Compartir

Castaner [el ministro del Interior] finalmente se vio obligado a reconocer, a primera hora de la tarde, que el sábado 19 se manifestó tanta gente como el sábado anterior. ¡Para ser un levantamiento que se está desinflando, parece estar bien arraigado!

Por Nastrit Daul (20 de enero de 2019).

Fuente: https://tendanceclaire.org/article.php?id=1521

Según el gobierno, hubo 10.000 personas en Toulouse, 7.000 en París, 4.000 en Burdeos … En todas partes y más allá de las ciudades, los chalecos amarillos desafiaron el frío y la intimidación para salir a la calle. Son cifras imposibles de verificar, claramente subestimadas que, sin embargo, muestran la vitalidad de un movimiento en curso desde hace dos meses, víctima de una brutal represión policial y de un encarnizamiento mediático. En nuestra web se encuentra un resumen ciudad por ciudad del número de manifestantes. La prensa burguesa convencional frecuentemente da cifras bien superiores a las de la policía (que contabilizaba un total de 84,000 manifestantes, igual que en el Acto 9).

En el momento en que Macron lanza su «gran debate» y los medios de comunicación felicitan su capacidad de monologar durante 7 horas, podemos constatar el miedo pánico de un gobierno en plena crisis, obligado a movilizar cada sábado al menos a 50,000 policías para proteger a un presidente odiado.

En toda Francia, con determinación y cólera y con alegría los chalecos amarillos han salido a la calle, sin ninguna confianza en la disposición de Macron a escuchar nuestras demandas, después de afirmar en su «carta a los franceses» que no revocaría, por ejemplo, el impuesto sobre las grandes fortunas (ISF). Y lo que es peor, acaba de insistir en la necesidad de ahorrar en «gastos públicos» y lo que nos correspondería a nosotros es elegir si hay que mantener un hospital abierto en lugar de una escuela. Este presidente de los ricos y al servicio de los ricos muestra que sigue decidido a quebrar la función pública, a amputar nuestras pensiones, a estar al servicio de los grandes patronos y accionistas de CAC40 [el índice las grandes empresas francesas], para inflar sus dividendos y pagar menos impuestos.

Lea también  Movilización del 5 de diciembre: ¡un test para transformar!

Para obligar a Macron, sin embargo, será preciso dar un paso en la movilización, trayendo a más personas a la calle, pero también y especialmente por la huelga. El objetivo debe ser bloquear los beneficios de los capitalistas, y esto solo es posible a través de una huelga masiva. ¡Las manifestaciones de los sábados no se oponen a la huelga general, bien al contrario! La CGT llama a una huelga el 5 de febrero indicando que hay «una urgencia social». ¡Una huelga en 3 semanas, mientras que el levantamiento dura desde hace 2 meses! Será necesario, sin embargo, aprovechar esta convocatoria, construirla, así como también la huelga del 24 de enero en la educación nacional. ¡Pero será necesario sobre todo dejar claro que un simple día de acción no es suficiente para asustar a Macron! Si ha sido empujado por los chalecos amarillos, es porque hace semanas que dura la movilización. Se necesita más que un día de huelga aislado, más que las manifestaciones el sábado, para doblegar al gobierno. Es preciso hacer saltar el cerrojo que constituyen las burocracias sindicales que protegen a Macron e impiden la unión de todas las capas del proletariado. Desde esta perspectiva, el papel de los revolucionarios es confrontar públicamente y en los sindicatos la política de los burócratas. Debemos luchar para imponer un plan de acción para bloquear la economía.

El levantamiento de los chalecos amarillos también debe aumentar su fuerza y no desconfiar simplemente de los intentos exteriores de recuperación política del movimiento. Los portavoces autoproclamados comienzan a dejar claros sus desacuerdos (por ejemplo: https://tendanceclaire.org/breve.php?id=32444), y está surgiendo una pequeña batalla política interna. Gradualmente, las contradicciones del levantamiento se van a manifestar y, cuando estallen, nada nos dice en qué dirección se moverá el movimiento, especialmente cuando sabemos que la RN [la extrema derecha de Le Pen] está emboscada desde el principio.

Lea también  Movilización del 5 de diciembre: ¡un test para transformar!

Para que el levantamiento dé un salto, es necesario estructurarlo en la base, es decir, mandatar delegados/as para establecer listas de reivindicaciones comunes. Para eso, la Asamblea de las Asambleas de Commercy del 26 y 27 de enero (https://tendanceclaire.org/breve.php?id=32422) es una muy buena iniciativa, que permitirá reuniones, debates y perspectivas: más de 50 asambleas de chalecos amarillos ya han contestado a la convocatoria. Esta coordinación puede ser un primer paso en la estructuración democrática del movimiento a nivel nacional.

Es autoorganizándonos nosotros mismos como podremos expulsar a los grupos organizados de la extrema derecha de los cortejos y definir una estrategia para derrotar a Macron.

¡Viva el levantamiento de los Chalecos Amarillos!

¡Viva la Asamblea de Asambleas de Commercy!