que la salida está siendo mucho más discutida ahora en países como Francia y Holanda.

Detrás de la votación hay un gran descontento sobre la austeridad, incluyendo la desaparición del Servicio Nacional de Salud (National Health Service), las prestaciones por desempleo y la privatización. Pero no había otra opción para expresar esa oposición en el referéndum. El liderazgo de ambos Permanecer y Salir estaba en manos del Gobierno conservador.

Los líderes del Salir, quienes prometieron un extra de 3.5 billones de libras para el Servicio Nacional de Salud durante el referéndum, ahora están diciendo muy poco sobre esta promesa. Los trabajadores encontrarían que las promesas contra la austeridad realizadas por los líderes del Salir significan nada en realidad.

En el llamado Reino Unido, Escocia votó para permanecer así como lo hizo Irlanda del norte. Este resultado podría avivar el deseo de dejar el Reino Unido. Muchos reportes declaran que los votantes del NO en el referéndum del año pasado sobre la independencia escocesa están cambiando de bando.

La UE no es, nunca ha sido y nunca será una “comunidad europea” de personas y trabajadores. En Grecia vimos el verdadero significado de la Unión Europea –atacando a los trabajadores y destruyendo las condiciones de vida para mantener sus ganancias en Europa, especialmente en Alemania y Francia. La crisis de migrantes ha mostrado los verdaderos colores de la UE- la cual intenta enviar a la mayoría hacia donde sea, y dejarlos ahogarse en el Mediterráneo.

Las políticas de Boris Johnson y el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés) son xenófobas y reflejan a los retrógrados burgueses nacionalistas. Pero la victoria muestra que el capitalismo es cada vez más políticamente volátil así como la burguesía está volcada de la mejor manera para atacar a los trabajadores, oponiéndose y culpando a los inmigrantes y salvaguardando sus ganancias. La crisis que empezó en 2007 y continúa hasta el día de hoy, casi una década, está balanceando al barco.

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Los liberales (una larga cadena de personas desde la derecha hasta la izquierda reformista) gustarían salir y decir “debemos hablar sobre la inmigración sin ninguna acusación de racismo”, como una manera de presionar por una política anti inmigratoria y populista sin confundirse a ellos mismos con la derecha reaccionaria.

Esto recapitula la idea de que la inmigración es un problema, de que el país está inundado y que los migrantes están tomando nuestros trabajos. Esto está dirigido a alejar la culpa de los capitalistas y dirigirla a otro sector de la población.

La izquierda del Permanecer o Salir no respondió a los problemas planteados en el referéndum. El Salir no proporcionó una respuesta a los ataques sobre los inmigrantes con un programa de lucha en defensa y pro inmigración. El Partido Socialista está en contra de abrir las fronteras y por medio de esta posición niega la necesidad de luchar. Hablan sobre el socialismo pero esquivan los problemas más difíciles que vienen con la lucha contra el capitalismo.

Lo que se necesita ahora, y no solo en alguna utopía de “algún día el socialismo llegará” hablando, es una lucha contra la austeridad de todos los trabajadores a través de toda Europa y el mundo, un movimiento fuerte y unificado que se base en pro migrantes, anti racistas y anti controles de inmigración.

La clase trabajadora no puede seguir aceptando la posición de Corbyn y la dirección del sindicato de esperar hasta la próxima elección general (es decir, 2020), aun si esta sucede antes. Los trabajadores tienen que pelear ya.

Los trabajadores que votaron por Permanecer, Salir o Boicot deben unirse contra la arremetida del Partido Conservador.

Los conservadores son una extrema división y organización. El Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) ha dicho muchas veces que los conservadores son muy débiles, pero lo que cuenta es la relación de fuerzas y la forma de unir a la clase trabajadora en una lucha para ser más fuertes que el gobierno. Para que clase trabajadora se vuelva más fuerte debe pelear. Todos los trabajadores en sus luchas deben condenar la xenofóbica culpa hacia los inmigrantes, porque la xenofobia es usada para dividir a la clase trabajadora. Sin embargo, la lucha de clases puede despejar la niebla de confusión de cualquier trabajador sobre la inmigración.

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Las antiguas direcciones laboristas dirigieron a las bases a favor de la xenofobia junto con los conservadores, pero Corbyn no tiene ninguna respuesta así como se inclina constantemente ante la derecha. No estamos de acuerdo con el Partido Socialista y el Partido Socialista de los Trabajadores que Corbyn ofrece como una salida hacia el socialismo.

Ninguna campaña de la izquierda por el Permanecer o Salir tuvo la iniciativa para hablar sobre las grandes luchas que tienen lugar en Francia. No tuvieron ninguna política con respecto a unir a los trabajadores europeos. Todas las huelgas generales y luchas en Bélgica, Francia, Italia o Grecia no hicieron ningún impacto en el pensamiento de la vasta mayoría de la izquierda británica. Pero son esas luchas las que muestran previamente nuestro futuro y tenemos que formar parte orgánica de ellas.

Esta es una campaña central para la Liga Socialista de los Trabajadores (ISL), la LIT y trabajadores en toda Europa: tomar las calles y construir una lucha masiva por el poder de los trabajadores y el socialismo.