Compartir

La actualidad política del país está marcada por los problemas de corrupción. La prensa sigue con atención los acontecimientos y podemos concluir que vivimos un estado de corrupción del sistema capitalista y de impunidad a los políticos.

Por: LCT – Bélgica

El hecho de que casi todos los partidos políticos presentes en el Parlamento tuviesen sus cuadros militantes envueltos en escándalos de corrupción en diferentes niveles y bajo diferentes formas: tráfico de influencia, financiamientos dudosos, empleos falsos, pago de coimas, etc.; todos participaran o fueran conniventes con ese escenario, es, en realidad, una práctica corriente para los representantes políticos electos.

El caso del Samu Social fue, para la población, la última gota de agua… Están robando el dinero destinado a los más necesitados, los sin techo. El conjunto de los partidos tradicionales que siempre participan de las cúpulas del poder, en distintos niveles, se manifiestan contra la corrupción y demandan justicia y más transparencia, incluso luego de muchos años de indiferencia, silencio y complicidad.

Esta actitud poco nos espanta. Los escándalos de corrupción, y el funcionamiento de las instituciones sociales y políticas no son exclusivos de uno u otro partido. Es el sistema fundamentado en el enriquecimiento individual, no importa a través de qué medios, que genera solamente abusos, corrupción y robo, sin contar las gravísimas consecuencias para el conjunto de la población.

Todos esos “casos” se desarrollan al mismo tiempo que los partidos aplican medidas de austeridad a la clase trabajadora, lo que establece un claro rechazo y desconfianza de la población con relación a estas formaciones políticas. Esa desconfianza es, principalmente, expresada en las movilizaciones más icónicas, como el “Toute Autre Chose”, el “Nuit Debout”, etc., que no tuvieron larga duración. Algunas encuestas indican que esa desconfianza se manifiesta, en su mayoría, contra los partidos tradicionales y las instituciones del Estado. Actualmente, todos los partidos, incluso el PTB, juegan un verdadero ajedrez para agradar al elector.

Un sistema irreformable

Hoy, esos partidos tradicionales se deshacen haciendo declaraciones, proposiciones, iniciativas como los “paneles ciudadanos’ y consultas públicas. Mientras tanto, son medidas que tienen la capacidad de movilizarnos solamente por internet o, un día específico, como un simple sábado, para que no dificulte el “verdadero trabajo” de los políticos y, todavía, para no discutir verdaderamente a fondo las cuestiones que están planteadas.

No podemos aceptar todas esas maniobras políticas antidemocráticas que hacen el MR, CDH, OS y Défi, y sabemos que un cambio en la mayoría del parlamento no cambiará absolutamente nada. Todos esos partidos tienen el mismo objetivo: garantizar más beneficios a los patrones. Solo poniendo fin a esa lógica capitalista es como nuestra clase encontrará una solución para sus descontentos causados por las políticas de austeridad, que solo benefician a los patrones y los políticos corruptos.

Tenemos que denunciar esas prácticas, pero también pedir justicia: ¡los corruptos deben devolver lo que robaron y ser condenados!

Mientras tanto…

Ese tumulto de los medios sobre los “casos” de corrupción no debe hacernos olvidar los otros acontecimientos de la actualidad, poco difundidos. El gobierno realizó una serie de reformas y prepara aún otras más sin manifestarse, pues cuenta con la complicidad de los grandes medios de telecomunicaciones y las direcciones de los sindicatos.

Existe una jornada semanal de 45 horas, la creación de los mini-jobs y el avance del “servicio mínimo”. Esas medidas permitan una sobreexplotación de los trabajadores, y los ataques al derecho de huelga nos ata las manos… Mientras el gobierno nos ataca por un lado, remunera los patrones dándoles 12.000 millones en abono fiscal, [por el otro].

Nuestra dirección sindical frente a las luchas

Teniendo en cuenta el panorama presentado, las luchas se desarrollan poco a poco por todos lados, sea en el sector privado, con la lucha de los trabajadores de la Sports Direct, de la Volvo, y de la Swissport; o en el sector público, como los trabajadores de las CPAS de Schaerbeek, Jette e Ixelles. Esos son algunos ejemplos que reflejan las luchas que se construyen a partir de la base, sin ninguna intervención de las direcciones sindicales.

Atendiendo al descontento de los trabajadores, las direcciones sindicales de la CGSP (sindicato de los empleados públicos de la FGTB) convocaron a un día de huelga general en los servicios públicos para el 10 de octubre. Adhirieron a ese llamado diversos sectores públicos (choferes de camiones, TEC, correos, administración pública, hospitales…) y privados. La central Wallonne (sur de Bélgica) de los metalúrgicos formó un movimiento, así como la Setca. A pesar de la división sindical impuesta por instancias superiores (la CSC no llamó a la huelga), desde el punto de vista de la base, los trabajadores estarán en huelga, no importa cuál sea su sindicato. Esta es una excelente novedad, pues demuestra que la base quiere la unidad y es capaz de imponerla.

¿Sirve para alguna cosa un día solo?

Nosotros creemos, así como muchos trabajadores, que “una huelga de un día no sirve para nada”. Efectivamente, solamente un día no hará retroceder al gobierno; pero, por otro lado, eso nos hace avanzar en la práctica de las luchas en tanto organización, por esa razón debemos hacer de todo para que esa huelga triunfe y, en seguida, hacer su balance. Debemos preparar para otras huelgas, haciendo presión para que las delegaciones, secciones y regionales convoquen otros días de movilización, de acuerdo con un plan de acción coherente, con un objetivo claro: obtener triunfos contra los gobiernos federal y regionales.

Pero nosotros no podemos ilusionarnos con la voluntad de innumerables dirigentes y responsables sindicales. Ellos hacen hoy discursos inflamados; mañana, sin embargo, seremos nosotros que retornaremos al trabajo sin haber ganado nada si solo hicimos huelgas puntuales. Ellos se manifiestan no para conquistar victorias sino porque están bajo presión y se aproximan las elecciones…

Es, por lo tanto, por esos motivos que debemos denunciar la omisión de esos dirigentes y la insuficiencia total de sus respuestas, toda vez que por esa ausencia, los responsables federales aprobaron la anulación del tiempo de trabajo (45 horas), el servicio mínimo, etc.…

El Secretario General de la FGTB Wallone, Thierry Bodson, ya está bastante ocupado con los dirigentes partidarios para discutir la posición sindical para las elecciones regionales que ocurrirán en octubre de 2018. Mientras tanto, no se manifestó en ningún momento respecto de cómo va a parar las reformas en curso; no se pronunció a favor de la movilización del 10 de octubre. Los dirigentes sindicales no responden más a las necesidades de los trabajadores y solo se guían por sus perspectivas electorales.

Las elecciones ya no son nuestra prioridad. Debemos, por supuesto tener una posición, pero nuestro interés en tanto trabajadores no se encuentra resumido a la elección de un partido burgués tradicional u otro dicho “alternativo”, como el PTB, para componer el parlamento.

Nuestros intereses y necesidades, como clase y trabajadores, no puede restringirse a la victoria de nuestras luchas sino en el desarrollo de nuestra fuerza para organizar e imponer nuestras reivindicaciones.

Avanzamos con nuestra organización

Lamentablemente, el gobierno y los patrones van a endurecer sus ataques; las reformas que fueron aprobadas recientemente van a empeorar todavía más las condiciones de vida de los trabajadores. A pesar de las importantes movilizaciones y huelgas en 2014 y 2015, el gobierno impuso su voluntad sin encontrar una oposición coherente, capaz de coordinar la movilización de las masas y de ponerse contra los planes de austeridad.

Debemos extraer lecciones de nuestras luchas y percibir que dados los hechos, solamente debemos depositar esperanzas en nuestra propia fuerza y no en los bellos discursos de los responsables sindicales y políticos que dicen estar del lado de los trabajadores.

Esta huelga es el momento oportuno para avanzar en nuestras discusiones, acciones y coordinaciones para construir un verdadero instrumento de lucha, contra las direcciones burocráticas que nos traicionan y contra esos partidos que dicen representarnos. Concretamente, debemos construir la movilización convocando a reuniones entre colegas, asambleas sindicales, y votar acciones concretas.

Retiro inmediato de todos los mandatos políticos de los parlamentarios envueltos en casos de corrupción.

¡Reembolso y prisión a los culpables!

¡Construyamos un instrumento de lucha y victoria en nuestra organización!

Traducción al portugués del artículo original en francés: Maria Souza.

Traducción del portugués: Natalia Estrada.