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El gobierno francés fue derrotado en las calles

Ahora se debe levantar la bandera de “¡Abajo el gobierno de Villepin y Chirac!”


Después de tres meses de movilizaciones, huelgas y ocupaciones en toda Francia que, según el ultrareaccionario sindicato patronal, el Medef, “pusieron en peligro la economía del país”, el primer ministro Dominique Villepin fue obligado a tragarse su negativa al diálogo.


El 10 de abril, Villepin anunció la sustitución del artículo 80 de la LEC (Ley de Igualdad de Oportunidades), el famoso CPE (Contrato Primer Empleo), por un “dispositivo de inserción en el mundo del trabajo para los jóvenes con dificultades”. Tenso y debilitado, el primer ministro declaró: “las condiciones necesarias de confianza y serenidad no estaban reunidas, ni del lado de los jóvenes, ni del lado de las empresas para permitir la aplicación del CPE”. El proyecto moría antes de nacer.


Victoria de los estudiantes y trabajadores


Por su carácter, fuerza y duración, el movimiento anti CPE entró para la historia de Francia como uno de los más politizados y combativos. Son ejemplos significativos de esto las ocupaciones de universidades y escuelas, las acciones radicalizadas y los enfrentamientos con la policía, las asambleas gigantescas, la formación de una Coordinación Nacional de los Estudiantes que superó a las direcciones sindicales tradicionales y, sobre todo, una política conciente para construir iniciativas con los trabajadores.


La represión del gobierno (casi 4 mil detenciones y 59 condenas a prisión), que llegó a mandar a la policía a invadir escuelas para impedir ocupaciones, no logró detener la ola de protestas.


El movimiento anti CPE ha sido incluso más amplio que la movilización contra la reforma de la previsión social del gobierno Juppé, derrotada en 1995 por una huelga de seis semanas de los transportes y servicios públicos. En su punto más álgido, la lucha contra esta reforma llevó “solo” dos millones a la calle…

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Por otro lado, fue la primera vez, desde la posguerra que se construyó un frente de todos los sindicatos: desde las mayores centrales, como la CGT (Confederación General del trabajo), la CFDT (Confederación Francesa del Trabajo) y la FO (Fuerza Obrera), hasta Les Solidaires y FSU (Federación Sindical Unitaria) formaron una intersindical con las entidades estudiantiles.


La huelga general del 4 de abril representó un nuevo pico del movimiento, cuando más de tres millones de personas tomaron las calles. En muchas ciudades, las manifestaciones alcanzaron  números nunca vistos: en Bordeaux, fueron 115 mil personas; en Marsella, 250 mil; en Toulouse, 90 mil; en París, 700 mil. A partir de ahí, la suerte del CPE estaba echada.



Un gobierno en profunda crisis


El movimiento anti CPE desafió al poder con cinco días de movilizaciones nacionales y dos días de huelga general. El día 4, las consignas fueron cada vez más politizadas y asumieron un carácter de confrontación directa con el gobierno: “Chirac, Villepin, su ´período de prueba´ terminó”, “Villepin, renuncie!”.


Tales consignas correspondían al deseo de la población. La aprobación del primer ministro Villepin y del presidente Jacques Chirac se desmoronó al 25%, más baja que la del ex primer ministro Raffarin cuando fue obligado a renunciar, en junio de 2005, tras el “no” a la Constitución Europea.


Las movilizaciones también profundizaron la crisis trabada en los pasillos del poder entre las distintas corrientes del gobierno y, particularmente, entre Villepin y Nicolas Sarkozy, Ministro del Interior. Ambos disputarán la candidatura a la Presidencia de la República por la UMP (Unión para la Mayoría Presidencial) en 2007.

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Ahora, el blanco debe ser el gobierno


La ola de manifestaciones derrotó al gobierno de forma contundente. Villepin, que no aceptaba ni retirar, ni suspender el CPE, y Chirac, que había pedido a la patronal que, por el momento, no contratara a jóvenes por el CPE, salen muy desgastados y su gobierno pasa por una profunda crisis política.


Si la mayoría de los sindicatos aceptó la propuesta del gobierno, los estudiantes ya declararon que la movilización va a continuar hasta que se retire la LEC, llamada “Ley de Explotación Capitalista”, y del CNE (Contrato Nuevo Empleo), otro contrato precario aprobado en agosto de 2005.
La semana pasada, cuando los sindicatos negociaban con el gobierno, los jóvenes organizaban numerosos actos radicalizados, ocupando estaciones, aeropuertos, rutas, puentes y agencias de correos.


Los días 8 y 9 se reunió en Lyon, por 8º vez, el Plenario Nacional de Coordinación de Estudiantes, con la participación de centenas de delegados que debatieron los próximos pasos de la lucha. La coordinación votó el 11 de abril como un nuevo Día Nacional de Movilización.
Estos hechos son una pequeña demostración de una disposición de lucha hoy mayor que nunca. Los manifestantes, con la victoria de sus movilizaciones cambiaron la situación política del país. Los estudiantes, concientes de sus fuerzas, después de derrotar al gobierno, no están dispuestos a aceptar “migajas” negociadas por los sindicatos reformistas.


Es necesario mantener las movilizaciones y derrotar definitivamente al gobierno. En este sentido, la sección francesa de la LIT, el Grupo Internacionalista Socialista (GSI), está llamando a los manifestantes a levantar la bandera de “¡Abajo el gobierno Villepin-Chirac!” Este debe ser el próximo paso del victorioso movimiento francés.

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Delphine Michel, desde San Pablo para Opinião Socialista (periódico del PSTU)