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Si Artur Mas no tiene coraje para garantizar la consulta, debe dimitir y convocar elecciones para una nueva mayoría que solo obedezca al pueblo de Cataluña.

1/ Este 14 de octubre el presidente de la Generalitat Artur Mas, en un acto de sumisión al régimen monárquico español, ha anunciado oficialmente la renuncia a celebrar la consulta de autodeterminación del 9N, traicionando el compromiso que había asumido solemnemente ante el pueblo de Cataluña. 

En vez de la consulta, ha anunciado un «proceso de participación ciudadana» que es un simulacro de consulta: sin censo, sin decreto de convocatoria, basado en voluntarios y con una infraestructura precaria (600 locales de votación en lugar de 4000). Un sucedáneo con unos resultados discutidos, que no generarán ningún mandato político y que podrían girarse en contra del movimiento soberanista. Encima, Artur Mas ni siquiera ha garantizado que se acabe haciendo, en el caso de que fuera impugnado por el gobierno central. Y se ha permitido, incluso, la osadía de decir que el sucedáneo anunciado era prácticamente lo mismo que la consulta.

2/ El anuncio de Artur Mas es el final de una prolongada impostura, porque estaba claro desde el principio que era imposible ningún referéndum ni ninguna consulta democrática sin plantarse y desobedecer abiertamente la legalidad antidemocrática del régimen monárquico. Nunca se ha hecho tortilla sin romper huevos.

El presidente Mas contaba con un respaldo popular masivo para tirar adelante la consulta. Tenía el apoyo de los ayuntamientos y el de una amplia mayoría del Parlamento. Tenía delante un régimen desacreditado y deslegitimado, cuya actitud contrastaba a los ojos del mundo con el caso de Escocia. Un régimen que, a diferencia otras épocas, ahora no puede imponerse por la fuerza de las armas. Es decir, que nunca, desde el 14 de abril de 1931 ha habido mejores condiciones para ejercer el derecho en la autodeterminación.

Pero si Artur Mas no ha querido ni ha tenido el coraje de plantarse es porque hacerlo significaba abrir paso al protagonismo del pueblo, creando una brecha para desobedecer otras leyes injustas y empezar a cuestionar las bases del sistema. Y esto, un partido patronal como CiU, que no ha dudado a recortar y privatizar, no se lo puede permitir.

3/ Artur Mas y su partido (malherido por el escándalo Pujol) buscan salvarse intentando que la ANC y Òmnium avalen la seudoconsulta y, sobre todo, tratando de forzar una candidatura conjunta con ERC que, en unas elecciones anticipadas, los libre de la ruina. Pero no deben salvarse. Es hora de pasar página, de enterrar definitivamente el pujolismo, su herencia y sus herederos. Es hora de romper con el régimen monárquico en descomposición.

4/ ERC ha denunciado la renuncia de Mas a la consulta, ha dicho que no confía en él y le ha exigido que vuelva atrás y retome la organización de una consulta con garantías jurídicas. Sin embargo, ha añadido que si Mas no acepta esto y sigue adelante con su sucedáneo, ERC le ayudará, con lo cual la exigencia de rectificación se convierte un disparo de salva. Del mismo modo, Oriol Junqueras ha pedido a Mas que si no garantiza la consulta, tiene que convocar rápidamente elecciones anticipadas. Pero también esto queda en agua de borrajas porque ERC, que podría forzar la convocatoria electoral retirando su apoyo al gobierno de CiU, no lo hace. ERC plantea convocar elecciones con el objetivo, si sale una mayoría por la independencia, de proclamarla. Pero tampoco ha cerrado la puerta de forma rotunda a una candidatura conjunta con Convergència, cosa que haría imposible esta objetivo.

La CUP, por su parte, ha criticado a Mas por incumplir sus compromisos y se ha manifestado a favor de una consulta con garantías. Pero, a pesar de esto, ha declarado que ven con buenos ojos la iniciativa de Artur Mas y que están dispuestos a apoyarla, a pesar de que –cómo que no se fían de él– ponen condiciones y se dan una semana para decidir.

En cuanto a Iniciativa-EUiA, han dicho que ellos no avalan el nuevo plan de Artur Mas, que es un plan «para salvarse él«, que no aceptan «gato por liebre» y que lo que ellos quieren es una consulta con garantías jurídicas. Y efectivamente, no se los puede quitar la razón. El problema es que para hacer eso hay que desafiar al Tribunal Constitucional y plantarse, y ellos, hasta ahora, no han estado en ningún momento dispuestos a hacerlo.

5/ En realidad, todos los partidos pro-consulta que se reunieron el pasado 3 de octubre habían aceptado que Mas no se plantaría ante el Constitucional y que la consulta, tal como estaba convocada, no podría tener lugar y se acabaría organizando un simulacro. Ahora bien, entretanto tenía que haber «desobediencias calculadas» y desafíos menores. El problema es que Mas no ha desobedecido en lo más mínimo al Constitucional y, sin estos gestos, nadie podía aceptar sin más el sucedáneo.

6/ Ahora se trata de no volver a tropezar en las mismas piedras. Ni ERC ni la CUP deberían avalar, ni siquiera críticamente, el simulacro de Mas y tendrían que exigir, junto con Iniciativa-EUiA, su dimisión y la convocatoria inmediata de elecciones anticipadas que den paso a una nueva mayoría capaz de garantizar, desde la soberanía, un referéndum con todas las garantías jurídicas, desafiando la suspensión del Tribunal Constitucional y obedeciendo sólo a la voluntad del pueblo de Cataluña. Es hora de dar pasos decididos hacia la proclamación de la República catalana y que esto sea el mejor acicate para que también los pueblos de España se liberen del régimen monárquico y podamos construir con ellos una unión libre de pueblos libres.

7/ Hay que asegurar la movilización popular más amplia y multitudinaria para mostrar el rechazo masivo a las imposiciones antidemocráticas del Estado y la determinación del pueblo catalán de no parar hasta conseguir la soberanía nacional. Esta movilización debe tener un hito central en la convocatoria de una gran Jornada Nacional de lucha el próximo 9N. La movilización popular es la única garantía y es solo ella la que puede disipar la tibieza de los partidos soberanistas. La responsabilidad de la ANC es esencial, por eso es muy importante que no se plegue a los designios de Mas.

8/ Queremos señalar finalmente que no podemos entender a qué esperan los sindicatos, en particular los que tienen mayor responsabilidad, a organizar una campaña informativa con asambleas en las empresas y con paros parciales en defensa del derecho a decidir del pueblo de Cataluña. Es una verdadera vergüenza que quieran tener apartado el movimiento obrero de la lucha democrática por los derechos nacionales.

Barcelona, 16 de octubre

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