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Mientras cientos de mujeres salíamos a la calle este 28 de Septiembre, Día internacional por la despenalización del aborto, por nuestros derechos sexuales y reproductivos, se cumplía un año de su flamante Pacto de Estado contra la violencia machista. Y  la pregunta es ¿Qué ha cambiado un año después? ¿ De qué han servido las más de doscientas medidas que tardaron casi seis meses en aprobar?.

Por: Corriente Roja

Un año es lo que han tardado en llegar a CCAA y Ayuntamientos, los fondos para poner en marcha las medidas de su pacto: 100 millones para las primeras y 20 para las corporaciones locales. Y para que se entienda la limosna de la que estamos hablando, en El Estado Español  existen unos 8000 municipios, por lo que si el dinero se repartiese a fondos iguales, tocaría a menos de 2500 euros anuales para cada uno.

Pero el problema no es sólo su financiación insuficiente o que como dicen algunas feministas, el que algunas de las medidas( si se ponen en marcha) “tardarán años en dar sus frutos”, sino que como tantas veces hemos dicho, este pacto no va a resolver las verdaderas causas materiales que hace a las mujeres, cada vez más vulnerables ante esta violencia: El desempleo o la precariedad, la brecha salarial y en pensiones o la sobrecarga de trabajos domésticos y de cuidados que sufrimos

Mientras “las manadas” parecen multiplicarse, sigue sin haber apenas recursos para atender a las mujeres víctimas de violencia sexual. Empezamos un nuevo curso, pero los recortes sucesivos de estos años y la presión de la Iglesia católica, volverán a impedir que la educación sexual y en valores de igualdad sea parte del currículum escolar obligatorio en escuelas e institutos.

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Sólo en el més de Septiembre han sido nueve mujeres y dos niñas asesinadas. ¡No podemos seguir confiando en Parlamentos e instituciones, ni en esta Justicia sobradamente machista y heredera del franquismo, que pone en riesgo a menores de edad ante la venganza violenta de un padre maltratador!

Hay que aprovechar el impulso del movimiento de mujeres para exigirle al gobierno Sanchez, que decía ser tan feminista, los recursos necesarios para frenar esta oleada de violencia machista que no para y va en aumento. Porque SI hay dinero y porque es una necesidad para todas las mujeres, más aún para las mujeres trabajadoras.

Una lucha democrática tan básica como es el derecho a que no nos maten, que el Estado tiene obligación de garantizar y que corresponde encabezar al conjunto de la clase obrera.

Sólo la fuerza de la movilización y la auto organización de las mujeres, en concreto de las mujeres trabajadoras en unidad con el conjunto de las organizaciones populares, obreras y estudiantiles, podrá arrancarles medidas concretas, urgentes, obligatorias y sobre todo, dotadas de presupuesto, para  atajar la violencia machista que las mujeres sufrimos en todos los ámbitos de la vida pública y privada y para acabar con nuestro desempleo y precariedad, con  la brecha de género en salarios y pensiones que sufrimos o para acabar con la doble o triple jornada laboral cotidiana.