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Luego de más de dos semanas de fuertes manifestaciones, el Palacio del Elíseo, a través del primer ministro Édouard Philippe, anunció la “suspensión” durante seis meses de la subida de los precios de los combustibles, que estaba prevista para el 1 de enero. Philippe anunció además que, durante el mismo plazo, no aumentarían las tarifas del gas y la electricidad. Esta es una demostración clara de la fuerza de las protestas y de que ese es el camino para derrota el plan de austeridad de Macron y la Unión Europea.

Daniel Sugasti

La insólita marcha atrás de Macron, que siempre alardeó que no se intimidaría por “las calles”, solo  puede ser explicada por la tremenda fuerza de la ola de protestas de los llamados chalecos amarillos que sacudió París e impactó al mundo. Hasta el momento, se cuentan cuatro muertos y más de 300 presos. 

El gobierno, evidentemente, espera que esta medida consiga calmar a los manifestantes, que según sondeos cuentan con la simpatía de 70% de los franceses. Pero esto está por verse. El movimiento, si bien detonó a raíz de la política de los combustibles, hace tiempo superó esa reivindicación y aumentó sus demandas. Y cada vez fueron adhiriendo más sectores sociales. 

Los manifestantes exigen también que los más pobres y las clases medias paguen menos impuestos y, a su vez, que las grandes fortunas sean tasadas. Además, reivindican el aumento del salario mínimo y muchos van más allá y reclaman la dimisión del propio presidente Macron. En los últimos días también se han sumado los estudiantes.

Reiteramos: esta es una primera y muy importante victoria parcial. Pero la lucha debe seguir tan firme como hasta ahora. Sabemos que el aumento de los combustibles es solo una parte de un amplio plan de ataques a la clase trabajadora, como la reforma laboral y la reforma de los ferrocarriles públicos.  Es necesario seguir en las calles, no debe haber desmovilización, hay que seguir presionando. Solo así cambiaremos las cosas. La clase trabajadora y el pueblo francés muestran el camino en los trabajadores de Europa y del mundo.

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