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Cuando se aborda en los medios el Mayo Francés, se intenta caricaturizar los sucesos vividos en ese país, como “utópicos” y poco realistas, no obstante, es un deber rescatar el proceso revolucionario de las juventudes y las masas trabajadoras, sus organismos autogestionarios, la combatividad en los enfrentamientos en las calles, que fue traicionada por direcciones de la CGT.

Por Luis Alvarado

Una experiencia que nos sigue entregando enseñanzas, en torno al desafiar el poder de los ricos, que se mantiene hasta la actualidad.

El contexto en que se sitúa

En febrero de 1968 venía el primer bombardeo norteamericano contra Vietnam, y se multiplicaban las protestas en Washington contra la Guerra EEUU y contra el racismo a los negros, en abril proliferan enfrentamientos en New York, enfrentamientos con la policía en Chicago, y en este mes, es asesinado Martin Luther King. Se acrecienta una gran movimiento contra el imperio norteamericano en Japón, en Berlín -la capital de alemana- se realiza un atentado contra el estudiante Rudi Dutschike, muerte ocasionada por fanático nazi, con protestas en todo el país.

El movimiento de protesta se extiende a Europa, en los países bajos enfrentamientos violentos con la policía, en Italia movimientos de la juventud con Roma paralizada por estudiantes contra las reformas de la enseñanza.

La génesis del mayo francés

La situación en Francia no estaba favorable para sectores populares y las mayorías asalariadas, todos llevaban años enfrentando políticas que profundizaban la precariedad de la vida de miles, bajos salarios, juventud desempleada, reformas a la educación con claras intenciones de ser privatizadas, reformas a la seguridad social, un gobierno de Gaulle autoritario y represor, pero al que gradualmente se oponían las luchas generalmente aisladas, iban tomando fuerza, teniendo alto impacto las movilizaciones del movimiento estudiantil contra las políticas coloniales de EEUU con la guerra de Vietnam.

Las juventudes a la primera línea

Con este panorama, de aires contestatarios, entre marzo y mayo existieron una infinidad de protestas y tomas de facultades de diferentes universidades del país, con debates políticos en cada centro de estudio, abordando diferentes áreas de la sociedad. La facultad de letras de Lamperre fue convergencia del estudiantado que organizó movilizaciones en las calles en repudio a las reformas de Gaulle, produciendo un aumento de la represión y resistencia, teniendo su punto más álgido el 3 de mayo, donde las policías antidisturbios intentaron desalojar la histórica Universidad de Paris, la Soborna, que fue epicentro de enfrentamientos y movilizaciones, al igual que en Barrio Latino, Denfert, y la Halle-auVins.

A partir de estos conflictos, hubo varios activistas y estudiantes detenidos, y procesados, causando mayores movilizaciones, estudiantes detenidos y expulsados del país como “Dani el Rojo”, protestas y enfrentamientos de la juventud con la policía, con barricadas, dando inicio al Mayo Francés. Los estudiantes declaraban la huelga indefinida.

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Se desarrolló un fuerte movimiento político y artístico cultural que se rebeló contra los cánones del sistema capitalista.

La clase trabajadora entra en escena

“La noche de barricadas”; la batalla nocturna del 10 de mayo contagió de rebeldía al movimiento obrero, viendo obligado las direcciones de la Confederación General del Trabajo (CGT), a llamar a un paro nacional el 13 de mayo, pero lejos de ser un paro general como la dirección de la CGT querían, la clase trabajadora irrumpió revolucionariamente y salió en masas a las calles, desbordando sus jefaturas y patrones, las calles copadas en todos los rincones del país.

Surgieron experiencias como los motines en los conteiner de Maerks, la fábrica de Rhône-Poulenc de Vitr afirma: «Estudiantes y obreros, la misma lucha», masivas huelgas en lugares de trabajo como Thomson (Bagneux y Gennevilliers [Hauts-de-Seine]) el nivel de participación es del 60-65 %. En el Centro de la Energía Atómica (CEA) en Saclay (Essonne), la participación es masiva, al igual que en Chausson (90 %). En la filial de Rhône Poulenc de Vitry (Valde-Marne), en la planta Peugeot de Sochaux (Doubs), en la planta de Renault de Cléon (Seine-Maritime, empresa de material agrícola Claas en Woippy (suburbios de Metz, al este de Francia) y de la Sociedad BTP [Trabajos Públicos] Duc et Mery de Toulouse, en París de la planta de La Villette de las Nouvelles Messageries de la Presse Parisienne (NMPP).

En el periodo de mayo y junio hubo unos 10 millones de trabajadores que estuvieron en paro y movilizaciones, muchas fábricas fueron tomadas, en muchos casos los gerentes y directores fueron tomados como rehenes, obreros de Sud-Aviation de Bouguenais (Loire-Atlantique). En este contexto surgieron varios organismos autogestionarios, para organizar y coordinar las acciones y ocupaciones por convenios colectivos, cuestionando el poder patronal en cada lugar de trabajo.

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Hubo 600.000 manifestantes en París, 150.000 en Marsella, 40.000 en Toulouse, 35.000 en Lyon, etc. En todas partes, las comitivas habían reunido a obreros y estudiantes. Se impulsaba las concentraciones «bajo la biroute»,

A medida que pasaban los días no solo estaba la clase trabajadora y el movimiento estudiantil y la juventud, sino se fueron sumando más sectores en lucha, teniendo incluso varios cuarteles de soldados a favor de las reivindicaciones del pueblo trabajador francés.

La traición de la CGT

Con un aumento de salarios, acoto los reclamos la dirección de la CGT y otras centrales sindicales, que dialogaron con el Gobierno de Gaulle, que estaba acorralado por las masas. De estas reuniones, sindicatos sacaron un aumento del 12%, reducción de jornada de trabajo, y otras migajas, a fin de levantar las movilizaciones, cerrado el acuerdo la CGT desmovilizó a sectores más atrasados, pero se mantenía una primera línea de la clase trabajadora y de la juventud que estaba dispuesta ir por mucho más.

Cerrado el acuerdo con las direcciones de la CGT y otras centrales sindicales, aunque sectores mantenían la lucha viva. De Gaulle dio paso a la represión más brutal, llegando a cada Universidad de Soborna, fábrica y lugares de trabajo, y barrios populares (como Barrio Latino) donde estaba viva las movilizaciones, dejando muertos, heridos, detenidos, y presos.

A fines de junio el Gobierno De Gaulle cerró la crisis, con elecciones que dieron mayoría en el congreso al PS, y el PC, pero Gaulle no pudo sobre más que un año del Mayo Francés, ya que después fue desplazado en un referéndum, y por otro lado la clase trabajadora, la juventud y las masas populares no solo persistieron en su lucha, sino que fue un ejemplo que se expandió por toda Europa y el mundo.

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Lecciones de una lucha épica

Pese a la derrota, el Mayo Francés demostró una vez más la fuerza de las movilización y combatividad de la clase trabajadora y de su aliado como las juventudes, los jóvenes universitarios y secundarios, y volvió a confirmar que hay que librarse de dirigentes traidores, cuando las masas obreras y populares del pueblo quieren sacar al gobierno y empezar a derrumbar el capitalismo.

El Mayo Francés demuestra la necesidad de una organizaciones política que este a la altura del coraje de las masas, nacida de los sectores de la clase asalariada, las mujeres y el pueblo pobre, que le arrebate el control de sindicatos a los dirigentes amigos y conciliadores del gran empresariado, y del gobierno de turno de los capitalistas, y una juventud, que esté al servicio de la lucha de los explotados y oprimidos, y que es allí donde se puede construir un porvenir, que el capitalismo niega, un futuro libre de explotación y opresión, y que se pueda disfrutar de la vida plenamente.

Referencias

  • Las Huelgas en Francia, durante mayo y junio de 1968, Bruno Asterian.