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Las dos guerras mundiales mostraron la brutal contradicción – en particular en Europa- entre la existencia de una economía mundial y las fronteras nacionales, heredadas de la época del capitalismo de competencia libre. La CEE/UE es la respuesta de la burguesía para superar esta contradicción y unificar Europa, aplastando las conquistas históricas de los trabajadores del período posguerra y recolonizando las naciones y los pueblos del mundo.

Por María Silva

Una construcción contra los trabajadores y los pueblos

En la época de la “globalización”, en particular a partir de los años 1980 – con el Acto Único Europeo (1986) y, posteriormente, con el Tratado de Maastricht-, la unificación europea acelera su carácter neoliberal de liberalización económica, desregulación laboral, privatizaciones y agresiones contra la clase trabajadora.

Es la UE de la austeridad, la que impide que el Estado controle los sectores estratégicos de la economía, sirviendo a los intereses privados y destruyendo lo que es de todos. Es la UE neocolonial, para la cual el capital es libre para circular en función de la explotación de recursos y mano de obra barata (¿por qué motivo no hay un salario mínimo europeo?), al tiempo en que les cierra la puerta a aquellos que huyen de sus países a costilla de quienes construyeron la UE (con el colonialismo) y continúa construyendo su riqueza.

Finalmente, debemos recordar la UE antidemocrática, en la que las grandes decisiones son tomadas por el Banco Central Europeo y por la Comisión Europea, que ningún pueblo eligió y que determinan la destrucción de países como Grecia y Portugal, como se pudo ver durante la crisis. Además, no respetan el derecho a la autodeterminación de los pueblos, como el de Cataluña, o el rechazo a la austeridad, como en el caso de Grecia. En las instituciones mandan los lobbies multinacionales y los grandes países: los pequeños se limitan a seguir las reglas.

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La utopía de la refundación y el ejemplo de Grecia

La clase trabajadora del continente europeo derrotó valientemente el fascismo e irguió sus conquistas sobre una dura lucha revolucionaria; pero fue y continúa siendo derrotada por la política de conciliación de clases entre patrones y trabajadores, a nivel nacional e internacional, llevada a cabo por la socialdemocracia europea y por los partidos comunistas.

Por eso, el problema de la UE está en su génesis y no se limita al Pacto de Estabilidad y Crecimiento o al Euro. Es un proyecto contra los trabajadores y los pueblos, que está inscrito en sus tratados y unifica el capital europeo (los países más fuertes en detrimento de los más pequeños) para conseguir más lucro, imponiendo derrotas y retrocesos nunca vistos.

Grecia muestra que no es posible estar en contra de la austeridad y quedarse en la UE. Era necesario salir para llevar a cabo el deseo de los griegos y acabar con la imposición que destruyó el país, trazando un camino propio.

La extrema derecha y la xenofobia protegen a los banqueros y a los patrones

La desilusión con la democracia de los capitalistas y con la UE ha llevado a muchos a votar en la extrema derecha. la política de los gobiernos contra los trabajadores y de xenofobia contra los refugiados e inmigrantes ha abierto espacio para ello; la izquierda reformista, que concuerda con estos gobiernos y defiende la UE, deja de ser una alternativa y permite su crecimiento.

En Portugal, surge ahora André Ventura (¡Basta!) e intenta hacer parecer nuevo lo que de hecho es una fórmula antigua: culpar a los gitanos y otras etnias por los problemas del país, o sea, dividir para que los mismos continúen reinando.

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La extrema derecha culpa a los pobres y a los inmigrantes mientras les lava la cara a los verdaderos responsables por la situación de miseria actual: los banqueros y los patrones que viven a costilla de la explotación de los trabajadores de todos los colores y etnias. ¡Esta no es la salida para los trabajadores!

Una salida revolucionaria, internacionalista y de los trabajadores

Por eso, es necesario salir de la Unión Europea. No una salida en defensa de los “capitalistas nacionales” contra los inmigrantes y de manutención de la austeridad, como hoy propone el Brexit de Teresa May.

Necesitamos una salida revolucionaria para acabar con la opresión y la explotación. Una salida no para que nos quedemos “orgullosamente solos”, sino para que construyamos una unificación de los países europeos sobre la base de los intereses de los trabajadores y de los pueblos, y no de sus carrascos. Pero eso solo es posible si empezamos saliendo de la UE, pues dentro todas las instituciones nos impiden cambiar.

Romper con la UE y el Euro para acabar con la austeridad. ¡Por una Europa de los Trabajadores y de los Pueblos!

Traducción: Davis