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En plena crisis económica mundial, que ha afectado a millones de trabajadores, jóvenes, y aún más a las oprimidas, están volviendo a aparecer los ataques LGBTIfóbicos por parte de algunos gobiernos. En EE.UU, Trump tiene la intención de eliminar los tratamientos a las personas trans del sistema sanitario público. Y no hay que irse más lejos. En el Estado Español, mientras Vox, con el aval del PP, continúa con su discurso de odio que pretende convertir a las personas LGTBI en ciudadanas de segunda, el PSOE hace unos días publicaba su posición transmisógina con la que acusa a las mujeres trans de robar espacios a las mujeres cis, echando para atrás la propuesta de ley estatal para el colectivo trans, que podría garantizar que no se cuestionara nuestro género al iniciar procesos de transición.

Este mismo partido tiene también paralizada la ley estatal LGBTI. Mientras, su compañero de coalición Unidas Podemos, todavía no se ha posicionado firmemente contra estas declaraciones, y está siendo incapaz de actuar contra la transfobia del PSOE. Se está mostrando cómo nuestros derechos, ni siquiera los más básicos, no están asegurados desde el Parlamento: seguimos siendo agredidas en la calle y en casa, no hay recursos públicos ni en sanidad ni educación para dar respuesta a nuestras necesidades concretas, seguimos siendo de los colectivos más afectados por el paro y la precariedad. Llamaron a votar a este gobierno “progresista” para “combatir” a la ultraderecha machista, racista y LGBTIfóbica, y ahora ellos no son capaces de hacer nada por las necesidades del colectivo, ni por combatir la transfobia incluso dentro de sus organizaciones.

Pero este aumento público de discriminación no es casualidad. La grave crisis desencadenada por la COVID-19 va a obligar a los diferentes países a aplicar recortes en servicios públicos para poder seguir pagando la deuda externa, a la vez que se envían ayudas millonarias para salvar a las empresas. En esta situación, somos la clase trabajadora, y sobre todo las más oprimidas, las que vamos a vivir estos recortes de primera mano, cargándonos esta crisis sobre nuestras espaldas.

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Cuando hay menos para repartir, somos las oprimidas trabajadoras y de clases populares las primeras en quedarse fuera de ese reparto. Un ejemplo claro que está afectando internacionalmente es el paro y los ERTEs. Si el colectivo trans ya éramos de las más afectadas por quedarnos fuera del mercado laboral, ahora lo tenemos aún más difícil.

Este problema en el empleo se está generalizando, teniendo ejemplos de despidos de plantillas enteras y cierres de fábricas como las de Alcoa en Galicia, o Nissan en Cataluña. Estos cierres continúan los planes de las potencias europeas de desmantelamiento de la industria del estado español, condenándonos a tener una economía completamente dependiente del turismo, con un paro superior al 15%, e incapaz de subsistir por sí misma, ni de garantizar la plena ocupación con condiciones dignas de la población. La precariedad de ayer es el paro de hoy y será los desahucios de mañana.

El Gobierno que no destina recursos suficientes para defender al colectivo de las agresiones LGTBIfóbicas o para que la Sanidad y la Educación públicas, tengan la capacidad de atender a las LGTBI, mientras sigue financiando a la Iglesia Católica con su ideología machista y homófoba y su transfobia, es el mismo que se niega a nacionalizar la Nissan o Alcoa, condenando a miles de trabajadoras y trabajadores y a sus familias al desempleo y la miseria. Y nos impone a la juventud un futuro con un mercado laboral cada vez más reducido y precario. Por eso tenemos que unirnos a la reivindicación de nacionalización de la Nissan, ¡Por la defensa de los puestos de trabajo!

Lo mismo ocurre con el grave colapso del sistema sanitario público vivido estos meses. No se han revertido los recortes, no se destinan más recursos y no se incautan los recursos de la privada mientras la mayoría de la población sufre las consecuencias. Exigir un verdadero blindaje de la sanidad pública revirtiendo los recortes y aumentando los recursos es una consigna que toda la clase trabajadora, sea del colectivo LGTBI o no, debemos defender, no sólo para proteger nuestras vidas sino también para seguir combatiendo la discriminación que sufrimos las más oprimidas.

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Por esto, hoy más que nunca debemos construir luchas sociales que sean capaces de dar respuesta a todos los problemas que enfrentamos. La lucha de las migrantes y personas racializadas, la del colectivo LGTBI o la de la juventud, es parte de la lucha de toda la clase trabajadora contra la opresión y explotación que sufrimos en este sistema capitalista.

Los graves ataques y recortes que están viniendo y que vendrán hacia la clase obrera, como el despido de 23.000 obreros en la Nissan, afectan a toda la sociedad y sus victorias son determinantes para garantizar los derechos y necesidades de la mayoría.

Corriente Roja somos una organización revolucionaria y autofinanciada, que estamos al servicio de las luchas sociales y que creemos que la unificación y masificación de éstas es la única vía para conseguir una salida para la mayoría de la población afectada por esta crisis. Te invitamos a construir este proyecto con nosotras, para luchar por los derechos del colectivo LGTBI y por los de toda la clase trabajadora, contra los gobiernos que solo lo hacen para las grandes empresas y bancos.

Exigimos al Gobierno que retire las declaraciones transfóbicas del PSOE ¡Derecho a la autodeterminación del género!

¡Por una Ley integral dotada de garantías y los recursos necesarios, para proteger los derechos sociales y laborales del colectivo LGTBI!

Creación de empleo público mediante expropiación de sectores estratégicos, con cupo laboral LGBTI. ¡Nacionalización de Nissan y Alcoa!

¡Reversión ya de los recortes a los Servicios públicos! ¡Ni un euro más a la iglesia! ¡No al pago de la deuda!

¡Educación sexual y en valores de igualdad, obligatoria y curricular!

¡Fuera jueces machistas y LGTBIfóbicos, del Sistema Judicial! ¡Basta de impunidad a las agresiones hacia el colectivo!

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¡No a la mercantilización del Orgullo! ¡Por un orgullo de clase y combativo!